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Ford S-Max I vs Peugeot Boxer III: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 6,5 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Ford S-Max I busca Si hay que quedarse con una versión, el 2.0 TDCi con cambio manual. Deja de lado la PowerShift: si da tirones al salir o huele a embrague quemado, esa unidad está sentenciada. El 1.6 EcoBoost lleva correa bañada en aceite, así que el historial de cambios de lubricante tiene que estar claro y con papeles. Si el TDCi ha hecho vida urbana, comprueba el filtro de partículas con una prueba larga por carretera. En el Peugeot Boxer III prioriza Quédate con el 2.2 HDi o el 2.0 BlueHDi, siempre con cambio manual y con los papeles de la correa o del AdBlue en regla. En el 2.2 HDi la correa se cambia por intervalo estricto: si el vendedor no acredita la sustitución, descuenta el kit o pasa al siguiente anuncio. En el BlueHDi comprueba que el testigo del AdBlue no está encendido y que el filtro de partículas regenera sin problemas; una vuelta por autovía lo saca todo a la luz.

Ficha frente a ficha

CriterioFord S-Max IPeugeot Boxer III
Nota hoy (sobre 10)6,5 / 106,5 / 10
Nota cuando salió8,2 / 107,5 / 10
Envejecimiento-1,7 puntos-1,0 puntos
Años de producción2006–20142006–
SegmentoMonovolumenMonovolumen
Etiqueta DGTC / BC / B
Precio usado orientativo3.500–8.500 €4.000–20.000 €
Motores disponibles1.6/2.0 EcoBoost, 2.0/2.2 TDCi2.2/2.3 HDi, 2.0/2.2 BlueHDi
Qué versión comprarSi hay que quedarse con una versión, el 2.0 TDCi con cambio manual. Deja de lado la PowerShift: si da tirones al salir o huele a embrague quemado, esa unidad está sentenciada. El 1.6 EcoBoost lleva correa bañada en aceite, así que el historial de cambios de lubricante tiene que estar claro y con papeles. Si el TDCi ha hecho vida urbana, comprueba el filtro de partículas con una prueba larga por carretera.Quédate con el 2.2 HDi o el 2.0 BlueHDi, siempre con cambio manual y con los papeles de la correa o del AdBlue en regla. En el 2.2 HDi la correa se cambia por intervalo estricto: si el vendedor no acredita la sustitución, descuenta el kit o pasa al siguiente anuncio. En el BlueHDi comprueba que el testigo del AdBlue no está encendido y que el filtro de partículas regenera sin problemas; una vuelta por autovía lo saca todo a la luz.

Ford S-Max I →

En un segmento de cajas altas y perezosas, este monovolumen se conducía como un Focus grande, y esa fue siempre su seña de identidad. No es el Galaxy: aquel estira la batalla y ofrece siete plazas de verdad, mientras que el S-Max apuesta por la agilidad y una segunda fila con asientos individuales. Lo hay de gasolina EcoBoost y diésel TDCi, y su diseño todavía no parece un fósil de los años 2000.

Pros del S-Max I

  • La dirección y el comportamiento están entre lo mejor que ha dado el segmento de los monovolúmenes.
  • El 2.0 TDCi manual es eficiente y cualquier taller Ford lo conoce bien.
  • El diseño ha envejecido con dignidad y no parece un coche de hace quince años.
  • El habitáculo es amplio y la segunda fila monta asientos individuales en lugar de una banqueta.
  • Los precios de ocasión quedan contenidos frente a los rivales del grupo VAG.

Contras del S-Max I

  • La PowerShift mancha el parque: hay muchas unidades baratas que esconden una caja cara de arreglar.
  • El EcoBoost lleva correa bañada en aceite y exige cambios de lubricante estrictos, algo que no siempre se ha cumplido.
  • Cuando hacen falta siete asientos de verdad, el Galaxy de batalla larga gana en plazas y maletero.
  • La electrónica Ford de aquella generación ha dejado un parque irregular, con unidades mejores que otras.

Problemas a vigilar

  • La PowerShift da tirones al arrancar, hace los cambios con lentitud y acaba oliendo a embrague quemado.
  • El 1.6 EcoBoost estira la correa bañada en aceite y cansa el turbo si se han alargado los intervalos de lubricante.
  • El filtro de partículas y la válvula de gases se colmatan en los TDCi que han hecho vida de ciudad.
  • Los sensores de aparcamiento y la cámara trasera fallan en las versiones que los equipan.

Cómo ha envejecido

Ha perdido más de punto y medio porque la PowerShift y el EcoBoost de correa bañada han pasado más factura de la que el chasis merecía. Un 2.0 TDCi manual de particular sigue siendo de los monovolúmenes más agradables de conducir de su época; una unidad con automático que huele a embrague no vale el precio del anuncio.

Peugeot Boxer III →

Es el furgón grande del consorcio Sevel, gemelo del Fiat Ducato X250/X290 y del Citroën Jumper, pensado como espacio de trabajo o como base de camper. La gama cubre furgón, combi y versiones de hasta nueve plazas. La diferencia mecánica importante está en la generación: el 2.2 HDi vive de la correa de distribución hecha a tiempo y el BlueHDi añade AdBlue, que en uso urbano cristaliza o falla por el sensor.

Pros del Boxer III

  • El espacio y la altura de carga sirven tanto para trabajar como para montar una camper.
  • Comparte mecánica con el Ducato y el Jumper, así que el recambio abunda y cualquier taller lo conoce.
  • El 2.0 BlueHDi gasta poco en la generación actual.
  • El precio de ocasión queda por debajo de un Sprinter de la misma edad.
  • La gama cubre furgón, combi y versiones de hasta nueve plazas.

Contras del Boxer III

  • Muchas unidades proceden de flota y acumulan kilómetros de empresa, no de particular.
  • Los BlueHDi de uso urbano sufren con el AdBlue y el filtro de partículas.
  • La correa del 2.2 HDi tiene un intervalo crítico y no admite despistes del anterior dueño.

Problemas a vigilar

  • La correa de distribución del 2.2 HDi se rompe si se pasa el intervalo y se lleva el motor por delante.
  • El AdBlue cristaliza o el sensor falla en los BlueHDi de reparto urbano y el furgón acaba limitado.
  • El filtro de partículas de los BlueHDi de ciudad se satura y el coche entra en modo degradado, sin potencia.

Cómo ha envejecido

Ha bajado un punto porque el mercado está lleno de unidades de flota y los BlueHDi de reparto arrastran problemas de AdBlue y de filtro de partículas. Aun así, la fiebre camper sigue pidiendo este Sevel: un 2.2 HDi de particular con la correa al día sigue siendo una buena base, mientras que un BlueHDi de reparto con el filtro atascado no vale el precio del anuncio.

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