Citroën Xsara Picasso vs Ford S-Max I: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Citroën Xsara Picasso | Ford S-Max I |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 6,5 / 10 | 6,5 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,0 / 10 | 8,2 / 10 |
| Envejecimiento | -0,5 puntos | -1,7 puntos |
| Años de producción | 1999–2010 | 2006–2014 |
| Segmento | Monovolumen | Monovolumen |
| Etiqueta DGT | C / B | C / B |
| Precio usado orientativo | 1.000–3.500 € | 3.500–8.500 € |
| Motores disponibles | 1.6, 1.8, 2.0 HDi | 1.6/2.0 EcoBoost, 2.0/2.2 TDCi |
| Qué versión comprar | Quédate con el 2.0 HDi de cambio manual, que es el único que mueve el coche cargado sin ahogarse. Antes de comprar uno, acelera en frío y mira el retrovisor: si echa humo negro y no tira, la válvula de recirculación de gases está pegada y hay que dejarlo. Mira también la zaga de perfil; si va hundida, los silentblocks traseros están hechos. El 1.6 y el 1.8 de gasolina se quedan justos con familia y maletas. Prueba todos los elevalunas y las cerraduras, que fallan con los años. | Si hay que quedarse con una versión, el 2.0 TDCi con cambio manual. Deja de lado la PowerShift: si da tirones al salir o huele a embrague quemado, esa unidad está sentenciada. El 1.6 EcoBoost lleva correa bañada en aceite, así que el historial de cambios de lubricante tiene que estar claro y con papeles. Si el TDCi ha hecho vida urbana, comprueba el filtro de partículas con una prueba larga por carretera. |
Citroën Xsara Picasso →
Citroën plantó sobre la base del Xsara un monovolumen de techo alto, tres asientos individuales detrás y un maletero de furgoneta pequeña, y vendió millones. Hoy es de los coches más baratos por metro cúbico del mercado de ocasión. El gasóleo 2.0 HDi es el que tiene sentido con carga; los gasolina cubren ciudad y poco más. Lo que separa una unidad útil de una para dejar es el estado de la válvula de gases, el turbo y la suspensión trasera.
Pros del Xsara Picasso
- El precio de compra es mínimo hoy para el espacio que entrega.
- El habitáculo es enorme y alto, de monovolumen de verdad y no de compacto estirado.
- El 2.0 HDi tiene empuje suficiente para cargar sillas, maletas y familia entera.
- Es mecánica del grupo PSA que cualquier taller que haya visto un Xsara conoce bien.
- Los tres asientos traseros individuales permiten configurar el interior de mil maneras, algo raro en su época.
Contras del Xsara Picasso
- La conducción es blanda y alta, sin nada del aplomo de un compacto.
- El acabado interior es plastoso y frágil, y se marca a las pocas temporadas de uso familiar.
- La estética ha envejecido mal y la reventa es lenta y a la baja.
- Los gasolina se quedan cortos en cuanto el coche va cargado, que es para lo que se compra.
Problemas a vigilar
- La válvula de recirculación de gases del HDi se pega y provoca pérdida de potencia y humo negro; si echa humo, hay que dejar el anuncio.
- La suspensión trasera se hunde o da golpes secos cuando los silentblocks están gastados, y a esta edad casi todos lo están.
- Los elevalunas y las cerraduras fallan con frecuencia en unidades muy usadas.
- El turbo del HDi acusa los años y conviene escucharlo en frío antes de soltar el dinero.
Cómo ha envejecido
Ha bajado media décima porque el espacio y el precio siguen ahí, pero la edad ya acusa: la válvula de gases, el turbo y la suspensión trasera son casi seguros a estas alturas. Un 2.0 HDi cuidado, sin humo y con la zaga en su sitio, todavía da servicio por cuatro duros; uno que echa humo o golpea atrás no vale ni el mínimo del anuncio.
Ford S-Max I →
En un segmento de cajas altas y perezosas, este monovolumen se conducía como un Focus grande, y esa fue siempre su seña de identidad. No es el Galaxy: aquel estira la batalla y ofrece siete plazas de verdad, mientras que el S-Max apuesta por la agilidad y una segunda fila con asientos individuales. Lo hay de gasolina EcoBoost y diésel TDCi, y su diseño todavía no parece un fósil de los años 2000.
Pros del S-Max I
- La dirección y el comportamiento están entre lo mejor que ha dado el segmento de los monovolúmenes.
- El 2.0 TDCi manual es eficiente y cualquier taller Ford lo conoce bien.
- El diseño ha envejecido con dignidad y no parece un coche de hace quince años.
- El habitáculo es amplio y la segunda fila monta asientos individuales en lugar de una banqueta.
- Los precios de ocasión quedan contenidos frente a los rivales del grupo VAG.
Contras del S-Max I
- La PowerShift mancha el parque: hay muchas unidades baratas que esconden una caja cara de arreglar.
- El EcoBoost lleva correa bañada en aceite y exige cambios de lubricante estrictos, algo que no siempre se ha cumplido.
- Cuando hacen falta siete asientos de verdad, el Galaxy de batalla larga gana en plazas y maletero.
- La electrónica Ford de aquella generación ha dejado un parque irregular, con unidades mejores que otras.
Problemas a vigilar
- La PowerShift da tirones al arrancar, hace los cambios con lentitud y acaba oliendo a embrague quemado.
- El 1.6 EcoBoost estira la correa bañada en aceite y cansa el turbo si se han alargado los intervalos de lubricante.
- El filtro de partículas y la válvula de gases se colmatan en los TDCi que han hecho vida de ciudad.
- Los sensores de aparcamiento y la cámara trasera fallan en las versiones que los equipan.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de punto y medio porque la PowerShift y el EcoBoost de correa bañada han pasado más factura de la que el chasis merecía. Un 2.0 TDCi manual de particular sigue siendo de los monovolúmenes más agradables de conducir de su época; una unidad con automático que huele a embrague no vale el precio del anuncio.
