Ford Kuga I vs Land Rover Freelander 2: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Ford Kuga I | Land Rover Freelander 2 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 6,4 / 10 | 6,2 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,8 / 10 | 7,4 / 10 |
| Envejecimiento | -1,4 puntos | -1,2 puntos |
| Años de producción | 2008–2012 | 2006–2014 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | C |
| Precio usado orientativo | 4.500–9.000 € | 4.000–9.000 € |
| Motores disponibles | 1.6 EcoBoost, 2.0 TDCi, 2.5 Duratec | 2.2 TD4, 3.2 i6, 2.0 Si4 |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con una, el 2.0 diésel con cambio manual y tracción total. Deja el automático de doble embrague en seco (PowerShift): pega tirones y la mecatrónica sale cara. Si el coche ha hecho ciudad, comprueba el filtro de partículas, y escucha el volante bimasa al embragar. El 1.6 turbo y el 2.5 cubren la parte de gasolina. | El 2.2 TD4 con cambio manual es el que mejor encaja en la mayoría de los casos. Lleva correa de distribución, así que confirma con facturas cuándo se cambió la última vez, y pregunta también por el aceite del acoplamiento Haldex, que toca cada 60.000 km. Si el volante bimasa vibra al arrancar o al parar, delata los kilómetros. El 3.2 de Volvo gasta bastante más y el 2.0 Si4 es el gasolina turbo, menos habitual. |
Ford Kuga I →
El primer Kuga llegó antes de que los SUV compactos lo coparan todo, y se nota en su chasis, más vivo que la media de lo que había entonces. Se fabricó hasta 2012 y hoy abunda en el mercado de segunda mano, con precios contenidos. Su punto débil es el cambio automático de embragues en seco, que conviene descartar, y el filtro de partículas del diésel sufre en ciudad.
Pros del Kuga I
- El chasis está equilibrado y la dirección es más viva que la media del segmento.
- El 2.0 diésel manual con tracción total es la mecánica que mejor encaja con el uso mixto.
- Los precios de segunda mano quedan muy contenidos para lo que ofrece.
- El maletero traga bien y la posición de conducción es cómoda.
- Hay mucha oferta en España, así que se pueden comparar unidades antes de decidir.
Contras del Kuga I
- El automático de embragues en seco es su talón de Aquiles: tirones, desgastes y averías caras.
- El 2.0 diésel con filtro de partículas sufre en el uso urbano intensivo.
- El interior lleva plásticos duros y una electrónica que ya se nota antigua.
- Las ayudas a la conducción son las de 2008, muy por debajo de un Kuga posterior.
Problemas a vigilar
- El cambio automático pega tirones; si lo hace en la prueba, esa unidad hay que descartarla.
- En el 2.0 diésel, el filtro de partículas, la válvula de gases (EGR) y el turbo dan guerra si el coche solo ha hecho ciudad.
- El embrague y el volante bimasa se gastan en las unidades de muchos kilómetros y se notan al embragar.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de un punto porque el automático en seco y el filtro de partículas han dejado muchas unidades marcadas, y el interior se ha quedado viejo. Un diésel manual de carretera todavía sirve para el día a día; una caja que tira o un filtro colmatado no merecen el precio del anuncio.
Land Rover Freelander 2 →
Segundo Freelander, mucho más sólido y mejor resuelto que el primero, y a medio camino entre SUV compacto y todoterreno de verdad. El diésel 2.2 TD4 es un motor de origen Ford y PSA con correa de distribución; el 3.2 de seis cilindros viene de Volvo y es suave pero bebe; el 2.0 Si4 es el gasolina con turbo. El acoplamiento Haldex de la tracción total y la electrónica Land Rover de la época marcan el carácter del conjunto.
Pros del Freelander 2
- El comportamiento fuera del asfalto es serio siempre que el acoplamiento Haldex esté bien mantenido.
- El interior es espacioso y el coche va bien plantado en carretera.
- El 2.2 TD4 manual es la mecánica que menos complica las visitas al taller.
- El 3.2 de seis cilindros, de origen Volvo, es suave y agradable de usar.
- La imagen de marca todavía suma a la hora de revenderlo.
Contras del Freelander 2
- La tracción total depende del Haldex: lleva aceite propio y la bomba se avería si se descuida.
- El 2.2 TD4 necesita correa de distribución e inyectores a medida que cumple años.
- La electrónica y las centralitas son las de un Land Rover de su época, con todo lo que eso implica.
- El mantenimiento y las reparaciones salen caros en relación con lo que cuesta el coche hoy.
Problemas a vigilar
- Si el aceite del Haldex no se cambia cada 60.000 km, la bomba se seca y la tracción total deja de trabajar.
- El 2.2 TD4 falla de correa de distribución, de la válvula de gases y del filtro de partículas.
- El embrague y el volante bimasa se desgastan en los diésel con muchos kilómetros y se notan al ralentí.
- Los inyectores del TD4 empiezan a dar guerra con la edad y el arranque en frío los delata.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de un punto porque el Haldex, la correa del TD4 y la electrónica Land Rover de la época ya pesan en unidades de quince años o más. Un TD4 con la distribución hecha y el acoplamiento al día sigue siendo un SUV usable y con oficio; uno con el Haldex seco o la correa vencida es una factura esperando en el anuncio.
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