Volvo S60 II vs Volvo S60 III: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Volvo S60 II | Volvo S60 III |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 7,0 / 10 | 7,0 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,8 / 10 | 8,0 / 10 |
| Envejecimiento | -0,8 puntos | -1,0 puntos |
| Años de producción | 2010–2018 | 2018–2024 |
| Segmento | Berlina premium | Berlina premium |
| Etiqueta DGT | C / B | C |
| Precio usado orientativo | 8.000–16.000 € | 18.000–42.000 € |
| Motores disponibles | T4/T5/T6 gasolina, D3/D4/D5 diésel | T4/T5/T6/T8 gasolina, D3/D4 diésel |
| Qué versión comprar | Busca un D4 o un T5 con el Drive-E 2.0 de correa y el automático Geartronic; es la combinación que mejor aguanta el paso de los años. Hasta 2015, el T5 y el D5 son los cinco cilindros, también de correa, y funcionan si llevan la distribución al día. Del T4 1.6 de origen Ford con la Powershift de doble embrague, pruébalo en atasco: si da tirones, el embrague está cansado. Polestar es solo una reprogramación, no otra mecánica. | Si hay que quedarse con una unidad, el T5 Drive-E 2.0 de correa con el automático Aisin de ocho marchas es la compra más tranquila. El T6 suma compresor y turbo y eso es otro presupuesto de mantenimiento. En un Recharge, exige un diagnóstico de la batería de tracción antes de comprarlo. Y prueba la pantalla sin prisa: las primeras series con Sensus se quedan colgadas. |
Volvo S60 II →
Segunda generación de la berlina media sueca, sobre la plataforma P3 que comparte con el V60 y el XC60 de su época. Cambia de carácter según el año: hasta 2015 monta los cinco cilindros de siempre y después entra el Drive-E 2.0 de cuatro. El T4 1.6 es de origen Ford y puede ir con su caja de doble embrague. Trae City Safety de serie en muchas unidades y recambio a precio de marca premium.
Pros del S60 II
- El D4 Drive-E de correa encaja bien en viaje largo, con consumo contenido para su tamaño.
- Los asientos de esta generación siguen siendo uno de los motivos para elegirla.
- El City Safety, de serie en muchas unidades, recorta los golpes a baja velocidad en ciudad.
- Los cinco cilindros anteriores a 2015 tienen un sonido y un empuje propios, distintos del Drive-E posterior.
- Existe la preparación Polestar, que es una reprogramación y no otro motor.
Contras del S60 II
- El T4 1.6 con la Powershift de Ford no es la caja propia de la casa y sale caro de reparar.
- El recambio Volvo encarece cualquier reparación frente a un generalista.
- El D5 de cinco cilindros no encaja con quien hace solo ciudad, por la válvula de gases y el filtro de partículas.
- El AdBlue del Drive-E diésel complica el uso urbano y cristaliza si el coche pasa temporadas parado.
Problemas a vigilar
- Tanto el Drive-E como los cinco cilindros van de correa: hay que controlarla a intervalo, porque si se rompe se lleva el motor.
- La Powershift pega tirones cuando se gasta el embrague de doble disco, y se nota sobre todo en atasco.
- El D4 y el D5 tapan la válvula de gases y el filtro de partículas; el Drive-E añade fallos de AdBlue en uso urbano.
- Los silentblocks delanteros crujen al envejecer y cogen holgura en los baches.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi un punto porque los problemas del T4 con Powershift y del AdBlue del Drive-E ya se ven en el mercado de ocasión. Un D4 o un T5 Drive-E con Geartronic sigue siendo una berlina sólida y cómoda; un 1.6 con la caja que da tirones convierte el embrague en el precio del coche.
Volvo S60 III →
Va sobre la plataforma grande de Volvo (SPA), la misma base que el V60 II, y no tiene nada que ver con el S60 de 2010. La pantalla cambia de sistema Sensus a Google según el año de fabricación. El T8 Recharge es el híbrido enchufable de la familia y más adelante llegaron los B4 y B5 con hibridación ligera. El diésel quedó como opción residual.
Pros del S60 III
- Los asientos y el chasis marcan un salto claro de confort respecto al S60 de 2010.
- El T5 Drive-E 2.0 de correa es el gasolina más sencillo de mantener de esta generación.
- El Recharge aporta etiqueta medioambiental y empuje de enchufable si se carga a diario.
- El automático Aisin de ocho marchas encaja bien en una berlina de este tamaño.
- Los B4 y B5 posteriores bajan el consumo en uso mixto sin depender de un enchufe.
Contras del S60 III
- El Recharge solo tiene sentido con enchufe diario; sin carga, es peso y complejidad de más.
- La pantalla Sensus de las primeras series no está asentada y da guerra en el día a día.
- El diésel quedó residual en esta generación y cuesta encontrar una unidad cuidada.
- Con precio de berlina premium, una avería del sistema multimedia o del sistema eléctrico recorta mucho el margen.
Problemas a vigilar
- En el Recharge la batería de tracción pierde capacidad y conviene diagnosticarla en taller antes de pagar.
- La correa del Drive-E hay que cambiarla por tiempo; si se rompe, se lleva por delante el 2.0.
- El Sensus falla en la pantalla y en los módulos de las primeras series, con cuelgues y reinicios.
- El automático Aisin da tirones si no ha recibido su cambio de aceite a intervalos.
Cómo ha envejecido
Pierde un punto porque las primeras series se quedan colgadas en la pantalla Sensus y los Recharge de flota llegan al mercado sin historial de batería. El coste de reparar el sistema multimedia o el conjunto eléctrico ya pesa en una berlina que se compró cara. Un T5 bien mantenido aguanta mejor el paso de los años que el enchufable sin papeles.
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