Hyundai Santa Fe II vs Mitsubishi L200: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Hyundai Santa Fe II | Mitsubishi L200 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 6,6 / 10 | 6,6 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,4 / 10 | 7,4 / 10 |
| Envejecimiento | -0,8 puntos | -0,8 puntos |
| Años de producción | 2006–2012 | 2005–2015 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | C / B |
| Precio usado orientativo | 3.500–8.000 € | 6.000–15.000 € |
| Motores disponibles | 2.2 CRDi, 2.7 V6, 3.3 V6 | 2.5 DI-D |
| Qué versión comprar | Busca el 2.2 CRDi con cambio manual y tracción total: es la combinación que mejor aguanta los años. Antes de comprar uno, sácalo a carretera y comprueba que el filtro de partículas regenera bien; si el coche solo ha visto ciudad, estará saturado. En una cuesta, el embrague y el volante bimasa delatan los kilómetros. El V6 gasta mucho más y su mantenimiento es otra factura. | Busca el 2.5 DI-D con cambio manual y de procedencia de particular, no de obra. Prueba la tracción Super Select en marcha: tiene que engranar sin golpes ni ruido. Escucha el turbo y mira la suspensión si el coche viene del campo, y recorre un badén despacio antes de comprar uno: el confort es de pick-up, no de SUV. |
Hyundai Santa Fe II →
Segunda generación del Santa Fe, un SUV familiar grande que hoy se anuncia por muy poco dinero y que en su carrocería larga ofrece siete plazas de verdad. El diésel de 2.2 litros es el motor de la mayoría de anuncios y el que mejor encaja con el coche; los V6 de gasolina existen, pero consumen bastante más. El diseño y el tacto ya delatan que es un coche pensado hace casi veinte años.
Pros del Santa Fe II
- El interior es amplio y en la configuración larga hay siete plazas de verdad.
- El 2.2 CRDi es un diésel aguantador, con par suficiente para mover el conjunto cargado.
- El precio de ocasión está muy contenido para un SUV de este tamaño.
- Es una mecánica que cualquier taller Hyundai de los de siempre conoce.
- Las versiones superiores traen un equipamiento razonable para sus años.
Contras del Santa Fe II
- En uso urbano intensivo, el 2.2 CRDi ensucia el filtro de partículas y la válvula de gases.
- Los V6 de gasolina gastan mucho y su mantenimiento sale más caro.
- El diseño y los acabados interiores ya se notan de otra década.
- La dinámica es pesada y poco inspiradora en una carretera de curvas.
Problemas a vigilar
- El filtro de partículas se satura si el 2.2 CRDi solo ha visto ciudad, y se nota en pérdida de potencia y averías caras.
- El embrague y el volante bimasa se gastan con el kilometraje alto y se delatan trepidando en una cuesta.
- El turbo y el intercooler fallan en las unidades de muchos kilómetros; conviene escucharlos y mirar fugas de aceite.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi un punto porque la edad, el filtro de partículas castigado en ciudad y el consumo de los V6 ya no se perdonan. Un CRDi manual con tracción total y el filtro en orden es mucho coche por poco dinero; un V6 sediento o un diésel urbano con el filtro agotado salen caros aunque el anuncio parezca barato.
Mitsubishi L200 →
Pick-up de trabajo y ocio, no un SUV con carrocería cerrada pensado para el asfalto. El diésel 2.5 DI-D es una mecánica conocida en cualquier taller que toque pick-ups, y la tracción Super Select es tracción total de verdad, con reductora y modos seleccionables. Muchas de las unidades que aparecen en los anuncios han pasado su vida en obra, y eso se nota al probarlas.
Pros del L200
- El 2.5 DI-D es un diésel robusto que cualquier taller de pick-ups conoce bien.
- La tracción 4x4 Super Select es real y seleccionable, no un modo de asfalto.
- La capacidad de carga y de remolque sirve para trabajo de verdad, no para postureo.
- La red Mitsubishi y el recambio siguen siendo accesibles para esta generación.
- La fiabilidad está documentada en uso profesional cuando el mantenimiento existió.
Contras del L200
- Muchas unidades acumulan años de uso duro en obra y en el campo.
- El confort de marcha y los acabados son de pick-up, no de SUV familiar.
- El consumo sube en conducción mixta de carretera y ciudad.
- El precio de segunda mano varía muchísimo según el estado y los kilómetros de trabajo que arrastre.
Problemas a vigilar
- El 2.5 DI-D cansa el turbo y tapa la válvula de gases con uso urbano o de obra sucia.
- La suspensión y los palieres acusan el trabajo en las unidades de procedencia profesional.
- La tracción Super Select no engrana o hace ruido si ha rodado sin mantenimiento de la caja de transferencia.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi un punto porque las unidades de obra ya delatan turbo, palieres y suspensión, y el confort se ha quedado atrás frente a los pick-ups actuales. Sigue siendo un diésel de referencia en su clase: un 2.5 de particular con el Super Select en orden trabaja sin drama, pero una unidad de obra agotada se compra a otro precio.
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