Honda CR-V (3ª gen.) vs Toyota RAV4 XA30: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Honda CR-V (3ª gen.) | Toyota RAV4 XA30 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 8,2 / 10 | 8,1 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,8 / 10 | 7,6 / 10 |
| Envejecimiento | +0,4 puntos | +0,5 puntos |
| Años de producción | 2007–2012 | 2006–2012 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C | C / B |
| Precio usado orientativo | 5.000–10.000 € | 5.000–10.000 € |
| Motores disponibles | 2.0 i-VTEC, 2.4 i-VTEC, 2.2 i-CTDi | 2.0 VVT-i, 2.4 VVT-i, 2.2 D-4D |
| Qué versión comprar | Si hay que elegir, quédate con el 2.0 de gasolina, con cambio manual o con automático: es el equilibrio de la gama. Antes de comprar uno con el automático de cinco marchas, pruébalo en frío, porque cambia con poca suavidad y es el detalle que más unidades deja a medias. El 2.2 diésel solo entra si el volante bimasa no tiene holgura, y el 2.4 conviene descartarlo si te preocupa lo que gasta. | Busca el 2.0 o el 2.4 de gasolina: van con cadena de distribución y no tienen historial negro. El cambio manual es el más sencillo; el automático de cuatro marchas funciona, pero pruébalo en frío y mira que el aceite de la caja no esté viejo, porque da tirones. Del 2.2 D-4D desconfía si ha hecho ciudad: filtro de partículas, válvula de gases, inyectores y junta de culata son su lista de averías. |
Honda CR-V (3ª gen.) →
Tercera generación del CR-V, el SUV familiar de Honda de antes de que el segmento se llenara de motores pequeños con turbo: aquí la gasolina es atmosférica y de fiabilidad contrastada. El habitáculo es de los más amplios y prácticos de su época. En el mercado de ocasión todavía no ha subido como un RAV4 equivalente, y buena parte de su interés está ahí.
Pros del CR-V
- Los motores de gasolina i-VTEC están entre los más razonables y duraderos del segmento.
- El interior es amplio y muy práctico para una familia.
- La fiabilidad Honda viene contrastada por las generaciones anteriores del modelo.
- El recambio está disponible y la mecánica no esconde artificios raros.
- En carretera se comporta cómodo y seguro.
Contras del CR-V
- Las asistencias a la conducción y la seguridad activa se han quedado atrás frente a un SUV actual.
- El 2.4 de gasolina gasta más de lo razonable para lo que ofrece.
- El salpicadero y los plásticos delatan que es un coche de la década pasada.
- El 2.2 diésel sale más caro de mantener que los gasolina.
Problemas a vigilar
- En el 2.2 diésel de uso urbano, el volante bimasa y la válvula de gases son lo primero que da la cara.
- El filtro de partículas del i-CTDi acaba colmatándose en unidades que solo hacen ciudad.
- El automático de cinco marchas se muestra brusco al cambiar con el motor frío.
Cómo ha envejecido
Ha ganado cuatro décimas porque el mercado ha redescubierto el 2.0 de gasolina como SUV familiar fiable, y su precio todavía no ha seguido la escalada de un RAV4 equivalente. Lo que no acompaña esa revalorización es el 2.2 diésel con el volante bimasa holgado.
Toyota RAV4 XA30 →
Todocamino de cuando Toyota todavía vendía el RAV4 con gasolina atmosféricos sencillos y sin hibridación. La tracción total es opcional y funciona con un embrague que conecta el eje trasero cuando hace falta: sirve para nieve y pistas, pero no es la reductora de un Land Cruiser. El diésel de la gama es lo que separa una compra tranquila de una de riesgo.
Pros del RAV4 XA30
- Los dos gasolina van con cadena de distribución y son mecánicas sin historial negro.
- El recambio es conocido y se encuentra en cualquier taller.
- El maletero es plano y se aprovecha bien para su tamaño.
- Hay versiones con tracción total de embrague, útiles en nieve y pistas.
- El precio de ocasión se ha mantenido contenido para lo que dura un Toyota.
Contras del RAV4 XA30
- El 2.4 de gasolina gasta bastante en cuanto se sale a carretera.
- El interior delata sus años en materiales y ergonomía.
- El automático de cuatro marchas es lento y va justo de desarrollos.
- El 2.2 D-4D queda por detrás de los gasolina en fiabilidad dentro de esta generación.
Problemas a vigilar
- En el diésel, el filtro de partículas y la válvula de gases se tapan en unidades de ciudad, y los inyectores acaban fallando.
- La junta de culata del 2.2 D-4D, cuando está hecha, mezcla refrigerante y aceite.
- El automático de cuatro marchas se vuelve brusco en frío si el aceite de la caja está viejo.
Cómo ha envejecido
Ha subido casi medio punto porque el mercado hoy premia un todocamino de gasolina con cadena frente a los diésel de su época, castigados por culatas y filtros de partículas. Un 2.0 manual sigue siendo un coche usable a diario; un 2.2 D-4D con la junta de culata hecha ya no encuentra comprador.

