Hyundai Ioniq vs Renault Mégane IV: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Hyundai Ioniq | Renault Mégane IV |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 7,2 / 10 | 7,2 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,6 / 10 | 8,0 / 10 |
| Envejecimiento | -0,4 puntos | -0,8 puntos |
| Años de producción | 2016–2022 | 2016–2022 |
| Segmento | Compacto | Compacto |
| Etiqueta DGT | CERO / ECO / C | C |
| Precio usado orientativo | 10.000–18.000 € | 8.000–18.000 € |
| Motores disponibles | 1.6 GDI Hybrid, 1.6 GDI PHEV, eléctrico | 1.2 TCe, 1.3 TCe, 1.5/1.6 dCi, RS 1.8 TCe |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con uno, el Hybrid: no necesita enchufe y su mecánica es la más vista en talleres. Con el PHEV, comprueba la autonomía eléctrica real en la prueba, porque solo compensa si cargas a diario. Con el eléctrico de 28 o 38 kWh, exige un diagnóstico de la batería antes de pagar. Si la unidad lleva cambio automático de doble embrague, pruébalo en atasco: ahí se notan sus fallos. | Prioriza el 1.5 dCi con cambio manual: es el conjunto más tranquilo de la gama. Si te tira un gasolina, el 1.3 TCe lleva cadena y hay que escucharla en frío y mirar el nivel de aceite antes de comprar uno. Con el automático EDC, pruébalo en atasco: los tirones delatan el embrague. El RS es otra historia de presupuesto: turbo, embrague y, si es un Trophy, el eje trasero direccional. |
Hyundai Ioniq →
Hyundai vendió este compacto con tres mecánicas que no se intercambian entre sí: híbrido sin enchufe, híbrido enchufable y eléctrico puro con batería de 28 o 38 kWh. El Hybrid cubre el día a día sin depender de un cargador; el PHEV solo tiene sentido con carga diaria; el eléctrico no lleva ni depósito. No es el Ioniq 5: es la generación anterior, un compacto convencional que competía con el Prius.
Pros del Ioniq
- El Hybrid gasta poco y su mecánica ya está contrastada en este modelo.
- El diseño es discreto y la aerodinámica era de lo más eficiente de su época.
- En origen vino con la garantía Hyundai de cinco años, algo que los rivales no igualaban.
- El equipamiento es correcto para lo que se pedía en un compacto de aquellos años.
- El precio de ocasión queda razonable frente a un Prius de edad y kilometraje parecidos.
Contras del Ioniq
- El cambio automático de doble embrague de algunas versiones merece la misma advertencia que en el resto de Hyundai.
- El PHEV y el eléctrico asustan por la batería a la hora de revenderlos.
- La dinámica es correcta, pero sin emoción ni carácter al volante.
- El interior ya queda por debajo de lo que enseña el Ioniq 5.
Problemas a vigilar
- El PHEV y el eléctrico necesitan una prueba de autonomía real antes de comprar uno.
- El cambio de doble embrague falla en arranques y en marcha lenta en las versiones que lo llevan.
- El embrague se gasta en los Hybrid que han hecho muchos kilómetros urbanos.
Cómo ha envejecido
Ha perdido unas décimas porque el Ioniq 5 y el Ioniq 6 lo han dejado viejo de golpe y el miedo a la batería pesa en el PHEV y el eléctrico. El Hybrid sigue siendo un compacto de ciudad razonable; un PHEV o un eléctrico sin prueba de autonomía no merecen el precio del anuncio.
Renault Mégane IV →
Es el último Mégane con motor de combustión: el Mégane que le siguió ya es eléctrico. Se vendió con gasolina de cadena y diésel, y con un RS firmado por Renault Sport que en versión Trophy añade eje trasero direccional. El diseño rompe con el compacto anónimo de su época, aunque el acabado cambia mucho de una versión a otra y las de entrada se notan justas.
Pros del Mégane IV
- El chasis es capaz y el RS de esta generación está entre los compactos deportivos serios.
- El 1.5 dCi gasta poco y cualquier taller Renault lo conoce de memoria.
- El diseño se distingue de un compacto genérico y todavía no parece viejo.
- Las versiones altas traen pantalla, ayudas a la conducción y climatizador bizona.
- Fuera del RS, los precios de ocasión son razonables para lo que ofrece.
Contras del Mégane IV
- El automático EDC da tirones en los atascos y su embrague no es barato de cambiar.
- El acabado varía demasiado según la versión y las de entrada se quedan escasas.
- El RS implica asumir un seguro y un mantenimiento caros desde el primer día.
- Los gasolina de cadena no encajan con quien busca un motor que no dé que hacer.
Problemas a vigilar
- Los TCe de cadena pueden sonar en frío y consumen aceite, así que hay que vigilar el nivel entre revisiones.
- La EDC delata el desgaste del embrague con tirones, sobre todo en frío y en tráfico denso.
- En un RS que haya pisado circuito hay que revisar turbo, embrague y neumáticos, y en el Trophy el eje trasero direccional.
Cómo ha envejecido
Ha perdido menos de un punto porque el chasis sigue en forma y el dCi aguanta bien los kilómetros, pero los gasolina de cadena y la EDC ya pesan en la valoración. Un dCi manual de particular sigue siendo una compra con sentido; un TCe que bebe aceite o un automático que tira en atasco, no. El RS es otro presupuesto aparte.
