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Hyundai Santa Fe IV vs Volvo XC90 II: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 7,8 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Hyundai Santa Fe IV busca Busca el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total, o el híbrido si tu uso es de ciudad. Antes de comprar un enchufable, exige un diagnóstico de la batería y el historial de garantía. Con el automático de doble embrague, pruébalo en atasco: si tira o patina al arrancar, déjalo. Y al diésel de ciudad mírale el filtro de partículas en carretera. En el Volvo XC90 II prioriza Si hay que quedarse con una versión, el D5 de dos litros y distribución por correa, que equilibra consumo y empuje; el T8 enchufable solo encaja si puedes cargarlo a diario y con un diagnóstico de la batería de tracción hecho. Todas las mecánicas van con un automático Aisin de ocho marchas. En las unidades de 2015 a 2018 prueba la pantalla del Sensus y mira si el coche baja de altura al estar parado, señal de fuelles de la neumática gastados. Los B5 posteriores añaden hibridación ligera.

Ficha frente a ficha

CriterioHyundai Santa Fe IVVolvo XC90 II
Nota hoy (sobre 10)7,8 / 107,8 / 10
Nota cuando salió8,0 / 108,6 / 10
Envejecimiento-0,2 puntos-0,8 puntos
Años de producción2018–20242014–
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTCERO / ECO / CC / B
Precio usado orientativo20.000–38.000 €22.000–45.000 €
Motores disponibles2.2 CRDi, 2.4, 1.6 T-GDI Hybrid, PHEVT5/T6/T8, D4/D5 (SPA)
Qué versión comprarBusca el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total, o el híbrido si tu uso es de ciudad. Antes de comprar un enchufable, exige un diagnóstico de la batería y el historial de garantía. Con el automático de doble embrague, pruébalo en atasco: si tira o patina al arrancar, déjalo. Y al diésel de ciudad mírale el filtro de partículas en carretera.Si hay que quedarse con una versión, el D5 de dos litros y distribución por correa, que equilibra consumo y empuje; el T8 enchufable solo encaja si puedes cargarlo a diario y con un diagnóstico de la batería de tracción hecho. Todas las mecánicas van con un automático Aisin de ocho marchas. En las unidades de 2015 a 2018 prueba la pantalla del Sensus y mira si el coche baja de altura al estar parado, señal de fuelles de la neumática gastados. Los B5 posteriores añaden hibridación ligera.

Hyundai Santa Fe IV →

Un SUV grande de siete plazas que se juega el tipo con el Kia Sorento, su primo de grupo: apuesta por espacio, equipo y mecánicas conocidas más que por imagen. El 2.2 CRDi es el diésel de los kilómetros, el híbrido encaja en uso urbano y el enchufable solo compensa si hay donde cargarlo. En el mercado de ocasión se mantiene caro para ser un Hyundai.

Pros del Santa Fe IV

  • El espacio interior y el maletero tragan familia y maletas sin apreturas.
  • El 2.2 CRDi es un motor conocido, con recambio barato en la red Hyundai.
  • El equipamiento es generoso incluso en las versiones medias de la gama.
  • Las unidades recientes todavía conservan parte de la garantía de fábrica de Hyundai.
  • El confort de marcha es correcto en viaje largo.

Contras del Santa Fe IV

  • El automático de doble embrague da tirones y ya acumula averías documentadas.
  • El 2.2 CRDi de uso urbano ensucia el filtro de partículas y la válvula de gases si no ve carretera.
  • El precio de ocasión es elevado para un Hyundai de este tamaño.
  • El enchufable asusta por el coste de la batería una vez fuera de garantía.
  • Las versiones de gasolina gastan más de lo que sugiere su imagen familiar.

Problemas a vigilar

  • El automático de doble embrague falla en los arranques, va a tirones en marcha lenta y patina.
  • El filtro de partículas del 2.2 CRDi se satura en unidades que no salen a carretera.
  • El turbo y la válvula de gases fallan en los diésel de muchos kilómetros.
  • La batería del enchufable exige revisar garantía e historial antes de comprar uno.

Cómo ha envejecido

Ha bajado unas décimas porque el automático de doble embrague ya deja unidades dudosas y el enchufable asusta fuera de garantía. Un CRDi de carretera o un híbrido de particular siguen siendo una compra con sentido; una unidad con la caja que tira o un enchufable sin diagnóstico, no.

Volvo XC90 II →

Fue el primer Volvo sobre la plataforma SPA y no comparte arquitectura con el XC90 anterior, el P2. Mantiene las siete plazas con asientos traseros aprovechables y un diseño que no delata los años. La gama va del D5 diésel de dos litros al T6 con compresor y turbo, pasando por el T8 enchufable de tracción total, que solo rinde si se carga. La suspensión neumática es opcional.

Pros del XC90 II

  • Las siete plazas de la plataforma SPA cubren a una familia sin ser asientos de emergencia.
  • El D5 de dos litros es el diésel con más par de la gama y cubre viaje largo con correa de distribución.
  • El T8 enchufable de tracción total consigue etiqueta CERO si se carga a diario.
  • El diseño sigue vigente y no delata tanto los años como el XC90 anterior.
  • El Pilot Assist cubre autovía y marcó las asistencias de esta generación.

Contras del XC90 II

  • El precio de ocasión sigue alto y deja poco margen si falla el software o la suspensión neumática.
  • El sistema Sensus de las primeras series se cuelga y da fallos de pantalla y sensores.
  • El T8 exige diagnosticar la batería de tracción antes de comprar, y esa prueba cuesta dinero.
  • El AdBlue de los diésel complica el uso urbano y cristaliza si el coche duerme parado.

Problemas a vigilar

  • La batería de tracción del T8 pierde capacidad y conviene medirla antes de pagar.
  • El Sensus falla en la pantalla y en los sensores de las unidades de 2015 a 2018.
  • El D5 sufre por el AdBlue y el filtro de partículas en trayectos cortos.
  • Los fuelles de la suspensión neumática pierden aire y el coche baja de altura al estar parado.

Cómo ha envejecido

Ha bajado casi un punto porque el Sensus de las primeras series, el AdBlue de los diésel y los fuelles de la neumática ya pesan sobre un coche que sigue siendo caro de ocasión. Un D5 con historial o un T8 con la batería medida sigue siendo el siete plazas de referencia de la casa; una unidad que se hunde al estar parada o un enchufable sin diagnóstico se pagan a ciegas.

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