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Hyundai Santa Fe IV vs Toyota Hilux AN120: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Toyota Hilux AN120 (8,5 frente a 7,8 del Hyundai Santa Fe IV, una ventaja de +0,7 puntos). Busca el 2.4 o el 2.8 diésel (1GD), que van de cadena, con cambio manual. Si la unidad viene de obra, mira el bastidor, los palieres y el embrague por debajo antes de comprar uno: esos golpes no salen en el anuncio. Y si el pick-up ha hecho solo ciudad, el filtro de partículas estará atascado; pide facturas de carretera o de regeneración. El 2.7 es el gasolina. El Hyundai Santa Fe IV sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Busca el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total, o el híbrido si tu uso es de ciudad. Antes de comprar un enchufable, exige un diagnóstico de la batería y el historial de garantía. Con el automático de doble embrague, pruébalo en atasco: si tira o patina al arrancar, déjalo. Y al diésel de ciudad mírale el filtro de partículas en carretera.).

Ficha frente a ficha

CriterioHyundai Santa Fe IVToyota Hilux AN120
Nota hoy (sobre 10)7,8 / 108,5 / 10
Nota cuando salió8,0 / 108,2 / 10
Envejecimiento-0,2 puntos+0,3 puntos
Años de producción2018–20242015–
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTCERO / ECO / CC
Precio usado orientativo20.000–38.000 €18.000–38.000 €
Motores disponibles2.2 CRDi, 2.4, 1.6 T-GDI Hybrid, PHEV2.4/2.8 D-4D, 2.7 gasolina
Qué versión comprarBusca el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total, o el híbrido si tu uso es de ciudad. Antes de comprar un enchufable, exige un diagnóstico de la batería y el historial de garantía. Con el automático de doble embrague, pruébalo en atasco: si tira o patina al arrancar, déjalo. Y al diésel de ciudad mírale el filtro de partículas en carretera.Busca el 2.4 o el 2.8 diésel (1GD), que van de cadena, con cambio manual. Si la unidad viene de obra, mira el bastidor, los palieres y el embrague por debajo antes de comprar uno: esos golpes no salen en el anuncio. Y si el pick-up ha hecho solo ciudad, el filtro de partículas estará atascado; pide facturas de carretera o de regeneración. El 2.7 es el gasolina.

Hyundai Santa Fe IV →

Un SUV grande de siete plazas que se juega el tipo con el Kia Sorento, su primo de grupo: apuesta por espacio, equipo y mecánicas conocidas más que por imagen. El 2.2 CRDi es el diésel de los kilómetros, el híbrido encaja en uso urbano y el enchufable solo compensa si hay donde cargarlo. En el mercado de ocasión se mantiene caro para ser un Hyundai.

Pros del Santa Fe IV

  • El espacio interior y el maletero tragan familia y maletas sin apreturas.
  • El 2.2 CRDi es un motor conocido, con recambio barato en la red Hyundai.
  • El equipamiento es generoso incluso en las versiones medias de la gama.
  • Las unidades recientes todavía conservan parte de la garantía de fábrica de Hyundai.
  • El confort de marcha es correcto en viaje largo.

Contras del Santa Fe IV

  • El automático de doble embrague da tirones y ya acumula averías documentadas.
  • El 2.2 CRDi de uso urbano ensucia el filtro de partículas y la válvula de gases si no ve carretera.
  • El precio de ocasión es elevado para un Hyundai de este tamaño.
  • El enchufable asusta por el coste de la batería una vez fuera de garantía.
  • Las versiones de gasolina gastan más de lo que sugiere su imagen familiar.

Problemas a vigilar

  • El automático de doble embrague falla en los arranques, va a tirones en marcha lenta y patina.
  • El filtro de partículas del 2.2 CRDi se satura en unidades que no salen a carretera.
  • El turbo y la válvula de gases fallan en los diésel de muchos kilómetros.
  • La batería del enchufable exige revisar garantía e historial antes de comprar uno.

Cómo ha envejecido

Ha bajado unas décimas porque el automático de doble embrague ya deja unidades dudosas y el enchufable asusta fuera de garantía. Un CRDi de carretera o un híbrido de particular siguen siendo una compra con sentido; una unidad con la caja que tira o un enchufable sin diagnóstico, no.

Toyota Hilux AN120 →

Es un pick-up de bastidor (chasis AN120/130), no un RAV4 con caja abierta: la conducción, la carga y la tracción son de todoterreno de verdad. Las doble cabina de campo llevan reductora y los diésel van de cadena. Quién lo ha usado y cómo marca cada unidad: uno de particular y carretera envejece de una forma y uno de obra, de otra. La reventa Toyota sigue sosteniendo el precio.

Pros del Hilux AN120

  • Los diésel 2.4 y 2.8 van de cadena y dan el par que se espera de un pick-up.
  • El bastidor está hecho para cargar, no para aparentar en asfalto.
  • Retiene el valor mejor que los rivales equivalentes, así que revenderlo no castiga.
  • La red Toyota cubre diagnosis y recambio sin tener que ir al especialista.
  • Las doble cabina de campo llevan tracción total con reductora, no un sistema de apoyo.

Contras del Hilux AN120

  • La conducción es de pick-up: va duro, rebota en vacío y no se acerca al tacto de un SUV.
  • El precio de ocasión sigue alto precisamente porque la reventa aguanta.
  • Un uso solo urbano le sienta mal: este coche se pensó para carretera y carga.

Problemas a vigilar

  • El embrague y el volante bimotor sufren en unidades que han remolcado con frecuencia.
  • El filtro de partículas se atasca si el pick-up ha vivido en ciudad; hay que pedir facturas de regeneración.
  • En unidades de obra, el bastidor y los palieres llegan con golpes y holguras que el anuncio no cuenta.

Cómo ha envejecido

Ha subido algo la nota porque el diésel de cadena aguanta los años y la reventa Toyota no afloja. Un 2.8 de particular y carretera es un pick-up que se paga caro pero se cobra al venderlo; uno de obra con palieres y embrague gastados no merece el extra que pide el anuncio.

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