Dacia Lodgy vs Toyota Proace II: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Dacia Lodgy | Toyota Proace II |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 7,0 / 10 | 7,0 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,0 / 10 | 7,5 / 10 |
| Envejecimiento | 0,0 puntos | -0,5 puntos |
| Años de producción | 2012–2022 | 2016– |
| Segmento | Monovolumen | Monovolumen |
| Etiqueta DGT | C / B | CERO / C |
| Precio usado orientativo | 5.000–11.000 € | 10.000–25.000 € |
| Motores disponibles | 1.2 TCe, 1.6 SCe, 1.5 dCi | 1.6/2.0 BlueHDi, Proace Electric |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con una, el 1.5 dCi con cambio manual, que es el que mejor encaja para cargar kilómetros. El 1.6 SCe atmosférico vale cuando el coche va a hacer pocos. Antes de comprar un 1.2 TCe, saca la varilla: si el aceite baja entre revisiones, déjalo y busca otra unidad. En cualquiera de los tres, pide historial de mantenimiento. | Si hay que quedarse con una, el 2.0 BlueHDi manual de particular con historial de carretera. Antes de comprar uno, mira que la válvula de gases, el filtro de partículas y el AdBlue estén en orden: en unidades que solo han hecho ciudad se tapan y la reparación duele. Si buscas plazas, la Verso es la carrocería de pasajeros. En el eléctrico exige diagnóstico de la batería de tracción, y asume que pagas más que por un Expert gemelo. |
Dacia Lodgy →
Siete plazas con mecánica Renault y un precio de acceso: el Lodgy se compra por espacio, no por plásticos ni por tacto de familiar generalista. El 1.5 dCi es el diésel de la casa y el que cubre los kilómetros; el 1.6 SCe es el gasolina atmosférico, y el 1.2 TCe, el turbo de aquella generación Renault. Se fabricó entre 2012 y 2022.
Pros del Lodgy
- El habitáculo y las siete plazas reales están por encima de lo que pide el precio.
- El 1.5 dCi es un diésel Renault conocido y aguanta kilómetros de carretera.
- El 1.6 SCe atmosférico es de lo más simple que hay en la gama.
- Las piezas salen baratas y las reparaciones caben en un taller pequeño.
- El desembolso por metro y por plaza sigue siendo difícil de igualar en ocasión.
Contras del Lodgy
- Los acabados y los materiales son de acceso y no lo disimulan.
- El tacto de dirección y de tren es el de un monovolumen barato, no el de un familiar generalista.
- La seguridad y las asistencias quedan por detrás de lo que ofrecen rivales más caros.
Problemas a vigilar
- El 1.2 TCe baja el nivel de aceite entre revisiones; la varilla es la prueba antes de comprar uno.
- La válvula de gases del 1.5 dCi de ciudad se carga de carbonilla y el motor va irregular.
- El filtro de partículas del 1.5 dCi urbano se satura si el coche casi no sale a carretera.
Cómo ha envejecido
La nota no se ha movido en una década: aquí se paga espacio y una mecánica sencilla, no un tacto de marca generalista. Un 1.5 dCi o un 1.6 SCe con historial cubre el uso familiar sin sobresaltos; un 1.2 TCe que baja el aceite entre revisiones no vale el precio del anuncio.
Toyota Proace II →
Es el furgón mediano que Toyota vende con motores diésel de origen PSA: gemelo del Peugeot Expert, del Citroën Jumpy y del Opel Vivaro sobre la misma base. Lo hay como furgón de carga, Combi mixto, Verso de pasajeros y eléctrico pensado para el reparto urbano. Respecto a la primera Proace gana en confort de marcha, y frente al Expert idéntico se paga un sobreprecio por el logo japonés.
Pros del Proace II
- La misma base cubre furgón, Combi mixto y Verso de pasajeros, así que hay carrocería para casi cualquier uso.
- El 2.0 BlueHDi encaja bien en viajes largos y cargas pesadas, que es para lo que nació este furgón.
- El Proace Electric permite repartir en ciudad sin quemar diésel ni toparse con las zonas de bajas emisiones.
- La red Toyota se encarga de la diagnosis y del recambio, algo que no dan las gemelas francesas por sí solas.
- Respecto a la Proace anterior ha ganado en confort, y se nota en autopista.
Contras del Proace II
- Sale más cara que un Expert mecánicamente idéntico, y la diferencia no se justifica en la conducción.
- La mecánica es de origen PSA, con sus correas húmedas y su electrónica: no es fiabilidad Toyota al uso.
- El mercado está lleno de unidades de flota de reparto con trato duro y mantenimiento justo.
- Un diésel con AdBlue y filtro de partículas encaja mal si el uso va a ser solo ciudad.
Problemas a vigilar
- En el BlueHDi el turbo, el depósito de AdBlue y el filtro de partículas fallan cuando el furgón solo ha hecho trayectos cortos.
- En el Proace Electric la batería de tracción pierde capacidad con los años y hay que diagnosticarla antes de pagar.
- Las unidades de flota llegan con el interior, los laterales de carga y el embrague castigados por el reparto diario.
Cómo ha envejecido
Ha perdido media nota porque el mercado de ocasión está lleno de flotas gastadas y de BlueHDi urbanos con el AdBlue y el filtro de partículas tocados, y eso arrastra la imagen del modelo. Un 2.0 de particular con historial de carretera sigue siendo una compra razonable; un eléctrico sin diagnóstico de batería es una lotería.
