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Citroën Jumpy III vs Toyota Previa: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 6,8 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el Citroën Jumpy III busca Si hay que quedarse con una, el 2.0 BlueHDi de 150 con cambio manual, siempre que el depósito de AdBlue funcione y el filtro de partículas no esté colmatado. En el ë-Jumpy, exige por escrito la garantía y el estado de salud de la batería antes de comprar uno. En el Spacetourer familiar, comprueba que la suspensión trasera no se hunde cargada. Muchas unidades vienen de flota: si el turbo silba o los inyectores están justos, la factura se come el ahorro. En el Toyota Previa prioriza Busca el 2.4 de gasolina, con cambio manual o automático: es la mecánica con menos sobresaltos de la gama. Antes de comprar uno, acciona las puertas correderas varias veces: si alguna se atasca o no cierra, las guías y el motor de la puerta salen caros. Con el 2.0 D-4D, exige la correa de distribución cambiada a tiempo; si se rompe, se lleva el motor por delante.

Ficha frente a ficha

CriterioCitroën Jumpy IIIToyota Previa
Nota hoy (sobre 10)6,8 / 106,8 / 10
Nota cuando salió7,5 / 107,4 / 10
Envejecimiento-0,7 puntos-0,6 puntos
Años de producción2016–2000–2006
SegmentoMonovolumenMonovolumen
Etiqueta DGTCC / B
Precio usado orientativo8.000–20.000 €3.500–8.000 €
Motores disponibles1.6 BlueHDi (inicio), 2.0 BlueHDi, ë-Jumpy eléctrico2.4 VVT-i, 2.0/2.4 D-4D
Qué versión comprarSi hay que quedarse con una, el 2.0 BlueHDi de 150 con cambio manual, siempre que el depósito de AdBlue funcione y el filtro de partículas no esté colmatado. En el ë-Jumpy, exige por escrito la garantía y el estado de salud de la batería antes de comprar uno. En el Spacetourer familiar, comprueba que la suspensión trasera no se hunde cargada. Muchas unidades vienen de flota: si el turbo silba o los inyectores están justos, la factura se come el ahorro.Busca el 2.4 de gasolina, con cambio manual o automático: es la mecánica con menos sobresaltos de la gama. Antes de comprar uno, acciona las puertas correderas varias veces: si alguna se atasca o no cierra, las guías y el motor de la puerta salen caros. Con el 2.0 D-4D, exige la correa de distribución cambiada a tiempo; si se rompe, se lleva el motor por delante.

Citroën Jumpy III →

Furgoneta media sobre la plataforma EMP2, gemela del Peugeot Expert y del Toyota Proace, con el Opel Vivaro de la misma familia mecánica. El 1.6 BlueHDi fue el motor de arranque de la gama y el 2.0 BlueHDi es el que cubre los kilómetros; el ë-Jumpy eléctrico está pensado para el reparto urbano. Se ofrece como furgón, combi y Spacetourer para familia. En su compra, el desgaste profesional pesa más que el año de matriculación.

Pros del Jumpy III

  • El precio de ocasión suele quedar por debajo del de un Expert o un Proace equivalentes.
  • El 2.0 BlueHDi se comparte con Expert, Vivaro y Proace, así que el recambio aparece sin problema.
  • El ë-Jumpy eléctrico vale para reparto urbano con etiqueta CERO si se carga en la base.
  • Hay versiones furgón, combi y Spacetourer para familia, no solo variantes de carga.
  • El tamaño medio resulta manejable en ciudad y en el trabajo, sin necesidad de irse a un Jumper.

Contras del Jumpy III

  • El AdBlue y el filtro de partículas son obligatorios en el diésel y se resienten en trayectos cortos de reparto.
  • Muchas unidades proceden de flota y acumulan kilómetros profesionales que no siempre se declaran.
  • La insonorización es de furgoneta comercial y cansa en un viaje largo por autovía.

Problemas a vigilar

  • En los BlueHDi de reparto urbano el filtro de partículas se colmata y el testigo de AdBlue salta justo al pedir autovía.
  • El turbo y los inyectores sufren en las unidades de flota y delatan el desgaste echando humo o perdiendo fuelle.
  • En el Spacetourer conviene mirar la suspensión trasera, que se acusa en unidades cargadas a diario.

Cómo ha envejecido

Ha bajado siete décimas porque el uso profesional ya se nota en el AdBlue, el filtro de partículas y el turbo de muchas unidades. Un BlueHDi con el anticontaminación en orden sigue siendo una furgoneta seria y más barata que un Expert; uno de flota con el filtro colmatado trae una factura que el precio del anuncio no cubre.

Toyota Previa →

Esta generación del Previa dejó atrás el motor central del modelo de 1990–1999 y pasó a un esquema de motor delantero con puertas correderas; en otros mercados se vendió como Estima. Ofrece siete plazas y un maletero que crece al plegar las traseras. El 2.4 de gasolina distribuye con cadena, mientras que los diésel van a correa.

Pros del Previa

  • El 2.4 de gasolina distribuye con cadena, así que no hay correa de distribución que vigilar.
  • Las siete plazas y las puertas correderas le dan una practicidad de monovolumen de verdad.
  • En carretera resulta más estable que un Voyager de la misma época.
  • El maletero crece de forma notable al plegar las plazas traseras.
  • El recambio del 2.4 de gasolina es abundante y fácil de encontrar.

Contras del Previa

  • No existe ninguna unidad con menos de dieciocho años a sus espaldas.
  • Las puertas correderas salen caras de reparar cuando fallan las guías o el motor.
  • El diésel exige un mantenimiento de correa y filtro de partículas del que el 2.4 de gasolina está libre.
  • Con siete ocupantes, el 2.4 de gasolina gasta bastante.

Problemas a vigilar

  • Las guías y los motores de las puertas correderas se desgastan hasta que la puerta deja de cerrar.
  • Si el diésel no lleva la correa de distribución cambiada a tiempo y esta se rompe, se lleva el motor por delante.
  • El filtro de partículas y el turbo del diésel fallan en unidades que solo han hecho ciudad.

Cómo ha envejecido

Ha bajado de nota porque ninguna unidad baja ya de los dieciocho años y las correderas acusan el paso del tiempo. Un 2.4 de gasolina con las puertas en orden sigue sirviendo a una familia; un diésel con la correa pendiente o unas guías rotas convierte el anuncio en una factura segura.

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