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Mazda CX-5 (KF)
Foto: Wikimedia Commons (licencia libre)

Mazda CX-5 (KF)

2017– · SUV

Motores: 2.0/2.5 Skyactiv-G, 2.2 Skyactiv-D

Precio usado orientativo: 14.000–24.000 €

8,2 → 8,4↑ +0,2

Este coche es mejor compra hoy que cuando salió.

CompraSi haces autovía, busca el 2.2 diésel y comprueba que el filtro de partículas no viene cargado de regeneraciones: un historial de ciudad es motivo para dejarlo. En diésel de muchos kilómetros escucha el volante bimasa al ralentí. Si el uso es mixto, el 2.5 de gasolina es la opción más suave; el 2.0 se queda corto de empuje. En unidades Soul Red Crystal mira paragolpes y bordes del capó, donde la pintura se salta antes.

Segunda generación del CX-5, lanzada en 2017 sobre la base de la anterior (KE) pero con chasis, interior y mecánicas Skyactiv revisados. Es el SUV con el que Mazda quiso acercarse al tacto premium sin salir del precio generalista, y el diseño Kodo le ha ayudado a envejecer mejor que a casi todos sus rivales japoneses de la época.

Pros

  • El chasis y la dirección siguen estando entre los mejores del segmento.
  • El interior usa materiales por encima de lo habitual en este precio.
  • El 2.5 de gasolina responde con suavidad y aguanta bien los kilómetros.
  • El diseño Kodo se mantiene vigente años después de su lanzamiento.
  • La fiabilidad general está contrastada en el mercado de ocasión.

Contras

  • En el mercado de ocasión cuesta más que los coreanos equivalentes.
  • El 2.2 diésel suena ruidoso en frío al arrancar.
  • El equipo de seguridad es básico en las versiones de entrada.
  • El recambio sale algo más caro que en un Hyundai equivalente.

Problemas habituales a vigilar

  • El 2.2 diésel acumula regeneraciones y colmata el filtro de partículas si el coche hace ciudad.
  • El embrague y el volante bimasa se desgastan en unidades diésel de muchos kilómetros.
  • La pintura Soul Red Crystal se salta en paragolpes y bordes del capó.

Cómo ha envejecido

Ha ganado dos décimas porque el chasis y los materiales aguantan mejor que la media japonesa del segmento y el diseño no ha envejecido. Un 2.5 o un diésel de carretera sigue siendo un SUV redondo; un 2.2 de ciudad con el filtro de partículas cargado recorta buena parte de esa ventaja.

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