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Hyundai Santa Fe IV vs Hyundai Santa Fe III: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Hyundai Santa Fe IV (7,8 frente a 7,4 del Hyundai Santa Fe III, una ventaja de +0,4 puntos). Busca el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total, o el híbrido si tu uso es de ciudad. Antes de comprar un enchufable, exige un diagnóstico de la batería y el historial de garantía. Con el automático de doble embrague, pruébalo en atasco: si tira o patina al arrancar, déjalo. Y al diésel de ciudad mírale el filtro de partículas en carretera. El Hyundai Santa Fe III sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Si hay que quedarse con una unidad, el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total: es el diésel que aguanta kilómetros y el que mejor mueve las siete plazas. Antes de comprar uno, pruébalo en una cuesta: el volante bimasa delata los kilómetros reales vibrando al arrancar. Mira también el historial de regeneraciones del filtro de partículas si el coche ha vivido en ciudad, y en el 2.4 GDI automático exige las revisiones de aceite al día, porque ese motor se resiente con el descuido.).

Ficha frente a ficha

CriterioHyundai Santa Fe IVHyundai Santa Fe III
Nota hoy (sobre 10)7,8 / 107,4 / 10
Nota cuando salió8,0 / 107,7 / 10
Envejecimiento-0,2 puntos-0,3 puntos
Años de producción2018–20242012–2018
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTCERO / ECO / CC / B
Precio usado orientativo20.000–38.000 €8.000–15.000 €
Motores disponibles2.2 CRDi, 2.4, 1.6 T-GDI Hybrid, PHEV2.2 CRDi, 2.4 GDI, 2.0 T-GDI
Qué versión comprarBusca el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total, o el híbrido si tu uso es de ciudad. Antes de comprar un enchufable, exige un diagnóstico de la batería y el historial de garantía. Con el automático de doble embrague, pruébalo en atasco: si tira o patina al arrancar, déjalo. Y al diésel de ciudad mírale el filtro de partículas en carretera.Si hay que quedarse con una unidad, el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total: es el diésel que aguanta kilómetros y el que mejor mueve las siete plazas. Antes de comprar uno, pruébalo en una cuesta: el volante bimasa delata los kilómetros reales vibrando al arrancar. Mira también el historial de regeneraciones del filtro de partículas si el coche ha vivido en ciudad, y en el 2.4 GDI automático exige las revisiones de aceite al día, porque ese motor se resiente con el descuido.

Hyundai Santa Fe IV →

Un SUV grande de siete plazas que se juega el tipo con el Kia Sorento, su primo de grupo: apuesta por espacio, equipo y mecánicas conocidas más que por imagen. El 2.2 CRDi es el diésel de los kilómetros, el híbrido encaja en uso urbano y el enchufable solo compensa si hay donde cargarlo. En el mercado de ocasión se mantiene caro para ser un Hyundai.

Pros del Santa Fe IV

  • El espacio interior y el maletero tragan familia y maletas sin apreturas.
  • El 2.2 CRDi es un motor conocido, con recambio barato en la red Hyundai.
  • El equipamiento es generoso incluso en las versiones medias de la gama.
  • Las unidades recientes todavía conservan parte de la garantía de fábrica de Hyundai.
  • El confort de marcha es correcto en viaje largo.

Contras del Santa Fe IV

  • El automático de doble embrague da tirones y ya acumula averías documentadas.
  • El 2.2 CRDi de uso urbano ensucia el filtro de partículas y la válvula de gases si no ve carretera.
  • El precio de ocasión es elevado para un Hyundai de este tamaño.
  • El enchufable asusta por el coste de la batería una vez fuera de garantía.
  • Las versiones de gasolina gastan más de lo que sugiere su imagen familiar.

Problemas a vigilar

  • El automático de doble embrague falla en los arranques, va a tirones en marcha lenta y patina.
  • El filtro de partículas del 2.2 CRDi se satura en unidades que no salen a carretera.
  • El turbo y la válvula de gases fallan en los diésel de muchos kilómetros.
  • La batería del enchufable exige revisar garantía e historial antes de comprar uno.

Cómo ha envejecido

Ha bajado unas décimas porque el automático de doble embrague ya deja unidades dudosas y el enchufable asusta fuera de garantía. Un CRDi de carretera o un híbrido de particular siguen siendo una compra con sentido; una unidad con la caja que tira o un enchufable sin diagnóstico, no.

Hyundai Santa Fe III →

Tercera generación del Santa Fe, un SUV familiar con siete plazas de verdad y no un banco de emergencia. El grueso de la oferta de ocasión es el 2.2 CRDi, un diésel que los talleres ya conocen bien; el 2.4 GDI de gasolina existe pero consume más de lo que admite el anuncio. El equipamiento es generoso desde las versiones medias y la garantía de cinco años que ofrecía Hyundai entonces dejó unidades cuidadas en el mercado.

Pros del Santa Fe III

  • Las siete plazas están bien resueltas y la tercera fila no es un banquito de adorno.
  • El 2.2 CRDi es un diésel aguantador, con par suficiente para mover el conjunto cargado.
  • El equipamiento es generoso desde las versiones medias de la gama.
  • La garantía de cinco años de entonces dejó en el mercado unidades con mantenimiento al día.
  • Los precios de ocasión son contenidos para un SUV de este tamaño.

Contras del Santa Fe III

  • Los materiales interiores quedan por debajo de lo que ofrecen los rivales premium.
  • El 2.4 GDI de gasolina consume más de lo que el anuncio suele admitir.
  • El 2.2 CRDi no está pensado para la ciudad: el uso urbano intensivo le pasa factura al filtro de partículas y a la válvula de gases.
  • El diseño ya se nota de la generación anterior al lado del Santa Fe que lo sustituyó en 2018.

Problemas a vigilar

  • El filtro de partículas del 2.2 CRDi se satura si el coche solo ha visto ciudad, y la regeneración forzada es el aviso.
  • El embrague y el volante bimasa se gastan con el kilometraje alto y vibran al arrancar en cuesta.
  • El turbo y el intercooler fallan en las unidades de muchos kilómetros; conviene escucharlos y mirar fugas de aceite.

Cómo ha envejecido

Ha bajado unas décimas porque el parque ya tiene edad, los materiales no aguantan la comparación con un premium y el CRDi de uso urbano llega con el filtro de partículas colmatado. Un CRDi manual de particular, con carretera en el historial, sigue teniendo sentido como familiar de siete plazas; un diésel de ciudad con el filtro saturado, no.

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