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Honda CR-V IV vs Toyota RAV4 (XA40): cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Toyota RAV4 (XA40) (8,4 frente a 8,2 del Honda CR-V IV, una ventaja de +0,2 puntos). Si hay que quedarse con una, el 2.0 Valvematic de cadena con el manual o el automático de seis marchas; si no, el 2.5 híbrido, que llega en 2015. En el híbrido, que no haya ningún testigo de la batería encendido en la prueba. El 2.2 D-4D solo con historial completo de culata, filtro de partículas e inyectores, y el 2.0 diésel tampoco es de fiar a ciegas. El Honda CR-V IV sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Ve a ver el 2.0 de gasolina, con cambio manual o automático: es la mecánica más duradera de esta generación y la que menos sorpresas da. El 1.6 diésel solo encaja si haces carretera a diario; en uso urbano el filtro de partículas se colmata. Antes de comprar uno, prueba el automático de cinco marchas en frío y deja el aire acondicionado funcionando con el coche parado.).

Ficha frente a ficha

CriterioHonda CR-V IVToyota RAV4 (XA40)
Nota hoy (sobre 10)8,2 / 108,4 / 10
Nota cuando salió7,9 / 108,0 / 10
Envejecimiento+0,3 puntos+0,4 puntos
Años de producción2012–20182013–2018
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTCECO / C / B
Precio usado orientativo9.000–16.000 €12.000–20.000 €
Motores disponibles2.0 i-VTEC, 2.4 i-VTEC, 1.6 i-DTEC2.0/2.5 gasolina, 2.0/2.2 D-4D, 2.5 Hybrid
Qué versión comprarVe a ver el 2.0 de gasolina, con cambio manual o automático: es la mecánica más duradera de esta generación y la que menos sorpresas da. El 1.6 diésel solo encaja si haces carretera a diario; en uso urbano el filtro de partículas se colmata. Antes de comprar uno, prueba el automático de cinco marchas en frío y deja el aire acondicionado funcionando con el coche parado.Si hay que quedarse con una, el 2.0 Valvematic de cadena con el manual o el automático de seis marchas; si no, el 2.5 híbrido, que llega en 2015. En el híbrido, que no haya ningún testigo de la batería encendido en la prueba. El 2.2 D-4D solo con historial completo de culata, filtro de partículas e inyectores, y el 2.0 diésel tampoco es de fiar a ciegas.

Honda CR-V IV →

La cuarta generación del CR-V apuesta por el espacio y la comodidad antes que por la emoción al volante. El gasolina atmosférico cubre el uso familiar sin complicaciones y el diésel pequeño convive para quien acumula kilómetros. El maletero es enorme y la boca de carga queda baja, algo que se agradece a diario. Dinámicamente no es el SUV más ágil del momento.

Pros del CR-V IV

  • Los gasolina atmosféricos de esta generación tienen fama ganada de duraderos.
  • El interior es amplio y el espacio está muy bien aprovechado.
  • En viaje se muestra cómodo y transmite seguridad.
  • El mantenimiento es predecible y el recambio se encuentra sin dificultad.
  • El maletero es enorme y la boca de carga queda baja.

Contras del CR-V IV

  • El diésel en uso urbano sale penalizado por el filtro de partículas, como cualquier diésel de su época.
  • El diseño es conservador y ya delata que pertenece a la década pasada.
  • Las versiones de entrada vienen con un equipamiento justo.
  • No es el SUV más dinámico del mercado.

Problemas a vigilar

  • El 1.6 diésel de ciudad colmata el filtro de partículas y ensucia la válvula de gases si no ve carretera.
  • El automático de cinco marchas cambia de forma tosca hasta que coge temperatura.
  • El aire acondicionado puede dejar de enfriar; conviene comprobarlo con el coche parado.

Cómo ha envejecido

Ha ganado tres décimas porque el 2.0 de gasolina se ha convertido en una de las compras más razonables del segmento, con mantenimiento predecible y recambio accesible. El diésel de ciudad con el filtro de partículas colmatado se queda fuera de esa revalorización.

Toyota RAV4 (XA40) →

Un todocamino de los de antes en tamaño: maletero y plazas de SUV de verdad, no un crossover estirado. En Europa el gasolina lleva seis marchas, manual o automático, no el CVT de correa que asusta en otros mercados; el 2.5 híbrido llega en 2015 con el cambio planetario e-CVT. Los diésel 2.0 y 2.2 son la cara oscura de la gama por la culata.

Pros del RAV4

  • El 2.0 Valvematic lleva cadena y caja de seis marchas, la combinación más tranquila de la gama.
  • El 2.5 híbrido está disponible desde 2015 y baja el consumo de verdad respecto al gasolina.
  • El maletero y las plazas traseras son de SUV de verdad, no de compacto disfrazado.
  • El gasolina europeo evita el CVT de correa que lastra a este modelo en otros mercados.
  • Retiene el valor de reventa mejor que la mayoría de todocaminos de su edad.

Contras del RAV4

  • Los diésel 2.0 y 2.2 arrastran fama de filtro de partículas y de junta de culata.
  • El precio de ocasión sigue alto precisamente porque la reventa no afloja.
  • El cambio del híbrido ruge y estira el motor cuando se le pisa a fondo.
  • Las versiones de entrada se quedan justas de equipo para lo que cuestan.

Problemas a vigilar

  • El 2.2 diésel tapa el filtro de partículas y la válvula de gases, cansa los inyectores y puede reventar la junta de culata.
  • En el 2.5 híbrido hay que comprobar que no salta ningún testigo de la batería de tracción.
  • Los silentblocks del tren trasero crujen con la edad y se delatan en badenes y curvas lentas.

Cómo ha envejecido

Ha subido cuatro décimas porque el 2.0 gasolina y el híbrido de 2015 han demostrado ser más tranquilos que los diésel, y la reventa no afloja con los años. Lo que hunde una unidad concreta es un 2.2 D-4D con la culata dudosa y sin historial que lo respalde.

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