Toyota Previa
2000–2006 · Monovolumen
Motores: 2.4 VVT-i, 2.0/2.4 D-4D
Precio usado orientativo: 3.500–8.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Busca el 2.4 de gasolina, con cambio manual o automático: es la mecánica con menos sobresaltos de la gama. Antes de comprar uno, acciona las puertas correderas varias veces: si alguna se atasca o no cierra, las guías y el motor de la puerta salen caros. Con el 2.0 D-4D, exige la correa de distribución cambiada a tiempo; si se rompe, el motor se va.
Esta generación del Previa dejó atrás el motor central del modelo de 1990–1999 y pasó a un esquema de motor delantero con puertas correderas; en otros mercados se vendió como Estima. Ofrece siete plazas y un maletero que crece al plegar las traseras. El 2.4 de gasolina distribuye con cadena, mientras que los diésel van a correa.
Pros
- El 2.4 de gasolina distribuye con cadena, así que no hay correa de distribución que vigilar.
- Las siete plazas y las puertas correderas le dan una practicidad de monovolumen de verdad.
- En carretera resulta más estable que un Voyager de la misma época.
- El maletero crece de forma notable al plegar las plazas traseras.
- El recambio del 2.4 de gasolina es abundante y fácil de encontrar.
Contras
- No existe ninguna unidad con menos de dieciocho años a sus espaldas.
- Las puertas correderas salen caras de reparar cuando fallan las guías o el motor.
- El diésel exige un mantenimiento de correa y filtro de partículas del que el 2.4 de gasolina está libre.
- Con siete ocupantes, el 2.4 de gasolina gasta bastante.
Problemas habituales a vigilar
- Las guías y los motores de las puertas correderas se desgastan hasta que la puerta deja de cerrar.
- Si el diésel no lleva la correa de distribución cambiada a tiempo y esta se rompe, el motor se destroza.
- El filtro de partículas y el turbo del diésel fallan en unidades que solo han hecho ciudad.
Cómo ha envejecido
Ha bajado de nota porque ninguna unidad baja ya de los dieciocho años y las correderas acusan el paso del tiempo. Un 2.4 de gasolina con las puertas en orden sigue sirviendo a una familia; un diésel con la correa pendiente o unas guías rotas convierte el anuncio en una factura segura.