Honda CR-V (3ª gen.) vs Toyota Land Cruiser J250: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Honda CR-V (3ª gen.) | Toyota Land Cruiser J250 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 8,2 / 10 | 8,2 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,8 / 10 | 8,4 / 10 |
| Envejecimiento | +0,4 puntos | -0,2 puntos |
| Años de producción | 2007–2012 | 2024– |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C | ECO / C |
| Precio usado orientativo | 5.000–10.000 € | 55.000–75.000 € |
| Motores disponibles | 2.0 i-VTEC, 2.4 i-VTEC, 2.2 i-CTDi | 2.8 D-4D 204 CV, 2.8 D-4D 48V mild-hybrid |
| Qué versión comprar | Si hay que elegir, quédate con el 2.0 de gasolina, con cambio manual o con automático: es el equilibrio de la gama. Antes de comprar uno con el automático de cinco marchas, pruébalo en frío, porque cambia con poca suavidad y es el detalle que más unidades deja a medias. El 2.2 diésel solo entra si el volante bimasa no tiene holgura, y el 2.4 conviene descartarlo si te preocupa lo que gasta. | Busca el 2.8 de cadena y exige los papeles del filtro de partículas y del AdBlue si el coche ha vivido en ciudad, porque ahí es donde se atascan. El híbrido suave de 48 voltios solo aparece en algunas unidades: confirma cuál tienes delante. Casi todo el parque de ocasión sale de demostración, así que pocos kilómetros no garantizan historial; revisa sensores y asistentes de las primeras series antes de pagar. |
Honda CR-V (3ª gen.) →
Tercera generación del CR-V, el SUV familiar de Honda de antes de que el segmento se llenara de motores pequeños con turbo: aquí la gasolina es atmosférica y de fiabilidad contrastada. El habitáculo es de los más amplios y prácticos de su época. En el mercado de ocasión todavía no ha subido como un RAV4 equivalente, y buena parte de su interés está ahí.
Pros del CR-V
- Los motores de gasolina i-VTEC están entre los más razonables y duraderos del segmento.
- El interior es amplio y muy práctico para una familia.
- La fiabilidad Honda viene contrastada por las generaciones anteriores del modelo.
- El recambio está disponible y la mecánica no esconde artificios raros.
- En carretera se comporta cómodo y seguro.
Contras del CR-V
- Las asistencias a la conducción y la seguridad activa se han quedado atrás frente a un SUV actual.
- El 2.4 de gasolina gasta más de lo razonable para lo que ofrece.
- El salpicadero y los plásticos delatan que es un coche de la década pasada.
- El 2.2 diésel sale más caro de mantener que los gasolina.
Problemas a vigilar
- En el 2.2 diésel de uso urbano, el volante bimasa y la válvula de gases son lo primero que da la cara.
- El filtro de partículas del i-CTDi acaba colmatándose en unidades que solo hacen ciudad.
- El automático de cinco marchas se muestra brusco al cambiar con el motor frío.
Cómo ha envejecido
Ha ganado cuatro décimas porque el mercado ha redescubierto el 2.0 de gasolina como SUV familiar fiable, y su precio todavía no ha seguido la escalada de un RAV4 equivalente. Lo que no acompaña esa revalorización es el 2.2 diésel con el volante bimasa holgado.
Toyota Land Cruiser J250 →
Es el relevo del Land Cruiser Prado, no del 200: ese hueco lo cubre el J300, que es otra gama y otro precio. Mantiene el bastidor de largueros y la reductora de verdad, y su 2.8 diésel de cadena es el mismo bloque que montaban el último Prado y el Hilux, así que no es una mecánica por estrenar. Alguna unidad suma un apoyo eléctrico de 48 voltios. En el mercado de ocasión se vende a precio de casi nuevo.
Pros del Land Cruiser J250
- El 2.8 diésel ya era conocido del último Prado y del Hilux antes de llegar aquí.
- Monta reductora de verdad sobre bastidor de largueros, no un embrague pensado para asfalto.
- Lleva distribución por cadena y se olvida de la correa del Prado antiguo.
- Retiene el valor mejor que los rivales equivalentes cuando llega la hora de vender.
- La red Toyota cubre diagnosis y recambio sin depender de especialistas.
Contras del Land Cruiser J250
- El precio de ocasión es prácticamente el de un coche nuevo.
- Un uso solo urbano encaja mal con un diésel que depende de AdBlue.
- El tamaño y el consumo son los de un todoterreno grande, no los de un SUV familiar.
- La oferta de segunda mano es corta y casi todo procede de unidades de demostración.
Problemas a vigilar
- El filtro de partículas y el sistema de AdBlue se atascan si el coche solo hace ciudad.
- Los sensores y los asistentes de las primeras series dan fallos que conviene revisar en la prueba.
- Las unidades de demostración llegan con historial escaso y a veces con neumáticos o frenos desgastados de forma desigual.
Cómo ha envejecido
Pierde dos décimas porque el parque es de 2024 y aún no hay historial real de ocasión: la letra pequeña ya la ponen el filtro de partículas en uso urbano y las unidades de demostración sin papeles claros. Un 2.8 de particular con garantía viva es la compra coherente; un diésel criado en atascos, no.

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