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Fiat 500 (2007) vs Renault Clio RS III: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Renault Clio RS III (7,1 frente a 7,0 del Fiat 500 (2007), una ventaja de +0,1 puntos). Busca el RS 200 Cup de particular y pide los papeles de la distribución: si el variador de fase se ha cambiado dentro del intervalo y el embrague no patina en la prueba, es la unidad que interesa. El 197 lleva el mismo motor con menos potencia y muchas unidades van sin el chasis Cup. Desconfía de cualquier coche que huela a circuito: mira el desgaste de frenos y neumáticos. El Fiat 500 (2007) sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Si hay que quedarse con uno, el 1.2 atmosférico de 69 CV con cambio manual: es el más simple y el más barato de mantener. El TwinAir es el que más comprobaciones exige: mira el nivel de aceite y escucha la cadena en frío, porque si traquetea o el nivel ha bajado, déjalo. En el diésel, pregunta por el filtro de partículas y evita unidades que solo hayan hecho ciudad. Sea cual sea, prueba el embrague en semáforos: el uso urbano lo deja al límite.).

Ficha frente a ficha

CriterioFiat 500 (2007)Renault Clio RS III
Nota hoy (sobre 10)7,0 / 107,1 / 10
Nota cuando salió7,5 / 108,1 / 10
Envejecimiento-0,5 puntos-1,0 puntos
Años de producción2007–actualidad2006–2012
SegmentoUrbanoUrbano
Etiqueta DGTC / BC
Precio usado orientativo4.000–9.000 €6.000–14.000 €
Motores disponibles1.2 8v 69 CV, 0.9 TwinAir, 1.3 Multijet2.0 16V atmosférico (197–203/204 CV según versión)
Qué versión comprarSi hay que quedarse con uno, el 1.2 atmosférico de 69 CV con cambio manual: es el más simple y el más barato de mantener. El TwinAir es el que más comprobaciones exige: mira el nivel de aceite y escucha la cadena en frío, porque si traquetea o el nivel ha bajado, déjalo. En el diésel, pregunta por el filtro de partículas y evita unidades que solo hayan hecho ciudad. Sea cual sea, prueba el embrague en semáforos: el uso urbano lo deja al límite.Busca el RS 200 Cup de particular y pide los papeles de la distribución: si el variador de fase se ha cambiado dentro del intervalo y el embrague no patina en la prueba, es la unidad que interesa. El 197 lleva el mismo motor con menos potencia y muchas unidades van sin el chasis Cup. Desconfía de cualquier coche que huela a circuito: mira el desgaste de frenos y neumáticos.

Fiat 500 (2007) →

Es el utilitario que relanzó a Fiat sobre la base del Panda, un tres puertas pensado para ciudad que se vende casi tanto por la imagen como por la mecánica. La diferencia entre una compra redonda y un dolor de cabeza está bajo el capó: el 1.2 atmosférico es sencillez pura, mientras que el TwinAir añade turbo, cadena y sed de aceite. Atrás viaja mal cualquier adulto y en autopista va justo de todo.

Pros del 500

  • El 1.2 atmosférico es de los motores más simples y longevos que siguen en circulación.
  • Sale barato de seguro, de mantenimiento y de aparcamiento en cualquier ciudad.
  • La imagen no pasa de moda y eso sostiene el precio del anuncio años después.
  • Las piezas aparecen en cualquier desguace a precio de ganga.

Contras del 500

  • En autopista se queda corto de empuje y de silencio porque está pensado para ciudad.
  • Las plazas traseras y el maletero son testimoniales: un adulto atrás viaja mal.
  • El TwinAir complica lo que en este coche debería ser simple y barato de mantener.

Problemas a vigilar

  • El TwinAir consume aceite y la cadena de distribución avisa cuando el motor traquetea en frío.
  • El embrague y los sincronizados se resienten en unidades de uso urbano intensivo.
  • La suspensión delantera y las rótulas acusan los baches de ciudad y suenan al paso de badenes.

Cómo ha envejecido

Ha bajado medio punto: la imagen sigue viva, pero el TwinAir ha ensuciado la fama de un urbano que nació sencillo. Un 1.2 manual con el mantenimiento al día sigue siendo transporte de ciudad barato; un TwinAir que consume aceite no merece el recargo del anuncio.

Renault Clio RS III →

Es el Clio III preparado por Renault Sport, con un 2.0 atmosférico de 197 o 200 CV según versión y cambio manual de palanca, sin turbo ni cambio automático. Fue el último Clio RS con esa receta antes de que la gama pasara a mecánicas sobrealimentadas. La versión Cup añade el chasis firme de la casa, y el variador de fase de la distribución es la pieza que marca la vida de este motor.

Pros del Clio RS III

  • El RS 200 Cup junta 200 CV atmosféricos con el chasis firme que pone Renault Sport.
  • El motor 2.0 pide vueltas y no depende de un turbo ni de un cambio automático.
  • La dirección es rápida y comunica más que la de un Clio corriente.
  • El precio resulta razonable frente a un Cooper S de la misma época.
  • Hay una comunidad Renault Sport activa que mueve piezas y conocimiento.

Contras del Clio RS III

  • El variador de fase de la distribución exige respetar el intervalo o se lleva el motor por delante.
  • Muchas unidades han pisado circuito y el anuncio no siempre lo cuenta.
  • El interior del Clio III ya acusa la edad y los plásticos crujen.
  • El seguro es más caro que el de un Clio diésel de la misma generación.

Problemas a vigilar

  • El variador de fase de la distribución del 2.0 falla si se pasa el intervalo de cambio.
  • Las unidades de track day llegan con el embrague gastado y la caja con holguras.
  • El uso deportivo del 200 castiga frenos y tren delantero más de lo que parece en fotos.

Cómo ha envejecido

Ha perdido un punto porque el variador de fase y las unidades venidas de circuito ya se dejan ver en el mercado de segunda mano. Un Cup de particular con la distribución hecha sigue siendo el Clio RS de palanca y atmosférico; un 200 de circuito con el embrague al límite no vale lo que pide el anuncio.

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