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Peugeot Partner II vs Renault Master III: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 6,0 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Peugeot Partner II busca Prioriza el 1.6 HDi con cambio manual y comprueba que el filtro de partículas regenera bien: si sale humo o está encendido el testigo de partículas, pasa de largo. El e-HDi que ha hecho solo ciudad es el que más atasca ese filtro, así que pide saber cómo se ha usado. El Tepee es la versión familiar, con ventanas y asientos; el furgón delata el trabajo en los laterales y en el embrague. El 1.6 VTi de gasolina es otra mecánica, para quien haga pocos kilómetros. En el Renault Master III prioriza Busca el 2.3 diésel de cadena con palanca manual, que es la mecánica más sencilla de la gama y la que menos sorpresas da. Ojo con las tandas posteriores que llevan AdBlue y filtro de partículas: si el furgón ha vivido en trayectos cortos, esos sistemas se tapan. Antes de comprar uno, averigua si ha sido furgón de trabajo, combi de pasajeros o base camper, porque el desgaste no se parece en nada.

Ficha frente a ficha

CriterioPeugeot Partner IIRenault Master III
Nota hoy (sobre 10)6,0 / 106,0 / 10
Nota cuando salió7,0 / 107,5 / 10
Envejecimiento-1,0 puntos-1,5 puntos
Años de producción2008–20182010–2023
SegmentoMonovolumenMonovolumen
Etiqueta DGTC / BC / B
Precio usado orientativo2.500–7.500 €5.000–18.000 €
Motores disponibles1.6 VTi, 1.6 HDi/e-HDi2.3 dCi, 2.0/2.3 Energy dCi, 2.0 Blue dCi
Qué versión comprarPrioriza el 1.6 HDi con cambio manual y comprueba que el filtro de partículas regenera bien: si sale humo o está encendido el testigo de partículas, pasa de largo. El e-HDi que ha hecho solo ciudad es el que más atasca ese filtro, así que pide saber cómo se ha usado. El Tepee es la versión familiar, con ventanas y asientos; el furgón delata el trabajo en los laterales y en el embrague. El 1.6 VTi de gasolina es otra mecánica, para quien haga pocos kilómetros.Busca el 2.3 diésel de cadena con palanca manual, que es la mecánica más sencilla de la gama y la que menos sorpresas da. Ojo con las tandas posteriores que llevan AdBlue y filtro de partículas: si el furgón ha vivido en trayectos cortos, esos sistemas se tapan. Antes de comprar uno, averigua si ha sido furgón de trabajo, combi de pasajeros o base camper, porque el desgaste no se parece en nada.

Peugeot Partner II →

El Partner II es el mismo coche que el Citroën Berlingo II, con puerta lateral corredera y un espacio interior de furgoneta familiar. El 1.6 HDi cubría los kilómetros si el filtro de partículas está sano, y el e-HDi es la versión pensada para gastar menos, aunque sufre en ciudad. También existió un 1.6 VTi de gasolina. El Tepee servía de monovolumen familiar y el furgón, de herramienta de trabajo.

Pros del Partner II

  • El espacio interior y la puerta lateral corredera lo hacen muy práctico para cargar.
  • El 1.6 HDi gasta poco y resulta barato de mantener.
  • El Tepee añade ventanas y asientos, y sirve como coche familiar de verdad.
  • El precio de compra sigue contenido para lo que ofrece.
  • La mecánica de PSA la conoce cualquier taller, así que no hace falta un especialista.

Contras del Partner II

  • Al volante conserva el tacto de una furgoneta, no el de un turismo.
  • El e-HDi usado solo en ciudad acaba con el filtro de partículas atascado.
  • Muchas unidades han trabajado como vehículos comerciales y llegan muy castigadas.
  • El interior es básico y los plásticos se rompen con facilidad.

Problemas a vigilar

  • El HDi acumula regeneraciones fallidas del filtro de partículas, con humo y testigo encendido.
  • Los trayectos cortos pegan la válvula de gases del diésel y el motor pierde fuelle.
  • Los furgones de trabajo llegan con los laterales golpeados y el embrague justo, que patina en la prueba.

Cómo ha envejecido

Ha bajado un punto porque el filtro de partículas de las unidades urbanas y el pasado comercial de muchas pesan en la compra, aunque el espacio sigue saliendo barato. Un HDi manual de particular que regenere en carretera todavía sirve para años; un furgón con el filtro atascado deja de ser una compra económica.

Renault Master III →

El furgón grande de Renault de estos años es hermano del Nissan NV400 y, en las primeras tandas, del Opel Movano, así que el recambio se cruza entre las tres marcas. Se vendió como furgón de carga, combi de pasajeros y base para camper, todo con la misma mecánica diésel de 2.3 litros. El espacio y la altura son de industrial de verdad, no de una Kangoo.

Pros del Master III

  • El espacio y la altura de carga son los de un furgón grande de verdad, no los de una Kangoo.
  • El 2.3 diésel es un motor muy conocido en la red Renault y el recambio aparece sin dificultad.
  • En el anuncio de ocasión sale por debajo de un Sprinter de la misma edad.
  • Existe como furgón, combi o base camper, siempre con la misma mecánica de base.
  • Al compartir recambio con Nissan y con las primeras tandas de Opel, cualquier recambista de industriales tiene piezas.

Contras del Master III

  • Las tandas tardías con AdBlue y filtro de partículas sufren en trayectos cortos y de ciudad.
  • Hay muchas unidades de flota con kilómetros de empresa encima, y no siempre bien declarados.
  • Los acabados son los de un vehículo comercial y se notan en cuanto se abre la puerta.

Problemas a vigilar

  • El AdBlue y el filtro de partículas fallan en los diésel tardíos de uso urbano y dejan el furgón en modo degradado.
  • El uso profesional castiga el turbo y los inyectores más de lo que sugiere el cuentakilómetros.
  • El desgaste del interior cambia mucho según haya sido furgón de trabajo, combi o base camper, y no siempre se declara.

Cómo ha envejecido

Ha perdido nota porque es un furgón de trabajo y el paso por las flotas se nota: muchas unidades llegan al anuncio con kilómetros de empresa y el interior marcado. Un 2.3 de cadena con historial de particular todavía sirve para currar o para camperizar; un diésel tardío de ciudad con el filtro de partículas tapado no vale ni el viaje a verlo.

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