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Toyota RAV4 XA30 vs Toyota RAV4 (XA40): cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Toyota RAV4 (XA40) (8,4 frente a 8,1 del Toyota RAV4 XA30, una ventaja de +0,3 puntos). Si hay que quedarse con una, el 2.0 Valvematic de cadena con el manual o el automático de seis marchas; si no, el 2.5 híbrido, que llega en 2015. En el híbrido, que no haya ningún testigo de la batería encendido en la prueba. El 2.2 D-4D solo con historial completo de culata, filtro de partículas e inyectores, y el 2.0 diésel tampoco es de fiar a ciegas. El Toyota RAV4 XA30 sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Busca el 2.0 o el 2.4 de gasolina: van con cadena de distribución y no tienen historial negro. El cambio manual es el más sencillo; el automático de cuatro marchas funciona, pero pruébalo en frío y mira que el aceite de la caja no esté viejo, porque da tirones. Del 2.2 D-4D desconfía si ha hecho ciudad: filtro de partículas, válvula de gases, inyectores y junta de culata son su lista de averías.).

Ficha frente a ficha

CriterioToyota RAV4 XA30Toyota RAV4 (XA40)
Nota hoy (sobre 10)8,1 / 108,4 / 10
Nota cuando salió7,6 / 108,0 / 10
Envejecimiento+0,5 puntos+0,4 puntos
Años de producción2006–20122013–2018
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTC / BECO / C / B
Precio usado orientativo5.000–10.000 €12.000–20.000 €
Motores disponibles2.0 VVT-i, 2.4 VVT-i, 2.2 D-4D2.0/2.5 gasolina, 2.0/2.2 D-4D, 2.5 Hybrid
Qué versión comprarBusca el 2.0 o el 2.4 de gasolina: van con cadena de distribución y no tienen historial negro. El cambio manual es el más sencillo; el automático de cuatro marchas funciona, pero pruébalo en frío y mira que el aceite de la caja no esté viejo, porque da tirones. Del 2.2 D-4D desconfía si ha hecho ciudad: filtro de partículas, válvula de gases, inyectores y junta de culata son su lista de averías.Si hay que quedarse con una, el 2.0 Valvematic de cadena con el manual o el automático de seis marchas; si no, el 2.5 híbrido, que llega en 2015. En el híbrido, que no haya ningún testigo de la batería encendido en la prueba. El 2.2 D-4D solo con historial completo de culata, filtro de partículas e inyectores, y el 2.0 diésel tampoco es de fiar a ciegas.

Toyota RAV4 XA30 →

Todocamino de cuando Toyota todavía vendía el RAV4 con gasolina atmosféricos sencillos y sin hibridación. La tracción total es opcional y funciona con un embrague que conecta el eje trasero cuando hace falta: sirve para nieve y pistas, pero no es la reductora de un Land Cruiser. El diésel de la gama es lo que separa una compra tranquila de una de riesgo.

Pros del RAV4 XA30

  • Los dos gasolina van con cadena de distribución y son mecánicas sin historial negro.
  • El recambio es conocido y se encuentra en cualquier taller.
  • El maletero es plano y se aprovecha bien para su tamaño.
  • Hay versiones con tracción total de embrague, útiles en nieve y pistas.
  • El precio de ocasión se ha mantenido contenido para lo que dura un Toyota.

Contras del RAV4 XA30

  • El 2.4 de gasolina gasta bastante en cuanto se sale a carretera.
  • El interior delata sus años en materiales y ergonomía.
  • El automático de cuatro marchas es lento y va justo de desarrollos.
  • El 2.2 D-4D queda por detrás de los gasolina en fiabilidad dentro de esta generación.

Problemas a vigilar

  • En el diésel, el filtro de partículas y la válvula de gases se tapan en unidades de ciudad, y los inyectores acaban fallando.
  • La junta de culata del 2.2 D-4D, cuando está hecha, mezcla refrigerante y aceite.
  • El automático de cuatro marchas se vuelve brusco en frío si el aceite de la caja está viejo.

Cómo ha envejecido

Ha subido casi medio punto porque el mercado hoy premia un todocamino de gasolina con cadena frente a los diésel de su época, castigados por culatas y filtros de partículas. Un 2.0 manual sigue siendo un coche usable a diario; un 2.2 D-4D con la junta de culata hecha ya no encuentra comprador.

Toyota RAV4 (XA40) →

Un todocamino de los de antes en tamaño: maletero y plazas de SUV de verdad, no un crossover estirado. En Europa el gasolina lleva seis marchas, manual o automático, no el CVT de correa que asusta en otros mercados; el 2.5 híbrido llega en 2015 con el cambio planetario e-CVT. Los diésel 2.0 y 2.2 son la cara oscura de la gama por la culata.

Pros del RAV4

  • El 2.0 Valvematic lleva cadena y caja de seis marchas, la combinación más tranquila de la gama.
  • El 2.5 híbrido está disponible desde 2015 y baja el consumo de verdad respecto al gasolina.
  • El maletero y las plazas traseras son de SUV de verdad, no de compacto disfrazado.
  • El gasolina europeo evita el CVT de correa que lastra a este modelo en otros mercados.
  • Retiene el valor de reventa mejor que la mayoría de todocaminos de su edad.

Contras del RAV4

  • Los diésel 2.0 y 2.2 arrastran fama de filtro de partículas y de junta de culata.
  • El precio de ocasión sigue alto precisamente porque la reventa no afloja.
  • El cambio del híbrido ruge y estira el motor cuando se le pisa a fondo.
  • Las versiones de entrada se quedan justas de equipo para lo que cuestan.

Problemas a vigilar

  • El 2.2 diésel tapa el filtro de partículas y la válvula de gases, cansa los inyectores y puede reventar la junta de culata.
  • En el 2.5 híbrido hay que comprobar que no salta ningún testigo de la batería de tracción.
  • Los silentblocks del tren trasero crujen con la edad y se delatan en badenes y curvas lentas.

Cómo ha envejecido

Ha subido cuatro décimas porque el 2.0 gasolina y el híbrido de 2015 han demostrado ser más tranquilos que los diésel, y la reventa no afloja con los años. Lo que hunde una unidad concreta es un 2.2 D-4D con la culata dudosa y sin historial que lo respalde.

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