Ford Mondeo Mk1 vs Renault Safrane: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Ford Mondeo Mk1 | Renault Safrane |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 4,5 / 10 | 4,5 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,4 / 10 | 7,6 / 10 |
| Envejecimiento | -2,9 puntos | -3,1 puntos |
| Años de producción | 1993–1996 | 1992–2000 |
| Segmento | Berlina | Berlina |
| Etiqueta DGT | Sin etiqueta | Sin etiqueta |
| Precio usado orientativo | 1.000–3.500 € | 1.500–6.500 € |
| Motores disponibles | 1.6/1.8/2.0 gasolina, 1.8 diésel | 2.0/2.5 gasolina, 2.1/2.2 diesel, Biturbo |
| Qué versión comprar | Busca el 1.8 o el 2.0 de gasolina con cambio manual, que son los que mejor encajan en este coche; el 1.6 se queda corto para mover una berlina. Antes de comprar uno, abre el capó y mira manguitos y radiador: la refrigeración es el punto que más dolores de cabeza da. Si tiras hacia el 1.8 diésel, solo con el turbo sin holgura. Quedan pocas unidades enteras, así que el estado importa más que el precio. | Busca el 2.2 diésel con cambio manual, que es el motor pensado para viajar, y comprueba que arranca en frío y que el turbo no echa humo. El Biturbo 3.0 V6 ya es compra de coleccionista: ahí manda mirar los turbos, la electricidad y el óxido antes que nada. Algunas unidades montan Quadra, la tracción total de la época. Antes de comprar una, prueba cuadro de instrumentos, cierre centralizado y climatizador: todo tiene más de veinticinco años. |
Ford Mondeo Mk1 →
Fue el Ford que sustituyó al Sierra y llegó con una puesta a punto moderna para su época, de ahí su fama de buen comportamiento. Los 1.8 y 2.0 de gasolina son las mecánicas más sencillas de la gama; el 1.6 es el pequeño y el 1.8 diésel, el de gasoil. Tres décadas después, lo difícil ya no es encontrar uno, sino encontrarlo entero.
Pros del Mondeo Mk1
- El comportamiento está por encima de lo habitual en una berlina de los años noventa.
- El habitáculo es amplio y cómodo para viajar en familia.
- La mecánica de gasolina es sencilla y barata de mantener.
- Las piezas todavía se localizan en desguaces y en lo que queda de la red Ford de entonces.
Contras del Mondeo Mk1
- La edad condiciona casi toda su compra: óxido, plásticos y refrigeración.
- El interior y el equipamiento acusan los años en cuanto abres la puerta.
- Los motores de gasolina gastan bastante para lo que rinden.
- Quedan pocas unidades realmente cuidadas, y las que hay piden cada vez más dinero.
Problemas a vigilar
- El sistema de refrigeración y los manguitos llegan envejecidos y el motor puede hervir.
- La suspensión, los silentblocks y la dirección presentan holguras con los kilómetros.
- Fallan la electricidad menor, los elevalunas y el cierre centralizado.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi tres puntos porque hoy es un clásico de acceso, no una ganga para el día a día. Fue una berlina competente en su momento; ahora solo merece la pena una unidad entera, con la refrigeración en orden y, si es diésel, el turbo sin holgura.
Renault Safrane →
Fue la berlina grande de Renault en los 90 y la última de tres volúmenes de la marca antes de que el Vel Satis rompiera el molde. Se vendió con gasolina y diésel, con el V6 Biturbo como versión exótica y con tracción total Quadra en algunas unidades. Quedan pocas en circulación y el recambio ya se busca en el desguace, no en el concesionario.
Pros del Safrane
- El espacio y el confort son los de una berlina grande de su época.
- El 2.2 diésel cubre el viaje largo si está cuidado y el turbo sopla seco.
- El precio es bajo para el tamaño del habitáculo que se compra.
- La suspensión está pensada para el viaje largo, no para el paso por curva.
- El Biturbo es una pieza de coleccionista que ya cotiza entre aficionados.
Contras del Safrane
- La electricidad y el cuadro tienen más de veinticinco años y fallan sin aviso.
- El parque es reducido y el recambio sale del desguace o del especialista.
- La reventa es nula salvo en el Biturbo, que pide un dueño de coleccionista.
Problemas a vigilar
- El cuadro de instrumentos, la centralita y los sensores se quedan mudos o lanzan testigos fantasmas.
- El 2.2 diésel falla de inyección, turbo y embrague cuando suben los kilómetros.
- En el Biturbo hay que revisar los turbos y buscar óxido, dos averías que encarecen mucho la restauración.
- El cierre centralizado y el climatizador acusan la edad y conviene probarlos antes de cerrar precio.
Cómo ha envejecido
Ha caído más de tres puntos porque quedan pocos enteros, la electricidad de los 90 ya acusa y el recambio se ha vuelto de nicho. Un 2.2 diésel de particular con el turbo seco todavía es una berlina grande barata; un Biturbo oxidado o una unidad con el cuadro muerto no merecen ni el viaje a verlos.

