Chevrolet Captiva
2006–2018 · SUV
Motores: 2.4 gasolina, 2.0/2.2 VCDi, 3.2 V6
Precio usado orientativo: 3.500–8.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Si haces pocos kilómetros, busca el 2.4 de gasolina con cambio manual: es la mecánica sencilla de la gama. En el 2.0 y el 2.2 diésel hay que ver inyectores, embrague bimasa y turbo en orden; si suenan o echan humo, deja el anuncio. El V6 gasta más y hoy no compensa. Confirma antes que tienes recambio a mano, porque Chevrolet cerró en Europa. Algunas versiones llevan tracción total.
Todocamino de origen Daewoo y General Motors que da siete plazas reales y mucho espacio por muy poco dinero, algo que casi ningún rival de su época ofrece a este precio. Se vendió con tracción total en parte de la gama y con un acabado LT bien equipado. El punto delicado son los diésel VCDi y un recambio que se complicó cuando la marca dejó Europa.
Pros
- Ofrece siete plazas reales en la configuración larga, no simples asientos de emergencia.
- El precio de ocasión es muy bajo para el tamaño y las plazas que entrega.
- El 2.4 de gasolina es un motor sencillo, sin turbo ni AdBlue que vigilar.
- El acabado LT trae clima y sensores que siguen siendo útiles hoy.
- Existe con tracción total, para quien la necesita de verdad.
Contras
- El 2.0 VCDi arrastra fama de inyectores, embrague bimasa y turbo, y eso encarece su compra.
- Chevrolet cerró la red en Europa y el recambio da más guerra que el de un Opel o un Ford.
- El consumo es alto y la dinámica pesada, sobre todo con las siete plazas ocupadas.
- La calidad interior envejece mal y los plásticos se marcan a las pocas temporadas.
Problemas habituales a vigilar
- En el 2.0 VCDi fallan los inyectores, se oye la cadena de distribución y el embrague bimasa se gasta.
- El turbo y la válvula de gases aparecen tocados en unidades de flota con muchos kilómetros.
- La suspensión trasera y los silentblocks sufren en unidades muy cargadas y golpean al pasar un badén.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi dos puntos porque Chevrolet cerró en Europa y porque el diésel VCDi ya pasa factura en inyectores y bimasa. Un 2.4 de particular con pocos kilómetros sigue dando siete plazas por muy poco dinero; un 2.0 con los inyectores justos se come en reparación lo que cuesta el anuncio.