Toyota RAV4 II vs Toyota RAV4 (XA40): cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Toyota RAV4 II | Toyota RAV4 (XA40) |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 7,2 / 10 | 8,4 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,8 / 10 | 8,0 / 10 |
| Envejecimiento | -0,6 puntos | +0,4 puntos |
| Años de producción | 2000–2006 | 2013–2018 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | ECO / C / B |
| Precio usado orientativo | 2.500–6.000 € | 12.000–20.000 € |
| Motores disponibles | 2.0 VVT-i, 2.0 D-4D | 2.0/2.5 gasolina, 2.0/2.2 D-4D, 2.5 Hybrid |
| Qué versión comprar | Busca el 2.0 VVT-i de cadena con cambio manual, que es la unidad con menos mantenimiento de la gama. Si te tira el diésel, exige factura de la correa de distribución y revisa inyectores y filtro de partículas antes de comprar uno. En la prueba, pásalo por un badén: los silentblocks y la suspensión se gastan con la edad y se notan al golpear. | Si hay que quedarse con una, el 2.0 Valvematic de cadena con el manual o el automático de seis marchas; si no, el 2.5 híbrido, que llega en 2015. En el híbrido, que no haya ningún testigo de la batería encendido en la prueba. El 2.2 D-4D solo con historial completo de culata, filtro de partículas e inyectores, y el 2.0 diésel tampoco es de fiar a ciegas. |
Toyota RAV4 II →
Todocamino de principios de los años 2000 con una tracción total de acoplamiento viscoso pensada para asfalto mojado y nieve, no para hacer el trabajo de un Land Cruiser. El gasolina lleva distribución por cadena y el diésel, por correa, así que el mantenimiento cambia mucho según la versión. El recambio se encuentra sin rareza.
Pros del RAV4 II
- El 2.0 gasolina lleva cadena de distribución y el mantenimiento es previsible.
- El habitáculo es el de un SUV familiar de su época, usable a diario.
- La tracción total viscosa cubre asfalto mojado y nieve sin necesidad de reductora.
- El precio de ocasión es bajo para lo que ofrece.
- El recambio se encuentra sin rareza en cualquier taller.
Contras del RAV4 II
- El diésel obliga a seguir de cerca la correa, el filtro de partículas y el turbo.
- La tecnología y el interior son los de un todocamino del año 2000, y se notan.
- El gasolina con tracción total consume más de lo que sugieren los anuncios.
Problemas a vigilar
- El D-4D necesita la correa de distribución a tiempo y puede fallar de inyectores.
- El filtro de partículas y el turbo del diésel se tapan o se cansan en unidades de ciudad.
- Los silentblocks y la suspensión se gastan con la edad y delatan holguras en la prueba.
Cómo ha envejecido
Ha perdido seis décimas porque ya es un SUV de más de veinte años y el diésel de correa ya acusa un mantenimiento descuidado. El gasolina de cadena con historial en regla sigue siendo una compra razonable; un D-4D con la distribución pendiente no vale lo que piden por él.
Toyota RAV4 (XA40) →
Un todocamino de los de antes en tamaño: maletero y plazas de SUV de verdad, no un crossover estirado. En Europa el gasolina lleva seis marchas, manual o automático, no el CVT de correa que asusta en otros mercados; el 2.5 híbrido llega en 2015 con el cambio planetario e-CVT. Los diésel 2.0 y 2.2 son la cara oscura de la gama por la culata.
Pros del RAV4
- El 2.0 Valvematic lleva cadena y caja de seis marchas, la combinación más tranquila de la gama.
- El 2.5 híbrido está disponible desde 2015 y baja el consumo de verdad respecto al gasolina.
- El maletero y las plazas traseras son de SUV de verdad, no de compacto disfrazado.
- El gasolina europeo evita el CVT de correa que lastra a este modelo en otros mercados.
- Retiene el valor de reventa mejor que la mayoría de todocaminos de su edad.
Contras del RAV4
- Los diésel 2.0 y 2.2 arrastran fama de filtro de partículas y de junta de culata.
- El precio de ocasión sigue alto precisamente porque la reventa no afloja.
- El cambio del híbrido ruge y estira el motor cuando se le pisa a fondo.
- Las versiones de entrada se quedan justas de equipo para lo que cuestan.
Problemas a vigilar
- El 2.2 diésel tapa el filtro de partículas y la válvula de gases, cansa los inyectores y puede reventar la junta de culata.
- En el 2.5 híbrido hay que comprobar que no salta ningún testigo de la batería de tracción.
- Los silentblocks del tren trasero crujen con la edad y se delatan en badenes y curvas lentas.
Cómo ha envejecido
Ha subido cuatro décimas porque el 2.0 gasolina y el híbrido de 2015 han demostrado ser más tranquilos que los diésel, y la reventa no afloja con los años. Lo que hunde una unidad concreta es un 2.2 D-4D con la culata dudosa y sin historial que lo respalde.
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