Chevrolet Captiva vs Maserati Levante: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Chevrolet Captiva | Maserati Levante |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 5,4 / 10 | 5,5 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,0 / 10 | 7,2 / 10 |
| Envejecimiento | -1,6 puntos | -1,7 puntos |
| Años de producción | 2006–2018 | 2016–2024 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C | C |
| Precio usado orientativo | 3.500–8.000 € | 28.000–85.000 € |
| Motores disponibles | 2.4 gasolina, 2.0/2.2 VCDi, 3.2 V6 | 3.0 V6 diésel, 3.0 V6 turbo, 3.8 V8 Trofeo |
| Qué versión comprar | Si haces pocos kilómetros, busca el 2.4 de gasolina con cambio manual: es la mecánica sencilla de la gama. En el 2.0 y el 2.2 diésel hay que ver inyectores, embrague bimasa y turbo en orden; si suenan o echan humo, deja el anuncio. El V6 gasta más y hoy no compensa. Confirma antes que tienes recambio a mano, porque Chevrolet cerró en Europa. Algunas versiones llevan tracción total. | El 3.0 diésel es el que mejor encaja con el uso diario y el que aguanta mejor el paso de los años. Si la unidad lleva suspensión neumática, comprueba compresor y fuelles antes de comprarla, porque la factura es seria. En el V6 de gasolina, escucha la cadena y el turbo en frío. El Trofeo exige presupuesto de neumáticos, frenos y seguro. Prueba la tracción Q4 y cuenta con que las llantas de 21 pulgadas encarecen gomas y frenos. |
Chevrolet Captiva →
Todocamino de origen Daewoo y General Motors que da siete plazas reales y mucho espacio por muy poco dinero, algo que casi ningún rival de su época ofrece a este precio. Se vendió con tracción total en parte de la gama y con un acabado LT bien equipado. El punto delicado son los diésel VCDi y un recambio que se complicó cuando la marca dejó Europa.
Pros del Captiva
- Ofrece siete plazas reales en la configuración larga, no simples asientos de emergencia.
- El precio de ocasión es muy bajo para el tamaño y las plazas que entrega.
- El 2.4 de gasolina es un motor sencillo, sin turbo ni AdBlue que vigilar.
- El acabado LT trae clima y sensores que siguen siendo útiles hoy.
- Existe con tracción total, para quien la necesita de verdad.
Contras del Captiva
- El 2.0 VCDi arrastra fama de inyectores, embrague bimasa y turbo, y eso encarece su compra.
- Chevrolet cerró la red en Europa y el recambio da más guerra que el de un Opel o un Ford.
- El consumo es alto y la dinámica pesada, sobre todo con las siete plazas ocupadas.
- La calidad interior envejece mal y los plásticos se marcan a las pocas temporadas.
Problemas a vigilar
- En el 2.0 VCDi fallan los inyectores, se oye la cadena de distribución y el embrague bimasa se gasta.
- El turbo y la válvula de gases aparecen tocados en unidades de flota con muchos kilómetros.
- La suspensión trasera y los silentblocks sufren en unidades muy cargadas y golpean al pasar un badén.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi dos puntos porque Chevrolet cerró en Europa y porque el diésel VCDi ya pasa factura en inyectores y bimasa. Un 2.4 de particular con pocos kilómetros sigue dando siete plazas por muy poco dinero; un 2.0 con los inyectores justos se come en reparación lo que cuesta el anuncio.
Maserati Levante →
El primer SUV de Maserati comparte base y costes de mantenimiento con el Ghibli, así que quien conoce la berlina ya sabe a qué taller va. La tracción total Q4 es de serie en la gama. En el mercado de ocasión se anuncia por debajo de lo que cuesta un Cayenne equivalente, y esa depreciación es al mismo tiempo su argumento de compra y su aviso: el valor residual es flojo.
Pros del Levante
- La presencia y el sonido del V6 o del V8 son inconfundibles en la calle.
- El 3.0 diésel da una autonomía aceptable para tratarse de un SUV premium.
- El interior y el equipo alcanzan un acabado alto en las versiones completas.
- La tracción Q4 funciona de verdad cuando llega el invierno.
- En el mercado de ocasión queda por debajo del precio de un Cayenne equivalente.
Contras del Levante
- La suspensión neumática de las versiones que la montan exige un presupuesto aparte.
- El consumo y el peso son altos en las versiones de gasolina.
- La fiabilidad eléctrica fue irregular en los primeros años de fabricación.
- El valor residual es flojo frente a lo que aguantan Porsche y Range Rover.
Problemas a vigilar
- La suspensión neumática falla por compresor, bolsas y sensores una vez fuera de garantía.
- En el V6 de gasolina, la cadena y el turbo dan guerra y conviene escucharlos en frío.
- El cuadro, la cámara y los asistentes dan fallos intermitentes y necesitan actualizaciones.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi dos puntos, y más por euros que por estética: la neumática, la eléctrica irregular de los primeros años y el recambio pesan en la cuenta. Un diésel con los fuelles en orden todavía viaja como el día que salió; una unidad barata con el compresor muerto es una factura con ruedas.

