Fiat Freemont vs Land Rover Freelander 1: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Fiat Freemont | Land Rover Freelander 1 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 4,5 / 10 | 4,6 / 10 |
| Nota cuando salió | 6,2 / 10 | 7,0 / 10 |
| Envejecimiento | -1,7 puntos | -2,4 puntos |
| Años de producción | 2011–2016 | 1997–2006 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | C / B |
| Precio usado orientativo | 5.000–11.000 € | 2.000–5.500 € |
| Motores disponibles | 2.0 Multijet, 3.6 Pentastar V6 | 1.8 K-Series, 2.0 TD4 BMW |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con uno, el 2.0 Multijet con cambio manual: es el de familia y el que tiene sentido con siete plazas. En la prueba mira el filtro de partículas y el embrague, porque en unidades de ciudad los dos sufren. El 3.6 Pentastar gasta mucho más y su mantenimiento es el de un seis cilindros. Enciende el contacto y repasa testigos, centralita y sensores: la electricidad del grupo en esos años es caprichosa. Lounge y Cross salen mejor equipados. | Quédate con el 2.0 TD4 de origen BMW y cambio manual, que es la mecánica que mejor ha aguantado. Antes de comprar uno, exige el historial del acoplamiento Haldex: hay que cambiar su aceite cada 60.000 km y comprobar el estado de la bomba. Si miras un 1.8 de gasolina, vigila el nivel y el color del refrigerante, porque la culata y la junta son su condena conocida. |
Fiat Freemont →
Es el Dodge Journey con el logo de Fiat: mismo coche americano, otra parrilla y una red de concesionarios italiana que nunca supo qué hacer con él. Ofrece siete plazas de verdad y un equipo generoso en los acabados Lounge y Cross. El 2.0 Multijet es la mecánica lógica para el uso familiar; el 3.6 Pentastar V6 es otra experiencia y otro consumo. Esa mezcla de americano con placa italiana explica por qué el mercado nunca lo quiso.
Pros del Freemont
- El habitáculo admite siete plazas en una configuración familiar de verdad.
- El 2.0 Multijet empuja lo suficiente y es una mecánica conocida dentro del grupo.
- Los acabados Lounge y Cross salen de fábrica con un equipo alto para lo que cuestan.
- El precio de ocasión es bajo para un SUV de siete plazas de este tamaño.
- El 3.6 V6 da otra experiencia de marcha a un precio contenido.
Contras del Freemont
- La imagen de americano remarcado penaliza la reventa desde el primer dueño.
- La calidad de los acabados queda por debajo de los SUV europeos de su tamaño.
- El V6 y el Multijet cargado gastan más de lo que el anuncio sugiere.
- El valor residual es mínimo y cuesta encontrar comprador el día que lo vendas.
Problemas a vigilar
- El 2.0 Multijet falla de filtro de partículas, turbo y embrague en las unidades de uso urbano.
- La electricidad del grupo deja la centralita y los sensores a merced de un testigo que va y viene.
- El 3.6 V6 dispara el mantenimiento cuando se ha descuidado el aceite o las bujías.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi dos puntos porque nadie lo quería nuevo y la reventa se ha hundido con los años. Un Multijet manual con el filtro de partículas en orden sigue siendo un siete plazas barato; uno con el filtro colmatado, o un V6 sin presupuesto de gasolina, no merecen el viaje a verlos.
Land Rover Freelander 1 →
Con este coche Land Rover entró en 1997 en el SUV compacto, un terreno que entonces era nuevo para la marca. La tracción total va por un acoplamiento Haldex, no por un sistema permanente, y el diésel es un motor de origen BMW mientras que el gasolina es el 1.8 de Rover. Por capacidad fuera del asfalto sigue bajando por donde muchos SUV actuales de imagen parecida no se atreven.
Pros del Freelander 1
- La capacidad todoterreno con el sistema Haldex sigue siendo seria para un coche de este tamaño.
- El 2.0 TD4 de origen BMW da buen par y es el diésel que conviene en esta generación.
- La imagen de marca Land Rover todavía suma enteros en cualquier anuncio de ocasión.
- Hay recambio disponible y una comunidad de aficionados que conoce el coche al detalle.
Contras del Freelander 1
- El 1.8 de gasolina arrastra fama de culata y junta, y eso lastra su precio en cualquier anuncio.
- La electrónica y las centralitas son las de un Land Rover de finales de los noventa, con todo lo que eso implica.
- El sistema Haldex añade un mantenimiento específico que muchos propietarios se han saltado.
Problemas a vigilar
- Si el aceite del acoplamiento Haldex no se ha cambiado cada 60.000 km, el acoplamiento se seca y la bomba acaba muriendo.
- El 1.8 de gasolina falla por culata, por la distribución y por pérdidas de refrigerante.
- Con la edad, el 2.0 TD4 da problemas en la válvula de recirculación de gases y en el turbo.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de dos puntos porque es un Land Rover de más de veinte años con mecánicas delicadas y una electrónica de otra época. Un TD4 manual con el Haldex mantenido al día todavía tiene sentido para el aficionado; un 1.8 con el refrigerante bajando o un acoplamiento seco es dinero tirado.
