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Honda CR-V IV vs Toyota Land Cruiser J250: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 8,2 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Honda CR-V IV busca Ve a ver el 2.0 de gasolina, con cambio manual o automático: es la mecánica más duradera de esta generación y la que menos sorpresas da. El 1.6 diésel solo encaja si haces carretera a diario; en uso urbano el filtro de partículas se colmata. Antes de comprar uno, prueba el automático de cinco marchas en frío y deja el aire acondicionado funcionando con el coche parado. En el Toyota Land Cruiser J250 prioriza Busca el 2.8 de cadena y exige los papeles del filtro de partículas y del AdBlue si el coche ha vivido en ciudad, porque ahí es donde se atascan. El híbrido suave de 48 voltios solo aparece en algunas unidades: confirma cuál tienes delante. Casi todo el parque de ocasión sale de demostración, así que pocos kilómetros no garantizan historial; revisa sensores y asistentes de las primeras series antes de pagar.

Ficha frente a ficha

CriterioHonda CR-V IVToyota Land Cruiser J250
Nota hoy (sobre 10)8,2 / 108,2 / 10
Nota cuando salió7,9 / 108,4 / 10
Envejecimiento+0,3 puntos-0,2 puntos
Años de producción2012–20182024–
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTCECO / C
Precio usado orientativo9.000–16.000 €55.000–75.000 €
Motores disponibles2.0 i-VTEC, 2.4 i-VTEC, 1.6 i-DTEC2.8 D-4D 204 CV, 2.8 D-4D 48V mild-hybrid
Qué versión comprarVe a ver el 2.0 de gasolina, con cambio manual o automático: es la mecánica más duradera de esta generación y la que menos sorpresas da. El 1.6 diésel solo encaja si haces carretera a diario; en uso urbano el filtro de partículas se colmata. Antes de comprar uno, prueba el automático de cinco marchas en frío y deja el aire acondicionado funcionando con el coche parado.Busca el 2.8 de cadena y exige los papeles del filtro de partículas y del AdBlue si el coche ha vivido en ciudad, porque ahí es donde se atascan. El híbrido suave de 48 voltios solo aparece en algunas unidades: confirma cuál tienes delante. Casi todo el parque de ocasión sale de demostración, así que pocos kilómetros no garantizan historial; revisa sensores y asistentes de las primeras series antes de pagar.

Honda CR-V IV →

La cuarta generación del CR-V apuesta por el espacio y la comodidad antes que por la emoción al volante. El gasolina atmosférico cubre el uso familiar sin complicaciones y el diésel pequeño convive para quien acumula kilómetros. El maletero es enorme y la boca de carga queda baja, algo que se agradece a diario. Dinámicamente no es el SUV más ágil del momento.

Pros del CR-V IV

  • Los gasolina atmosféricos de esta generación tienen fama ganada de duraderos.
  • El interior es amplio y el espacio está muy bien aprovechado.
  • En viaje se muestra cómodo y transmite seguridad.
  • El mantenimiento es predecible y el recambio se encuentra sin dificultad.
  • El maletero es enorme y la boca de carga queda baja.

Contras del CR-V IV

  • El diésel en uso urbano sale penalizado por el filtro de partículas, como cualquier diésel de su época.
  • El diseño es conservador y ya delata que pertenece a la década pasada.
  • Las versiones de entrada vienen con un equipamiento justo.
  • No es el SUV más dinámico del mercado.

Problemas a vigilar

  • El 1.6 diésel de ciudad colmata el filtro de partículas y ensucia la válvula de gases si no ve carretera.
  • El automático de cinco marchas cambia de forma tosca hasta que coge temperatura.
  • El aire acondicionado puede dejar de enfriar; conviene comprobarlo con el coche parado.

Cómo ha envejecido

Ha ganado tres décimas porque el 2.0 de gasolina se ha convertido en una de las compras más razonables del segmento, con mantenimiento predecible y recambio accesible. El diésel de ciudad con el filtro de partículas colmatado se queda fuera de esa revalorización.

Toyota Land Cruiser J250 →

Es el relevo del Land Cruiser Prado, no del 200: ese hueco lo cubre el J300, que es otra gama y otro precio. Mantiene el bastidor de largueros y la reductora de verdad, y su 2.8 diésel de cadena es el mismo bloque que montaban el último Prado y el Hilux, así que no es una mecánica por estrenar. Alguna unidad suma un apoyo eléctrico de 48 voltios. En el mercado de ocasión se vende a precio de casi nuevo.

Pros del Land Cruiser J250

  • El 2.8 diésel ya era conocido del último Prado y del Hilux antes de llegar aquí.
  • Monta reductora de verdad sobre bastidor de largueros, no un embrague pensado para asfalto.
  • Lleva distribución por cadena y se olvida de la correa del Prado antiguo.
  • Retiene el valor mejor que los rivales equivalentes cuando llega la hora de vender.
  • La red Toyota cubre diagnosis y recambio sin depender de especialistas.

Contras del Land Cruiser J250

  • El precio de ocasión es prácticamente el de un coche nuevo.
  • Un uso solo urbano encaja mal con un diésel que depende de AdBlue.
  • El tamaño y el consumo son los de un todoterreno grande, no los de un SUV familiar.
  • La oferta de segunda mano es corta y casi todo procede de unidades de demostración.

Problemas a vigilar

  • El filtro de partículas y el sistema de AdBlue se atascan si el coche solo hace ciudad.
  • Los sensores y los asistentes de las primeras series dan fallos que conviene revisar en la prueba.
  • Las unidades de demostración llegan con historial escaso y a veces con neumáticos o frenos desgastados de forma desigual.

Cómo ha envejecido

Pierde dos décimas porque el parque es de 2024 y aún no hay historial real de ocasión: la letra pequeña ya la ponen el filtro de partículas en uso urbano y las unidades de demostración sin papeles claros. Un 2.8 de particular con garantía viva es la compra coherente; un diésel criado en atascos, no.

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