Hyundai Santa Fe MX5 vs Hyundai Santa Fe III: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Hyundai Santa Fe MX5 | Hyundai Santa Fe III |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 7,9 / 10 | 7,4 / 10 |
| Nota cuando salió | 8,2 / 10 | 7,7 / 10 |
| Envejecimiento | -0,3 puntos | -0,3 puntos |
| Años de producción | 2024– | 2012–2018 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | CERO / C | C / B |
| Precio usado orientativo | 46.000–62.000 € | 8.000–15.000 € |
| Motores disponibles | 1.6 T-GDi HEV híbrido (215 CV), 1.6 T-GDi PHEV enchufable (253 CV) | 2.2 CRDi, 2.4 GDI, 2.0 T-GDI |
| Qué versión comprar | Para viajar largo por autovía sin depender de enchufes, el híbrido autorrecargable HEV de 215 CV con etiqueta ECO es más equilibrado que el enchufable PHEV, cuya autonomía eléctrica real apenas ronda los cincuenta kilómetros y añade peso extra cuando se acaba la batería. Ten presente que en esta generación desaparece por completo el motor diésel 2.2 CRDi. Antes de comprar uno, comprueba en una cuesta pronunciada de autopista cómo responde el cambio automático de seis marchas con el coche cargado. | Si hay que quedarse con una unidad, el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total: es el diésel que aguanta kilómetros y el que mejor mueve las siete plazas. Antes de comprar uno, pruébalo en una cuesta: el volante bimasa delata los kilómetros reales vibrando al arrancar. Mira también el historial de regeneraciones del filtro de partículas si el coche ha vivido en ciudad, y en el 2.4 GDI automático exige las revisiones de aceite al día, porque ese motor se resiente con el descuido. |
Hyundai Santa Fe MX5 →
Quinta generación del gran SUV de siete plazas de Hyundai (código MX5), que rompe radicalmente con su antecesor al adoptar una carrocería cuadrada de 4,83 metros pensada para maximizar el volumen interior y el portón trasero. En Europa prescinde del diésel y fía toda su gama al bloque 1.6 turbo de gasolina en versiones híbrida y enchufable con tracción total.
Pros del Santa Fe MX5
- El aprovechamiento del espacio en las tres filas de asientos y la enorme boca del portón trasero son de lo mejor del mercado.
- Mantiene mandos físicos y dos ruletas reales para el climatizador y el volumen del audio debajo de la doble pantalla curva.
- La calidad de materiales, los huecos portaobjetos dobles y la insonorización en marcha están a nivel de marca premium.
- La tercera fila es utilizable por adultos en trayectos medios y cuenta con salidas de ventilación y tomas USB propias.
- Dispone de cinco años de garantía oficial sin límite de kilómetros si ha mantenido las revisiones en la red Hyundai.
Contras del Santa Fe MX5
- La desaparición del excelente 2.2 CRDi diésel penaliza a quien hace mucha autopista a ritmo vivo o tira de remolque pesado.
- El motor térmico de 1,6 litros tiene que esforzarse y suena cuando se agota el empuje eléctrico subiendo puertos con siete plazas.
- La batería del híbrido enchufable PHEV (13,8 kWh) se ha quedado pequeña frente a rivales que ya superan los 20 o 25 kWh.
- La aerodinámica de carrocería tan cuadrada eleva el consumo en autovía por encima de los ocho litros a 120 km/h reales.
Problemas a vigilar
- La cámara infrarroja de atención al conductor situada sobre la columna de dirección pita en cuanto llevas gafas de sol o apoyas la mano arriba en el volante.
- La caja automática de seis velocidades puede mostrar algún tirón en frío al acoplar el motor térmico con el eléctrico.
- El portón trasero eléctrico es enorme y exige vigilar la altura libre del techo en garajes subterráneos antes de abrirlo.
Cómo ha envejecido
Pierde tres décimas porque quien viene de un Santa Fe diésel anterior echa en falta el par del 2.2 CRDi en autopista, aunque por vida a bordo, silencio en ciudad y practicidad para familias numerosas es un coche sobresaliente.
Hyundai Santa Fe III →
Tercera generación del Santa Fe, un SUV familiar con siete plazas de verdad y no un banco de emergencia. El grueso de la oferta de ocasión es el 2.2 CRDi, un diésel que los talleres ya conocen bien; el 2.4 GDI de gasolina existe pero consume más de lo que admite el anuncio. El equipamiento es generoso desde las versiones medias y la garantía de cinco años que ofrecía Hyundai entonces dejó unidades cuidadas en el mercado.
Pros del Santa Fe III
- Las siete plazas están bien resueltas y la tercera fila no es un banquito de adorno.
- El 2.2 CRDi es un diésel aguantador, con par suficiente para mover el conjunto cargado.
- El equipamiento es generoso desde las versiones medias de la gama.
- La garantía de cinco años de entonces dejó en el mercado unidades con mantenimiento al día.
- Los precios de ocasión son contenidos para un SUV de este tamaño.
Contras del Santa Fe III
- Los materiales interiores quedan por debajo de lo que ofrecen los rivales premium.
- El 2.4 GDI de gasolina consume más de lo que el anuncio suele admitir.
- El 2.2 CRDi no está pensado para la ciudad: el uso urbano intensivo le pasa factura al filtro de partículas y a la válvula de gases.
- El diseño ya se nota de la generación anterior al lado del Santa Fe que lo sustituyó en 2018.
Problemas a vigilar
- El filtro de partículas del 2.2 CRDi se satura si el coche solo ha visto ciudad, y la regeneración forzada es el aviso.
- El embrague y el volante bimasa se gastan con el kilometraje alto y vibran al arrancar en cuesta.
- El turbo y el intercooler fallan en las unidades de muchos kilómetros; conviene escucharlos y mirar fugas de aceite.
Cómo ha envejecido
Ha bajado unas décimas porque el parque ya tiene edad, los materiales no aguantan la comparación con un premium y el CRDi de uso urbano llega con el filtro de partículas colmatado. Un CRDi manual de particular, con carretera en el historial, sigue teniendo sentido como familiar de siete plazas; un diésel de ciudad con el filtro saturado, no.
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