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Jeep Grand Cherokee WJ vs Opel Frontera B: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 5,0 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Jeep Grand Cherokee WJ busca Si hay que quedarse con uno, el 2.7 CRD, que es un diésel de origen Mercedes: es el que mejor aguanta los kilómetros. Antes de comprar uno que haya vivido en ciudad, comprueba la válvula de gases y el turbo, que son sus dos puntos débiles. El 4.7 V8 gasta mucho y su mantenimiento es otro presupuesto; el 4.0 de gasolina es el atmosférico de siempre. Y mira los bajos: una unidad oxidada de campo no vale el precio de una de asfalto. En el Opel Frontera B prioriza Busca un 2.2 16V o un 2.2 DTI con cambio manual y exige probar la tracción total y la reductora en tierra: si el transfer no engrana o las palancas están duras por no haber salido del asfalto, negocia fuerte o déjalo. El 3.2 V6 empuja más, pero gasta de verdad y solo entra si enseña papeles de la distribución. Cuenta con recambio de especialista y desguace, no de concesionario.

Ficha frente a ficha

CriterioJeep Grand Cherokee WJOpel Frontera B
Nota hoy (sobre 10)5,0 / 105,0 / 10
Nota cuando salió7,2 / 106,5 / 10
Envejecimiento-2,2 puntos-1,5 puntos
Años de producción1999–20041998–2004
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTBB / Sin etiqueta
Precio usado orientativo2.000–7.000 €2.000–6.000 €
Motores disponibles4.0, 4.7 V8, 2.7 CRD2.2 16V, 3.2 V6, 2.2 DTI
Qué versión comprarSi hay que quedarse con uno, el 2.7 CRD, que es un diésel de origen Mercedes: es el que mejor aguanta los kilómetros. Antes de comprar uno que haya vivido en ciudad, comprueba la válvula de gases y el turbo, que son sus dos puntos débiles. El 4.7 V8 gasta mucho y su mantenimiento es otro presupuesto; el 4.0 de gasolina es el atmosférico de siempre. Y mira los bajos: una unidad oxidada de campo no vale el precio de una de asfalto.Busca un 2.2 16V o un 2.2 DTI con cambio manual y exige probar la tracción total y la reductora en tierra: si el transfer no engrana o las palancas están duras por no haber salido del asfalto, negocia fuerte o déjalo. El 3.2 V6 empuja más, pero gasta de verdad y solo entra si enseña papeles de la distribución. Cuenta con recambio de especialista y desguace, no de concesionario.

Jeep Grand Cherokee WJ →

SUV americano de tracción 4x4 real, con chasis y comportamiento pensados para salir del asfalto, no un crossover con disfraz. Su motor más interesante, el 2.7 CRD, es un diésel de origen Mercedes; el 4.7 V8 es el del consumo alto. Los acabados interiores son los de Chrysler de aquellos años y todas las unidades acumulan ya más de dos décadas.

Pros del Grand Cherokee WJ

  • La tracción 4x4 es real y la capacidad fuera del asfalto está a la altura del nombre Grand Cherokee.
  • El 2.7 CRD es un diésel de origen Mercedes, con par suficiente para remolcar.
  • El confort de marcha y el espacio interior son los de un SUV americano de verdad.
  • Su precio de ocasión es contenido para lo que ofrece un 4x4 de este tamaño.
  • Sigue habiendo una comunidad de aficionados Jeep activa, lo que ayuda con recambio y consejo.

Contras del Grand Cherokee WJ

  • El consumo es elevado tanto en los gasolina como en el diésel.
  • Los acabados interiores son los de Chrysler de la época, por debajo de cualquier rival europeo.
  • Todas las unidades tienen ya más de veinte años y eso se nota en cada compra.
  • La reventa es limitada fuera del nicho de aficionados a Jeep.

Problemas a vigilar

  • El 2.7 CRD castiga la válvula de gases y el turbo en unidades que han hecho mucha ciudad.
  • El 4.7 V8 dispara el consumo y encarece el mantenimiento frente al resto de la gama.
  • El óxido aparece en unidades que han trabajado en campo: conviene revisar los bajos antes de pagar.

Cómo ha envejecido

Ha perdido más de dos puntos porque la edad, el consumo y los acabados de Chrysler ya no se perdonan fuera del nicho. Un 2.7 CRD de particular con la válvula de gases y el turbo en orden sigue siendo un 4x4 de verdad; un V8 sediento o una unidad oxidada no justifican el precio del anuncio.

Opel Frontera B →

El segundo Frontera sigue siendo un Isuzu de bastidor con tracción total y reductora, no un SUV de carrocería autoportante pensado para ciudad. Su precio bajo viene de ahí: hace campo de verdad, pero el confort se ha quedado en los noventa y el recambio ya se busca fuera de la red. El V6 da prestaciones a cambio de otro mantenimiento.

Pros del Frontera B

  • Sigue teniendo reductora y tracción total de verdad, no un acoplamiento pensado solo para asfalto mojado.
  • El 3.2 V6 entrega prestaciones que el 2.2 atmosférico no tiene.
  • Los precios de ocasión siguen contenidos para un 4x4 de este tamaño.
  • La mecánica Isuzu es conocida entre quien ya ha tenido un Trooper o un Frontera A.
  • El espacio de carga sirve para herramientas y campo, no solo para maletas.

Contras del Frontera B

  • El confort y los plásticos siguen siendo de un 4x4 de finales de los noventa.
  • El 3.2 V6 gasta de verdad y el extra de prestaciones se paga en cada depósito.
  • La seguridad queda en la de un SUV de 1998, lejos de un Grandland o un 3008.

Problemas a vigilar

  • El transfer de la tracción total deja de engranar si nadie lo ha usado, y la prueba en tierra lo delata.
  • La distribución del 3.2 V6 se rompe con kilómetros altos si no hay papeles de cambio.
  • La suspensión y los silentblocks llegan agrietados tras años de campo y carga.

Cómo ha envejecido

Ha perdido punto y medio porque el 4x4 de bastidor ya no tiene ni red ni confort modernos, y su mantenimiento se ha vuelto de especialista. Un 2.2 DTI de particular con el transfer en orden todavía sirve como campo barato; un V6 sin distribución documentada no vale el precio del anuncio.

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