Honda Accord 8ª vs Toyota Avensis T27: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Honda Accord 8ª | Toyota Avensis T27 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 8,3 / 10 | 8,2 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,7 / 10 | 7,6 / 10 |
| Envejecimiento | +0,6 puntos | +0,6 puntos |
| Años de producción | 2008–2015 | 2009–2018 |
| Segmento | Berlina | Berlina |
| Etiqueta DGT | C | C / B |
| Precio usado orientativo | 5.000–10.000 € | 5.500–11.000 € |
| Motores disponibles | 2.0 i-VTEC, 2.2 i-DTEC, 2.4 i-VTEC | 1.6/1.8 Valvematic, 2.0/2.2 D-4D |
| Qué versión comprar | Quédate con el 2.0 i-VTEC o con el 2.2 i-DTEC, los dos con cambio manual. Si vas a por el diésel, exige historial de viajes largos: uno que solo ha hecho ciudad suele traer el filtro de partículas colmatado, y ese arreglo se come lo que cuesta el coche. Comprueba también el aire acondicionado en parado, al ralentí, que es donde deja de enfriar. El Tourer es la opción familiar, pero es grande y pesado para moverse por ciudad. | Quédate con el 1.8 Valvematic de gasolina, que distribuye por cadena y va mejor con el cambio manual. El 2.0 D-4D también es de cadena y resulta más razonable que el 2.2: de este último exige historial de culata, filtro de partículas e inyectores antes de soltar el dinero. Si necesitas hueco, el Wagon aporta el maletero de verdad. |
Honda Accord 8ª →
Es la octava generación del Accord, una berlina del segmento D que llegó cuando esa categoría todavía no se había rendido al SUV. Honda la plantó con buen chasis y mecánicas propias, gasolina y diésel, y con una variante familiar Tourer de mayor tamaño. El tiempo le ha dado la razón a su fama de fiable y hoy cada vez cuesta más encontrar una unidad barata en los anuncios.
Pros del Accord 8ª
- La fiabilidad de Honda se nota tanto en el motor como en la caja de cambios manual.
- El 2.2 i-DTEC empuja con ganas y gasta poco cuando el uso es de carretera.
- El acabado y los materiales quedan por encima de los rivales japoneses de su época.
- El comportamiento en autopista sigue siendo serio y aplomado.
- Retiene bien el valor: quien tiene uno no lo regala.
Contras del Accord 8ª
- Su reputación ha encarecido el precio de ocasión frente a otras berlinas de sus años.
- El Tourer resulta grande y pesado cuando el uso diario es urbano.
- El equipamiento multimedia ya está anticuado y no admite comparación con uno actual.
- Las piezas son algo más caras que las de un generalista francés.
Problemas a vigilar
- El filtro de partículas del i-DTEC que solo ha hecho ciudad se colmata, y el historial de viajes largos es la única prueba que lo descarta.
- El embrague se resiente en las unidades diésel con kilometraje alto.
- El aire acondicionado deja de enfriar en parado, así que hay que comprobarlo con el motor al ralentí.
Cómo ha envejecido
Ha subido más de medio punto porque las berlinas alemanas de su precio han envejecido peor y porque quien tiene un Accord de esta generación no lo suelta barato. Un i-VTEC o un i-DTEC de carretera sigue siendo una berlina sólida; un diésel de ciudad con el filtro de partículas colmatado merece un descuento que el anuncio casi nunca trae.
Toyota Avensis T27 →
Berlina de viaje de planteamiento convencional, disponible también como familiar Wagon, y la última Avensis sin híbrido: el Camry y el Corolla TS que la sucedieron son otros coches. Está hecha para taxis y flotas, así que los kilómetros mandan en cada anuncio; el 2.2 diésel es el que conviene mirar dos veces.
Pros del Avensis T27
- El 1.8 Valvematic distribuye con cadena y evita la correa de caducidad.
- El Wagon traga un maletero de familiar de verdad, no de compacto.
- El 2.0 diésel resulta más razonable de mantener que el 2.2, que arrastra su fama de culata.
- La reventa supera a la de un Peugeot 407 de los mismos años.
- En autopista marcha estable y silencioso, que es para lo que se compraba.
Contras del Avensis T27
- El 2.2 diésel puede dejar una factura de culata y filtro de partículas que el 1.8 de gasolina no conoce.
- La conducción resulta anodina y no premia a quien disfruta al volante.
- El sistema multimedia ha quedado viejo frente a lo que se espera hoy.
- Esta gama no tiene el híbrido de Toyota que sí llegó al Camry posterior.
Problemas a vigilar
- El 2.2 diésel falla por filtro de partículas, válvula de gases, inyectores y junta de culata.
- El embrague sufre en los diésel que han vivido en ciudad.
- Los silentblocks delanteros crujen con la edad y delatan las unidades cansadas.
Cómo ha envejecido
Ha subido seis décimas porque una berlina con distribución por cadena, lejos del 2.2 de culata, se lee hoy como alternativa seria al compacto de moda, y la reventa lo demuestra.
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