BMW X4 F26 vs Land Rover Freelander 2: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | BMW X4 F26 | Land Rover Freelander 2 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 6,2 / 10 | 6,2 / 10 |
| Nota cuando salió | 8,0 / 10 | 7,4 / 10 |
| Envejecimiento | -1,8 puntos | -1,2 puntos |
| Años de producción | 2014–2018 | 2006–2014 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C | C |
| Precio usado orientativo | 12.000–24.000 € | 4.000–9.000 € |
| Motores disponibles | 20i/28i/35i, 20d/30d/35d (N47/N57), xDrive | 2.2 TD4, 3.2 i6, 2.0 Si4 |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con uno, el 30d xDrive con la cadena ya sustituida y el transfer sin ruidos. El 20d solo entra si arranca en frío sin traqueteo; si suena desde el primer giro, deja el anuncio. El 30d equilibra empuje y gasto, pero mide plazas traseras y maletero antes de comprar uno: la caída del techo recorta litros frente al X3. | El 2.2 TD4 con cambio manual es el que mejor encaja en la mayoría de los casos. Lleva correa de distribución, así que confirma con facturas cuándo se cambió la última vez, y pregunta también por el aceite del acoplamiento Haldex, que toca cada 60.000 km. Si el volante bimasa vibra al arrancar o al parar, delata los kilómetros. El 3.2 de Volvo gasta bastante más y el 2.0 Si4 es el gasolina turbo, menos habitual. |
BMW X4 F26 →
Comparte base con el X3 F25, pero cambia portón y techo por una caída coupé que resta familia: menos altura atrás y menos litros. El 30d mueve el conjunto con holgura; en diésel conviene distinguir el cuatro cilindros (N47) del seis (N57), porque la distribución y el transfer del xDrive marcan el gasto real.
Pros del X4 F26
- La carrocería coupé todavía se distingue de un X3 en cualquier parking.
- La dinámica queda por encima de la media de los todocaminos de su tamaño.
- El xDrive reparte a las cuatro ruedas cuando el transfer está sano.
- El 30d equilibra consumo y prestaciones sin obligar a un seis cilindros de gasolina.
- Los precios de ocasión ya quedan contenidos frente a un X4 nuevo o al G02.
Contras del X4 F26
- La fama de cadena del cuatro cilindros diésel y del seis encarece cualquier compra a ciegas.
- Las plazas traseras y el maletero salen más justos que en el X3 de la misma época.
- El transfer del xDrive necesita aceite y diagnóstico; si se descuida, la factura se dispara.
- La línea de techo recorta la visibilidad trasera y complica los aparcamientos a ojo.
Problemas a vigilar
- El cuatro cilindros diésel traquetea la cadena en frío; si suena, hay que dejar el anuncio.
- El seis cilindros diésel cansa inyectores y turbos en unidades de mucho kilómetro y uso urbano.
- El transfer produce ruidos o vibraciones en la prueba y acaba necesitando recambio.
- Los tirantes y los silentblocks suenan en badén cuando el kilometraje es alto.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi dos puntos por el diésel BMW y porque la estética ya no es novedad. Un 30d con la cadena revisada y el transfer silencioso sigue siendo una ocasión distinta a un X3; un cuatro cilindros que traquetea en frío anuncia una factura que no cubre el precio del anuncio.
Land Rover Freelander 2 →
Segundo Freelander, mucho más sólido y mejor resuelto que el primero, y a medio camino entre SUV compacto y todoterreno de verdad. El diésel 2.2 TD4 es un motor de origen Ford y PSA con correa de distribución; el 3.2 de seis cilindros viene de Volvo y es suave pero bebe; el 2.0 Si4 es el gasolina con turbo. El acoplamiento Haldex de la tracción total y la electrónica Land Rover de la época marcan el carácter del conjunto.
Pros del Freelander 2
- El comportamiento fuera del asfalto es serio siempre que el acoplamiento Haldex esté bien mantenido.
- El interior es espacioso y el coche va bien plantado en carretera.
- El 2.2 TD4 manual es la mecánica que menos complica las visitas al taller.
- El 3.2 de seis cilindros, de origen Volvo, es suave y agradable de usar.
- La imagen de marca todavía suma a la hora de revenderlo.
Contras del Freelander 2
- La tracción total depende del Haldex: lleva aceite propio y la bomba se avería si se descuida.
- El 2.2 TD4 necesita correa de distribución e inyectores a medida que cumple años.
- La electrónica y las centralitas son las de un Land Rover de su época, con todo lo que eso implica.
- El mantenimiento y las reparaciones salen caros en relación con lo que cuesta el coche hoy.
Problemas a vigilar
- Si el aceite del Haldex no se cambia cada 60.000 km, la bomba se seca y la tracción total deja de trabajar.
- El 2.2 TD4 falla de correa de distribución, de la válvula de gases y del filtro de partículas.
- El embrague y el volante bimasa se desgastan en los diésel con muchos kilómetros y se notan al ralentí.
- Los inyectores del TD4 empiezan a dar guerra con la edad y el arranque en frío los delata.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de un punto porque el Haldex, la correa del TD4 y la electrónica Land Rover de la época ya pesan en unidades de quince años o más. Un TD4 con la distribución hecha y el acoplamiento al día sigue siendo un SUV usable y con oficio; uno con el Haldex seco o la correa vencida es una factura esperando en el anuncio.
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