Toyota RAV4 (XA40)
2013–2018 · SUV
Motores: 2.0/2.5 gasolina, 2.0/2.2 D-4D, 2.5 Hybrid
Precio usado orientativo: 12.000–20.000 €
Este coche es mejor compra hoy que cuando salió.
Si hay que quedarse con una, el 2.0 Valvematic de cadena con el manual o el automático de seis marchas; si no, el 2.5 híbrido, que llega en 2015. En el híbrido, que no haya ningún testigo de la batería encendido en la prueba. El 2.2 D-4D solo con historial completo de culata, filtro de partículas e inyectores, y el 2.0 diésel tampoco es de fiar a ciegas.
Un todocamino de los de antes en tamaño: maletero y plazas de SUV de verdad, no un crossover estirado. En Europa el gasolina lleva seis marchas, manual o automático, no el CVT de correa que asusta en otros mercados; el 2.5 híbrido llega en 2015 con el cambio planetario e-CVT. Los diésel 2.0 y 2.2 son la cara oscura de la gama por la culata.
Pros
- El 2.0 Valvematic lleva cadena y caja de seis marchas, la combinación más tranquila de la gama.
- El 2.5 híbrido está disponible desde 2015 y baja el consumo de verdad respecto al gasolina.
- El maletero y las plazas traseras son de SUV de verdad, no de compacto disfrazado.
- El gasolina europeo evita el CVT de correa que lastra a este modelo en otros mercados.
- Retiene el valor de reventa mejor que la mayoría de todocaminos de su edad.
Contras
- Los diésel 2.0 y 2.2 arrastran fama de filtro de partículas y de junta de culata.
- El precio de ocasión sigue alto precisamente porque la reventa no afloja.
- El cambio del híbrido ruge y estira el motor cuando se le pisa a fondo.
- Las versiones de entrada se quedan justas de equipo para lo que cuestan.
Problemas habituales a vigilar
- El 2.2 diésel tapa el filtro de partículas y la válvula de gases, cansa los inyectores y puede reventar la junta de culata.
- En el 2.5 híbrido hay que comprobar que no salta ningún testigo de la batería de tracción.
- Los silentblocks del tren trasero crujen con la edad y se delatan en badenes y curvas lentas.
Cómo ha envejecido
Ha subido cuatro décimas porque el 2.0 gasolina y el híbrido de 2015 han demostrado ser más tranquilos que los diésel, y la reventa no afloja con los años. Lo que hunde una unidad concreta es un 2.2 D-4D con la culata dudosa y sin historial que lo respalde.