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Jaguar S-Type vs Saab 9-5 II: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 4,8 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Jaguar S-Type busca Si hay que quedarse con una mecánica, el 2.7 diésel o el 3.0 V6 de gasolina. El 2.7 lleva correa de distribución: antes de comprar uno, exige la factura de cuándo se cambió, porque si no consta, toca hacerla. El V8 4.2 multiplica cualquier factura de taller, así que valora si te compensa. Y si la unidad monta suspensión neumática, pruébala en baches y con el motor frío antes de decidir. En el Saab 9-5 II prioriza Prioriza el 2.0 turbo de cadena, con palanca o con el automático de convertidor, que aquí no es una caja de doble embrague. El 1.6 turbo y el 2.0 TiD cubren el resto de usos; el V6 de 2.8 necesita otro presupuesto de taller. Antes de comprar uno, prueba la climatización y mira testigos: la electricidad de esta generación deja unidades caprichosas.

Ficha frente a ficha

CriterioJaguar S-TypeSaab 9-5 II
Nota hoy (sobre 10)4,8 / 104,8 / 10
Nota cuando salió7,6 / 107,8 / 10
Envejecimiento-2,8 puntos-3,0 puntos
Años de producción1999–20072010–2012
SegmentoBerlina premiumBerlina premium
Etiqueta DGTC / BC / B
Precio usado orientativo3.000–10.000 €3.000–8.000 €
Motores disponibles2.5/3.0 V6, 2.7/3.0 V6 diesel, 4.2 V81.6 Turbo, 2.0 Turbo, 2.0 TiD, 2.8 V6 Turbo
Qué versión comprarSi hay que quedarse con una mecánica, el 2.7 diésel o el 3.0 V6 de gasolina. El 2.7 lleva correa de distribución: antes de comprar uno, exige la factura de cuándo se cambió, porque si no consta, toca hacerla. El V8 4.2 multiplica cualquier factura de taller, así que valora si te compensa. Y si la unidad monta suspensión neumática, pruébala en baches y con el motor frío antes de decidir.Prioriza el 2.0 turbo de cadena, con palanca o con el automático de convertidor, que aquí no es una caja de doble embrague. El 1.6 turbo y el 2.0 TiD cubren el resto de usos; el V6 de 2.8 necesita otro presupuesto de taller. Antes de comprar uno, prueba la climatización y mira testigos: la electricidad de esta generación deja unidades caprichosas.

Jaguar S-Type →

Con esta berlina Jaguar quiso acercar el lujo británico a más bolsillos: diseño clásico y mucho confort, pero sobre una base Ford de finales de los noventa. El 2.7 diésel es el que cubre los kilómetros largos; el V8 4.2 es el capricho de aficionado. Lo que deja unidades paradas no es la mecánica, sino la electrónica heredada de la época Ford y la edad acumulada.

Pros del S-Type

  • El diseño y la presencia no se confunden con los Ford de la época a pesar de la base compartida.
  • El interior y el confort de marcha siguen siendo excelentes cuando el coche está entero.
  • El 2.7 diésel equilibra consumo y empuje para una berlina de este tamaño.
  • El precio de ocasión es muy bajo para lo que ofrecía un premium de estos años.
  • El 4.2 V8 es un motor con historia para el aficionado, aunque no para el uso diario.

Contras del S-Type

  • La electrónica de la época Ford-Jaguar arrastra fallos crónicos que aparecen y desaparecen sin avisar.
  • El mantenimiento y el recambio se disparan en cuanto el coche sale de cualquier garantía.
  • La reventa es casi nula: el mercado ya no busca este S-Type y recuperar la inversión es difícil.

Problemas a vigilar

  • Los fallos eléctricos afectan a centralitas, sensores y testigos, y siempre se presentan de forma intermitente.
  • El 2.7 diésel acusa el desgaste del turbo y la válvula de gases a medida que suma años y kilómetros.
  • La suspensión neumática que montan algunas versiones es una fuente conocida de averías.

Cómo ha envejecido

Ha perdido casi tres puntos porque es una berlina premium vieja, con electrónica problemática y un recambio que ya no se encuentra en cualquier sitio. Un 2.7 o un 3.0 V6 con la distribución documentada todavía rueda con dignidad; un V8 sin presupuesto para mantenerlo no compensa ni el precio bajo del anuncio.

Saab 9-5 II →

Es el último 9-5 que salió de Trollhättan, construido sobre la plataforma del Insignia A y más emparentado con ese Opel que con el 9-5 de correa que le precedió. Solo se fabricó dos años, porque Saab cerró en 2011, y la versión familiar lleva el apellido SportCombi. La mecánica comparte recambio con Opel; la chapa específica de Saab, no.

Pros del 9-5 II

  • El 2.0 turbo de cadena es la gasolina de diario de esta generación.
  • El bloque comparte piezas con el Insignia A y eso ayuda cuando falla un sensor.
  • El SportCombi es la carrocería familiar, con maletero de verdad.
  • El automático es de convertidor, no una caja de doble embrague.
  • Hay más espacio que en el 9-5 anterior, sobre todo en las plazas traseras.

Contras del 9-5 II

  • Se fabricó entre 2010 y 2012, así que la oferta en el mercado de ocasión es mínima.
  • Saab cerró en 2011 y el recambio de carrocería sale de desguaces y de especialistas.
  • El V6 de 2.8 gasta mucho y su mantenimiento va por otro camino presupuestario.
  • La electricidad de esta generación da fallos intermitentes difíciles de acotar.

Problemas a vigilar

  • El 2.0 turbo exige vigilar el turbo y el nivel de aceite entre revisiones.
  • El V6 de 2.8 necesita tener al día la distribución y la refrigeración: si pierde agua, se lleva el motor por delante.
  • Los módulos y la climatización fallan con la edad y dejan el habitáculo sin aire.
  • Las piezas de carrocería Saab cuestan de encontrar aunque el bloque sea el del Insignia.

Cómo ha envejecido

Ha caído tres puntos porque duró dos años, Saab cerró y la chapa ya no aparece. El recambio de motor cruza con Opel y eso salva mecánicamente muchas unidades, pero el de carrocería no, y por eso hay coches parados aunque el bloque esté sano.

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