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Mitsubishi Lancer Evolution X vs Toyota MR2 W30: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 7,0 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Mitsubishi Lancer Evolution X busca Busca un GSR o un MR con cambio manual; el automático de doble embrague (SST) solo si no tira ni da tirones en la prueba. Comprueba la caja de transferencia y el diferencial trasero, y si la unidad está preparada exige papeles de turbo y bomba de combustible. Sin historial de lo que se tocó, el riesgo sube: muchas vienen trituradas de circuito. En el Toyota MR2 W30 prioriza Busca el 1.8 VVT-i manual, la única receta europea: motor central, cadena y sin turbo. Si puedes, vete a un restyling de 2003 en adelante; en 1999-2002 mira nivel de aceite, humo azul y estado del precatalizador. Prueba el embrague: se cambia por arriba y la factura sube. Y respeta el lift-off, porque al levantar de golpe la zaga se mueve.

Ficha frente a ficha

CriterioMitsubishi Lancer Evolution XToyota MR2 W30
Nota hoy (sobre 10)7,0 / 107,0 / 10
Nota cuando salió8,6 / 108,2 / 10
Envejecimiento-1,6 puntos-1,2 puntos
Años de producción2008–20161999–2007
SegmentoCompactoCompacto
Etiqueta DGTCC / B
Precio usado orientativo20.000–45.000 €5.000–14.000 €
Motores disponibles2.0 T 4B11T (295–440 CV)1.8 VVT-i
Qué versión comprarBusca un GSR o un MR con cambio manual; el automático de doble embrague (SST) solo si no tira ni da tirones en la prueba. Comprueba la caja de transferencia y el diferencial trasero, y si la unidad está preparada exige papeles de turbo y bomba de combustible. Sin historial de lo que se tocó, el riesgo sube: muchas vienen trituradas de circuito.Busca el 1.8 VVT-i manual, la única receta europea: motor central, cadena y sin turbo. Si puedes, vete a un restyling de 2003 en adelante; en 1999-2002 mira nivel de aceite, humo azul y estado del precatalizador. Prueba el embrague: se cambia por arriba y la factura sube. Y respeta el lift-off, porque al levantar de golpe la zaga se mueve.

Mitsubishi Lancer Evolution X →

Es el último Evolution de calle: cambió el mítico 4G63 de hierro por un 2.0 turbo de aluminio (4B11T) y estrenó el sistema de tracción total S-AWC que gestiona diferenciales de forma activa. Ya se mueve en precios de coleccionista, con el riesgo añadido de que buena parte de las unidades a la venta ha pasado por preparación o por circuito.

Pros del Lancer Evolution X

  • El 4B11T es un motor turbo más moderno y ligero que el 4G63 de los Evo anteriores.
  • La tracción total S-AWC sigue siendo una referencia en agarre y reparto de par.
  • La base mecánica aguanta preparación seria si quien tocó el coche dejó facturas.
  • Las Final Edition y las ediciones limitadas retienen valor de coleccionista.
  • El chasis y los frenos Brembo de serie están a la altura de lo que entrega el motor.

Contras del Lancer Evolution X

  • El automático de doble embrague se desgasta rápido con una conducción deportiva intensa.
  • El precio de ocasión no para de subir porque la producción terminó en 2016.
  • Hay unidades modificadas con cientos de caballos sin refuerzo de caja ni de transferencia.
  • El seguro y el consumo lo acercan más a un coche de competición que a uno de uso diario.

Problemas a vigilar

  • El automático de doble embrague desgasta el embrague interno y degrada el aceite con uso exigente.
  • La caja de transferencia y el diferencial trasero sufren en tandas de circuito si no llevan su mantenimiento específico.
  • El turbo y la bomba de combustible fallan en unidades que recibieron una modificación agresiva.

Cómo ha envejecido

Ha perdido punto y medio porque el precio de coleccionista no elimina el riesgo: doble embrague, transferencia y unidades quemadas de circuito. Un ejemplar de serie con la transferencia en orden sigue siendo el último Evo de calle; uno preparado sin historial no justifica el recargo de leyenda.

Toyota MR2 W30 →

Aquí la receta es de roadster puro: biplaza, motor central, tracción trasera y capota de lona, con un solo 1.8 VVT-i de cadena y sin turbo en Europa. Las unidades de 1999 a 2002 juntan un precatalizador frágil con consumo de aceite; el recambio del bloque, en cambio, es fácil porque Toyota lo usó en más modelos.

Pros del MR2 W30

  • La cadena de distribución del 1.8 evita la caducidad y el coste de una correa.
  • Con el motor entre los asientos y poco peso, el equilibrio del chasis explica buena parte de su carácter.
  • La capota de lona lo deja en spyder biplaza, fiel a la idea original del modelo.
  • El recambio del 1.8 es abundante porque ese bloque se montó en más Toyota.
  • El consumo sigue contenido para un motor central de su época.

Contras del MR2 W30

  • La gama europea es estrecha: un solo gasolina atmosférico, sin turbo y con el manual como referencia.
  • Las unidades de 1999 a 2002 exigen mirar aceite y precatalizador con más celo que las posteriores.
  • Acceder al embrague por encima del motor encarece cualquier trabajo serio.
  • La zaga es viva si levantas el gas en apoyo y perdona menos que un tracción delantera.
  • El precio ya obedece a nostalgia y no a lógica de coche de diario.

Problemas a vigilar

  • En 1999-2002 el precatalizador se rompe y puede acompañarse de consumo de aceite: comprueba nivel, humo azul e historial.
  • Si el embrague patina o coge muy arriba, la reparación sale cara por el acceso superior.
  • Los silentblocks acusan el uso deportivo; escucha golpes y traqueteos al cargar y descargar el chasis.

Cómo ha envejecido

Baja de 8,2 a 7 porque ya pesa la edad: las primeras unidades arrastran precatalizador y aceite, el embrague es caro por el acceso y el precio se ha vuelto de capricho. Un restyling con nivel estable y embrague sano sigue siendo un roadster aprovechable; uno de 2000 que beba aceite y traiga el precatalizador roto, no.

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