Renault Espace IV vs Toyota Proace: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Renault Espace IV | Toyota Proace |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 6,0 / 10 | 6,0 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,5 / 10 | 6,8 / 10 |
| Envejecimiento | -1,5 puntos | -0,8 puntos |
| Años de producción | 2002–2014 | 2013–2016 |
| Segmento | Monovolumen | Monovolumen |
| Etiqueta DGT | C / B | C / B |
| Precio usado orientativo | 2.000–7.000 € | 8.000–15.000 € |
| Motores disponibles | 2.0/3.0 dCi, 2.0/3.5 V6 | 1.6 HDi, 2.0 HDi |
| Qué versión comprar | Busca el 2.0 dCi con cambio manual y, antes de pagar nada, comprueba que la tarjeta manos libres abre y arranca el coche y que el cuadro no está lleno de testigos. Si la unidad lleva suspensión trasera neumática, mira que la altura sea la correcta y que no haya fugas. El 3.0 V6 dCi es un motor más complejo y caro de mantener. Sube y baja las siete plazas para ver que todos los anclajes funcionan. | Si hay que quedarse con una mecánica, el 2.0 HDi de correa con cambio manual es la que mejor aguanta el trabajo. Antes de comprar uno, escucha el turbo en frío, comprueba que la válvula de gases no ensucia la admisión y prueba el embrague en cuesta: las unidades de reparto llegan con el conjunto machacado. Mira también laterales, suelo de carga y asientos, que delatan una vida de flota aunque el cuentakilómetros parezca bueno. |
Renault Espace IV →
El monovolumen grande de Renault de los años 2000, construido con estructura de aluminio y paneles de plástico, y una de las pocas opciones de su época con siete plazas aprovechables de verdad. El 2.0 dCi es la mecánica más razonable para mover tanto coche. Su talón de Aquiles es eléctrico: la tarjeta de arranque y el cuadro multifunción definen el estado de cada unidad.
Pros del Espace IV
- Las siete plazas son útiles de verdad, no asientos de emergencia para niños.
- El confort de marcha sigue siendo el de un monovolumen grande pensado para viajar.
- El 2.0 dCi gasta de forma razonable para el tamaño y el peso del coche.
- Los acabados Initiale y Privilège traen el equipamiento que entonces era gama alta.
- El precio de los anuncios es muy bajo para el espacio que entrega el habitáculo.
Contras del Espace IV
- La tarjeta de arranque y el cuadro multifunción pueden fallar y dejar el coche a medias.
- La electrónica y los sensores acusan la edad en forma de testigos que no se apagan.
- Muchas unidades proceden de flotas y de empresa, con mantenimiento irregular.
- Las versiones con suspensión trasera neumática acaban necesitando fuelles y compresor.
Problemas a vigilar
- La tarjeta manos libres falla en la apertura, el arranque o el cierre del coche.
- El 2.0 dCi tapa la válvula de gases, cansa los inyectores y desgasta el turbo.
- El cuadro y la pantalla central mantienen testigos permanentes encendidos.
- La suspensión trasera neumática pierde aire y deja la zaga hundida.
Cómo ha envejecido
Ha bajado de 7,5 a 6 porque la tarjeta, el cuadro y la suspensión neumática trasera pesan hoy más que el espacio y el confort que ofrece. Un 2.0 dCi de particular con la electrónica en orden sigue siendo una ganga para una familia numerosa; una unidad con el cuadro loco o la trasera hundida sale cara a cualquier precio.
Toyota Proace →
Debajo del logo Toyota hay un Peugeot Expert II, o un Citroën Jumpy II, fabricados por el grupo francés; no tiene nada que ver con un Hilux ni lleva cadena de distribución Toyota. Se ofreció como furgón y como Combi de plazas. Las piezas son las del Expert y se encuentran sin problema, pero el mantenimiento y las averías también son los del furgón francés. La red Toyota da cita de taller, aunque el coche no sea suyo.
Pros del Proace
- El espacio de carga es el de un furgón y además existe la versión Combi con plazas traseras.
- El 2.0 HDi del grupo francés es un diésel muy conocido que cualquier taller sabe diagnosticar.
- Las piezas se cruzan con el Peugeot Expert y el Citroën Jumpy, así que el recambio es fácil de encontrar.
- La red Toyota facilita las citas de taller aunque la mecánica sea francesa.
- El precio de segunda mano es el de una furgoneta de trabajo, no el de un monovolumen de marca.
Contras del Proace
- El uso comercial castiga mucho estas unidades y casi todas vienen de flota o de reparto.
- Ambos motores llevan correa de distribución y exigen mantenimiento a tiempo: no hay cadena Toyota que perdone despistes.
- El confort de marcha y los asientos son de furgón, no de turismo.
Problemas a vigilar
- El turbo falla tanto en el 2.0 como en el 1.6, y se nota en una entrega de potencia perezosa o con silbidos.
- La válvula de gases se ensucia y acaba tapando la admisión en unidades de uso urbano.
- El embrague se gasta rápido con el uso de reparto y su sustitución es una factura a tener en cuenta.
- Las unidades de flota llegan con laterales abollados, suelo de carga hundido y asientos destrozados.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi un punto porque el tiempo ha dejado claro que es un furgón francés de trabajo con logo Toyota, no un desarrollo propio de la casa japonesa. Una unidad cuidada con la correa al día todavía sirve para currar; una de flota con el turbo ido y la distribución pendiente se come con creces el precio bajo del anuncio.