Maserati Levante
2016– · SUV
Motores: 3.0 V6 diésel, 3.0 V6 turbo, 3.8 V8 Trofeo
Precio usado orientativo: 28.000–85.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
El 3.0 diésel es el que mejor encaja con el uso diario y el que aguanta mejor el paso de los años. Si la unidad lleva suspensión neumática, comprueba compresor y fuelles antes de comprarla, porque la factura es seria. En el V6 de gasolina, escucha la cadena y el turbo en frío. El Trofeo exige presupuesto de neumáticos, frenos y seguro. Prueba la tracción Q4 y cuenta con que las llantas de 21 pulgadas encarecen gomas y frenos.
El primer SUV de Maserati comparte base y costes de mantenimiento con el Ghibli, así que quien conoce la berlina ya sabe a qué taller va. La tracción total Q4 es de serie en la gama. En el mercado de ocasión se anuncia por debajo de lo que cuesta un Cayenne equivalente, y esa depreciación es al mismo tiempo su argumento de compra y su aviso: el valor residual es flojo.
Pros
- La presencia y el sonido del V6 o del V8 son inconfundibles en la calle.
- El 3.0 diésel da una autonomía aceptable para tratarse de un SUV premium.
- El interior y el equipo alcanzan un acabado alto en las versiones completas.
- La tracción Q4 funciona de verdad cuando llega el invierno.
- En el mercado de ocasión queda por debajo del precio de un Cayenne equivalente.
Contras
- La suspensión neumática de las versiones que la montan exige un presupuesto aparte.
- El consumo y el peso son altos en las versiones de gasolina.
- La fiabilidad eléctrica fue irregular en los primeros años de fabricación.
- El valor residual es flojo frente a lo que aguantan Porsche y Range Rover.
Problemas habituales a vigilar
- La suspensión neumática falla por compresor, bolsas y sensores una vez fuera de garantía.
- En el V6 de gasolina, la cadena y el turbo dan guerra y conviene escucharlos en frío.
- El cuadro, la cámara y los asistentes dan fallos intermitentes y necesitan actualizaciones.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi dos puntos, y más por euros que por estética: la neumática, la eléctrica irregular de los primeros años y el recambio pesan en la cuenta. Un diésel con los fuelles en orden todavía viaja como el día que salió; una unidad barata con el compresor muerto es una factura con ruedas.