Ford Maverick vs Jeep Patriot: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Ford Maverick | Jeep Patriot |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 5,2 / 10 | 5,2 / 10 |
| Nota cuando salió | 6,8 / 10 | 6,4 / 10 |
| Envejecimiento | -1,6 puntos | -1,2 puntos |
| Años de producción | 2000–2007 | 2007–2017 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | C |
| Precio usado orientativo | 2.500–6.000 € | 4.000–9.000 € |
| Motores disponibles | 2.0, 3.0 V6, 2.0 TDCI | 2.0 CRD, 2.4 World Engine |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con una versión, el 2.0 TDCi con cambio manual: es el diésel con par y el consumo más razonable de la gama. Antes de comprar uno, pruébalo en frío y mira turbo, válvula de gases y filtro de partículas, sobre todo si ha vivido en ciudad. El 3.0 V6 gasta mucho y su distribución y refrigeración piden facturas. Comprueba también suspensión y silentblocks, que delatan el uso real de la unidad. | Si hay que quedarse con una, la 2.0 CRD con cambio manual: da un par aceptable y gasta menos que el gasolina. El 2.4 atmosférico bebe más y con los años hay que escuchar la cadena en frío. En un CRD que haya vivido en ciudad, comprueba que la válvula de gases y el turbo no estén ya cansados. Y ajusta el precio: el interior es de gama baja y un Patriot no vale lo que piden por un Compass. |
Ford Maverick →
El todoterreno compacto que Ford vendió en los años 2000 es el mismo coche que el Escape americano y que el Mazda Tribute, con el que comparte desarrollo y mecánica. El habitáculo y el maletero aguantan bien el uso familiar y algunas versiones llevan tracción total. Lo que lastra al modelo es la edad y la electrónica Ford de la época, que deja bastantes unidades a medio funcionar en el mercado de ocasión.
Pros del Maverick
- El precio de ocasión es bajo para un SUV de este tamaño.
- El 2.0 TDCi es un diésel con par y un consumo razonable para la categoría.
- El espacio interior y el maletero sirven para un uso familiar sin apuros.
- Algunas versiones montan tracción total, útil fuera del asfalto.
- Comparte mecánica con otros Ford del grupo y con el Mazda Tribute, y eso facilita encontrar recambio.
Contras del Maverick
- El 3.0 V6 tiene un consumo elevado y un mantenimiento caro para lo que vale hoy el coche.
- El interior y los acabados son de gama media de los años 2000 y se notan envejecidos.
- La edad y los kilómetros pesan en casi todas las unidades que quedan a la venta.
- La electrónica Ford de la época da fallos intermitentes documentados.
Problemas a vigilar
- En el 2.0 TDCi, el turbo, la válvula de gases y el filtro de partículas sufren en unidades que han hecho vida urbana.
- El 3.0 V6 acusa con la edad la distribución y el sistema de refrigeración, y conviene verlos con papeles.
- La suspensión y los silentblocks se gastan con los años y los baches, y traquetean en la prueba de conducción.
- Los fallos electrónicos intermitentes aparecen sin aviso y no siempre son fáciles de diagnosticar.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de un punto porque nunca fue referencia del segmento y la electrónica Ford de los 2000 ya da guerra en unidades con dos décadas encima. Un TDCi manual con el turbo en orden sigue siendo un SUV utilitario y barato; un V6 sediento o una unidad con la electrónica fallando no merecen el desplazamiento.
Jeep Patriot →
SUV compacto de los años de Chrysler que vendía la imagen Jeep por menos dinero del habitual. Prometía aventura y entregó un coche correcto y poco más: la mecánica razonable es el diésel de origen del grupo, mientras que el gasolina es un motor viejo y sediento. El interior es de plástico duro y parte de la gama llevaba tracción total. Los CRD comparten piezas con otros modelos del grupo, así que el recambio todavía aparece.
Pros del Patriot
- El precio de ocasión es bajo para un coche con la imagen de 4x4 de Jeep.
- El diésel CRD da un par razonable con un consumo contenido para su tamaño.
- La tracción total está disponible en parte de la gama, algo raro a este precio.
- El espacio interior es aceptable para un compacto alto de esos años.
- La mecánica diésel se comparte con otros modelos del grupo y el recambio aparece sin drama.
Contras del Patriot
- El 2.4 de gasolina es un motor anticuado y con un consumo alto para lo que ofrece.
- El interior y los acabados son de gama baja, por debajo de los rivales europeos.
- El confort de marcha y el aislamiento quedan detrás de lo que daba el segmento entonces.
- La electrónica de origen Chrysler da fallos intermitentes que cuestan diagnosticar.
Problemas a vigilar
- El CRD que hace ciudad tapa la válvula de gases y acaba cansando el turbo.
- El 2.4 dispara el consumo y la cadena de distribución suena en unidades con años.
- La suspensión y los silentblocks se resienten en las unidades que han tragado muchos baches.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de un punto porque nunca fue referencia del segmento y el 2.4 de gasolina ya se ha quedado viejo de verdad. Un CRD manual de particular sigue siendo un SUV utilitario barato con cierta imagen; un gasolina, o una unidad diésel sin la válvula de gases ni el turbo revisados, sale caro para lo que da.

