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Renault Mégane III vs Renault Mégane IV: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Renault Mégane III (7,4 frente a 7,2 del Renault Mégane IV, una ventaja de +0,2 puntos). Si hay que quedarse con una, el 1.5 dCi con cambio manual es la unidad a buscar: gasta poco y el recambio se encuentra sin problema. Antes de comprar uno, prueba el arranque con la tarjeta varias veces, porque sigue fallando aunque menos que en el Mégane II. Del 1.2 TCe de gasolina exige historial de aceite: un turbo descuidado echa humos. En las últimas unidades comprueba que el R-Link responde con soltura. El Renault Mégane IV sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Prioriza el 1.5 dCi con cambio manual: es el conjunto más tranquilo de la gama. Si te tira un gasolina, el 1.3 TCe lleva cadena y hay que escucharla en frío y mirar el nivel de aceite antes de comprar uno. Con el automático EDC, pruébalo en atasco: los tirones delatan el embrague. El RS es otra historia de presupuesto: turbo, embrague y, si es un Trophy, el eje trasero direccional.).

Ficha frente a ficha

CriterioRenault Mégane IIIRenault Mégane IV
Nota hoy (sobre 10)7,4 / 107,2 / 10
Nota cuando salió7,9 / 108,0 / 10
Envejecimiento-0,5 puntos-0,8 puntos
Años de producción2008–20162016–2022
SegmentoCompactoCompacto
Etiqueta DGTC / BC
Precio usado orientativo3.000–7.000 €8.000–18.000 €
Motores disponibles1.2 TCe, 1.4/1.6 TCe, 1.5/1.9 dCi1.2 TCe, 1.3 TCe, 1.5/1.6 dCi, RS 1.8 TCe
Qué versión comprarSi hay que quedarse con una, el 1.5 dCi con cambio manual es la unidad a buscar: gasta poco y el recambio se encuentra sin problema. Antes de comprar uno, prueba el arranque con la tarjeta varias veces, porque sigue fallando aunque menos que en el Mégane II. Del 1.2 TCe de gasolina exige historial de aceite: un turbo descuidado echa humos. En las últimas unidades comprueba que el R-Link responde con soltura.Prioriza el 1.5 dCi con cambio manual: es el conjunto más tranquilo de la gama. Si te tira un gasolina, el 1.3 TCe lleva cadena y hay que escucharla en frío y mirar el nivel de aceite antes de comprar uno. Con el automático EDC, pruébalo en atasco: los tirones delatan el embrague. El RS es otra historia de presupuesto: turbo, embrague y, si es un Trophy, el eje trasero direccional.

Renault Mégane III →

Es la generación que corrigió la electrónica conflictiva del Mégane II sin renunciar a un buen chasis. La tarjeta de arranque sigue presente, aunque más fiable, y las últimas tandas estrenaron el sistema R-Link. Se vendió también como Coupé de tres puertas y como familiar Sport Tourer, y el RS de Renault Sport monta un 2.0 TCe específico que es otra historia de precio y mantenimiento.

Pros del Mégane III

  • La electrónica es más estable que la del Mégane II y la UCH da muchos menos disgustos.
  • El 1.5 dCi resulta barato de mantener y su recambio aparece en cualquier taller.
  • El confort de marcha y el habitáculo son amplios para un compacto de aquellos años.
  • El diseño todavía no parece un fósil en un anuncio de ocasión.
  • Precio y equipamiento van equilibrados en las versiones medias de la gama.

Contras del Mégane III

  • Los plásticos del interior son mejorables y se notan en cuanto se abre la puerta.
  • El 1.2 TCe de gasolina puede dar guerra de turbo y aceite en unidades de ciudad.
  • El R-Link funciona lento en algunas unidades y cansa en el uso diario.
  • La tarjeta de arranque sigue existiendo, así que hay que probarla antes de comprar.

Problemas a vigilar

  • El 1.5 dCi acusa el volante bimasa y la válvula de gases cuando ha hecho mucha ciudad.
  • El 1.2 TCe puede fallar de turbo y echar humos si se ha descuidado el aceite.
  • La tarjeta y su antena pueden dejar el coche sin arranque cuando están tocadas.

Cómo ha envejecido

Ha perdido algo menos de medio punto por los TCe de ciudad con el turbo justo, por un R-Link que envejeció lento y por los dCi urbanos con bimasa. A cambio, la electrónica da menos guerra que en el Mégane II. Un 1.5 dCi manual de particular con historial aguanta bien el precio; un TCe sin papeles no lo hace.

Renault Mégane IV →

Es el último Mégane con motor de combustión: el Mégane que le siguió ya es eléctrico. Se vendió con gasolina de cadena y diésel, y con un RS firmado por Renault Sport que en versión Trophy añade eje trasero direccional. El diseño rompe con el compacto anónimo de su época, aunque el acabado cambia mucho de una versión a otra y las de entrada se notan justas.

Pros del Mégane IV

  • El chasis es capaz y el RS de esta generación está entre los compactos deportivos serios.
  • El 1.5 dCi gasta poco y cualquier taller Renault lo conoce de memoria.
  • El diseño se distingue de un compacto genérico y todavía no parece viejo.
  • Las versiones altas traen pantalla, ayudas a la conducción y climatizador bizona.
  • Fuera del RS, los precios de ocasión son razonables para lo que ofrece.

Contras del Mégane IV

  • El automático EDC da tirones en los atascos y su embrague no es barato de cambiar.
  • El acabado varía demasiado según la versión y las de entrada se quedan escasas.
  • El RS implica asumir un seguro y un mantenimiento caros desde el primer día.
  • Los gasolina de cadena no encajan con quien busca un motor que no dé que hacer.

Problemas a vigilar

  • Los TCe de cadena pueden sonar en frío y consumen aceite, así que hay que vigilar el nivel entre revisiones.
  • La EDC delata el desgaste del embrague con tirones, sobre todo en frío y en tráfico denso.
  • En un RS que haya pisado circuito hay que revisar turbo, embrague y neumáticos, y en el Trophy el eje trasero direccional.

Cómo ha envejecido

Ha perdido menos de un punto porque el chasis sigue en forma y el dCi aguanta bien los kilómetros, pero los gasolina de cadena y la EDC ya pesan en la valoración. Un dCi manual de particular sigue siendo una compra con sentido; un TCe que bebe aceite o un automático que tira en atasco, no. El RS es otro presupuesto aparte.

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