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Renault Mégane IV vs Renault Mégane V: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Renault Mégane V (7,6 frente a 7,2 del Renault Mégane IV, una ventaja de +0,4 puntos). Quédate con la de 60 kWh y exige un diagnóstico de batería con la capacidad medida, más una prueba de autonomía en autopista antes de comprar una. La de 40 kWh solo encaja si el uso es urbano y el precio baja lo suficiente. Comprueba que el sistema OpenR Link está actualizado y que la carga rápida por CCS funciona como debe; las primeras unidades dieron problemas de software. El Renault Mégane IV sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Prioriza el 1.5 dCi con cambio manual: es el conjunto más tranquilo de la gama. Si te tira un gasolina, el 1.3 TCe lleva cadena y hay que escucharla en frío y mirar el nivel de aceite antes de comprar uno. Con el automático EDC, pruébalo en atasco: los tirones delatan el embrague. El RS es otra historia de presupuesto: turbo, embrague y, si es un Trophy, el eje trasero direccional.).

Ficha frente a ficha

CriterioRenault Mégane IVRenault Mégane V
Nota hoy (sobre 10)7,2 / 107,6 / 10
Nota cuando salió8,0 / 108,0 / 10
Envejecimiento-0,8 puntos-0,4 puntos
Años de producción2016–20222022–
SegmentoCompactoCompacto
Etiqueta DGTCCERO
Precio usado orientativo8.000–18.000 €22.000–36.000 €
Motores disponibles1.2 TCe, 1.3 TCe, 1.5/1.6 dCi, RS 1.8 TCeE-Tech Electric 40/60 kWh
Qué versión comprarPrioriza el 1.5 dCi con cambio manual: es el conjunto más tranquilo de la gama. Si te tira un gasolina, el 1.3 TCe lleva cadena y hay que escucharla en frío y mirar el nivel de aceite antes de comprar uno. Con el automático EDC, pruébalo en atasco: los tirones delatan el embrague. El RS es otra historia de presupuesto: turbo, embrague y, si es un Trophy, el eje trasero direccional.Quédate con la de 60 kWh y exige un diagnóstico de batería con la capacidad medida, más una prueba de autonomía en autopista antes de comprar una. La de 40 kWh solo encaja si el uso es urbano y el precio baja lo suficiente. Comprueba que el sistema OpenR Link está actualizado y que la carga rápida por CCS funciona como debe; las primeras unidades dieron problemas de software.

Renault Mégane IV →

Es el último Mégane con motor de combustión: el Mégane que le siguió ya es eléctrico. Se vendió con gasolina de cadena y diésel, y con un RS firmado por Renault Sport que en versión Trophy añade eje trasero direccional. El diseño rompe con el compacto anónimo de su época, aunque el acabado cambia mucho de una versión a otra y las de entrada se notan justas.

Pros del Mégane IV

  • El chasis es capaz y el RS de esta generación está entre los compactos deportivos serios.
  • El 1.5 dCi gasta poco y cualquier taller Renault lo conoce de memoria.
  • El diseño se distingue de un compacto genérico y todavía no parece viejo.
  • Las versiones altas traen pantalla, ayudas a la conducción y climatizador bizona.
  • Fuera del RS, los precios de ocasión son razonables para lo que ofrece.

Contras del Mégane IV

  • El automático EDC da tirones en los atascos y su embrague no es barato de cambiar.
  • El acabado varía demasiado según la versión y las de entrada se quedan escasas.
  • El RS implica asumir un seguro y un mantenimiento caros desde el primer día.
  • Los gasolina de cadena no encajan con quien busca un motor que no dé que hacer.

Problemas a vigilar

  • Los TCe de cadena pueden sonar en frío y consumen aceite, así que hay que vigilar el nivel entre revisiones.
  • La EDC delata el desgaste del embrague con tirones, sobre todo en frío y en tráfico denso.
  • En un RS que haya pisado circuito hay que revisar turbo, embrague y neumáticos, y en el Trophy el eje trasero direccional.

Cómo ha envejecido

Ha perdido menos de un punto porque el chasis sigue en forma y el dCi aguanta bien los kilómetros, pero los gasolina de cadena y la EDC ya pesan en la valoración. Un dCi manual de particular sigue siendo una compra con sentido; un TCe que bebe aceite o un automático que tira en atasco, no. El RS es otro presupuesto aparte.

Renault Mégane V →

Esta generación del Mégane solo existe como eléctrico sobre la plataforma CMF-EV: no hay diésel ni gasolina en la gama, algo que despista a quien busca un compacto corriente. Se ofrece con baterías de 40 y 60 kWh y carga rápida por CCS. El salto respecto al Mégane IV está en el interior y la pantalla, y el estado de cada unidad se juega en la batería y en el software.

Pros del Mégane V

  • La plataforma eléctrica da una suavidad de marcha que ningún Mégane diésel anterior tenía.
  • El interior y la pantalla marcan un salto generacional claro respecto al Mégane IV.
  • La batería de 60 kWh deja una autonomía aprovechable en uso mixto.
  • El gasto de uso es bajo en ciudad si se puede cargar en casa o en el trabajo.
  • El diseño lo separa visualmente de cualquier compacto de combustión.

Contras del Mégane V

  • El precio de ocasión sigue siendo alto para tratarse de un compacto de 2022.
  • La autonomía cae en autopista y en invierno, sobre todo en la versión de 40 kWh.
  • El software depende de actualizaciones y las primeras tandas dieron problemas.
  • Los tiempos de carga penalizan los viajes largos si no hay un punto de carga rápida a mano.

Problemas a vigilar

  • La batería exige medir la capacidad real y comprobar la autonomía en una ruta de verdad, no fiarse del ordenador de a bordo.
  • El sistema OpenR Link y la carga, tanto lenta como rápida, fallaron en las primeras tandas del lanzamiento.
  • Los sensores y las asistencias a la conducción pueden fallar en las unidades más tempranas.

Cómo ha envejecido

La nota baja poco porque la depreciación propia de los eléctricos ya está descontada en el precio, aunque los problemas de software de las primeras tandas pesan. Una unidad de 60 kWh con la batería medida justifica su anuncio; una de 40 kWh sin diagnóstico deja el riesgo de la batería entero del lado del comprador.

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