Citroën Jumpy III vs Dacia Dokker: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Citroën Jumpy III | Dacia Dokker |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 6,8 / 10 | 6,8 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,5 / 10 | 6,8 / 10 |
| Envejecimiento | -0,7 puntos | 0,0 puntos |
| Años de producción | 2016– | 2012–2021 |
| Segmento | Monovolumen | Monovolumen |
| Etiqueta DGT | C | C / B |
| Precio usado orientativo | 8.000–20.000 € | 4.500–9.500 € |
| Motores disponibles | 1.6 BlueHDi (inicio), 2.0 BlueHDi, ë-Jumpy eléctrico | 1.2 TCe, 1.6 SCe, 1.5 dCi |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con una, el 2.0 BlueHDi de 150 con cambio manual, siempre que el depósito de AdBlue funcione y el filtro de partículas no esté colmatado. En el ë-Jumpy, exige por escrito la garantía y el estado de salud de la batería antes de comprar uno. En el Spacetourer familiar, comprueba que la suspensión trasera no se hunde cargada. Muchas unidades vienen de flota: si el turbo silba o los inyectores están justos, la factura se come el ahorro. | Busca el 1.5 dCi con cambio manual; si el coche va a hacer pocos kilómetros, el 1.6 SCe atmosférico es la opción sencilla. Con el 1.2 TCe hay que comprobar el nivel de aceite entre revisiones, porque algunas unidades lo consumen. El embrague delata el uso comercial, así que filtra los furgones de reparto. El Stepway añade altura sin complicar nada. |
Citroën Jumpy III →
Furgoneta media sobre la plataforma EMP2, gemela del Peugeot Expert y del Toyota Proace, con el Opel Vivaro de la misma familia mecánica. El 1.6 BlueHDi fue el motor de arranque de la gama y el 2.0 BlueHDi es el que cubre los kilómetros; el ë-Jumpy eléctrico está pensado para el reparto urbano. Se ofrece como furgón, combi y Spacetourer para familia. En su compra, el desgaste profesional pesa más que el año de matriculación.
Pros del Jumpy III
- El precio de ocasión suele quedar por debajo del de un Expert o un Proace equivalentes.
- El 2.0 BlueHDi se comparte con Expert, Vivaro y Proace, así que el recambio aparece sin problema.
- El ë-Jumpy eléctrico vale para reparto urbano con etiqueta CERO si se carga en la base.
- Hay versiones furgón, combi y Spacetourer para familia, no solo variantes de carga.
- El tamaño medio resulta manejable en ciudad y en el trabajo, sin necesidad de irse a un Jumper.
Contras del Jumpy III
- El AdBlue y el filtro de partículas son obligatorios en el diésel y se resienten en trayectos cortos de reparto.
- Muchas unidades proceden de flota y acumulan kilómetros profesionales que no siempre se declaran.
- La insonorización es de furgoneta comercial y cansa en un viaje largo por autovía.
Problemas a vigilar
- En los BlueHDi de reparto urbano el filtro de partículas se colmata y el testigo de AdBlue salta justo al pedir autovía.
- El turbo y los inyectores sufren en las unidades de flota y delatan el desgaste echando humo o perdiendo fuelle.
- En el Spacetourer conviene mirar la suspensión trasera, que se acusa en unidades cargadas a diario.
Cómo ha envejecido
Ha bajado siete décimas porque el uso profesional ya se nota en el AdBlue, el filtro de partículas y el turbo de muchas unidades. Un BlueHDi con el anticontaminación en orden sigue siendo una furgoneta seria y más barata que un Expert; uno de flota con el filtro colmatado trae una factura que el precio del anuncio no cubre.
Dacia Dokker →
La respuesta de Dacia al Berlingo: una furgoneta convertida en monovolumen familiar, con mucho espacio, precio bajo y mecánica Renault conocida en cualquier taller. El diésel trabaja mejor con carga y el gasolina atmosférico es el de mantenimiento más simple. El Stepway eleva la carrocería. El punto a vigilar es la procedencia: muchas unidades vienen del reparto.
Pros del Dokker
- El espacio interior y el acceso lateral son muy prácticos para familia y para bultos.
- El 1.5 dCi gasta poco y es barato de mantener, con recambio Renault conocido.
- El precio de compra es muy contenido para el espacio que entrega.
- Las piezas Dacia son baratas y la red de talleres que los conoce es amplia.
- Las versiones Stepway ganan altura sin añadir complicaciones mecánicas.
Contras del Dokker
- La conducción recuerda a una furgoneta: es blanda, alta y no tiene el aplomo de un compacto.
- Muchas unidades comerciales llegan castigadas por el uso, con el embrague y los laterales justos.
- El 1.2 TCe puede consumir aceite y conviene vigilar el nivel entre revisiones.
- El acabado interior es básico y frágil, con plásticos que se marcan enseguida.
Problemas a vigilar
- El 1.2 TCe puede bajar el nivel de aceite entre revisiones y hay que medirlo en frío.
- La válvula de gases y el filtro de partículas se ensucian en los dCi de trayectos cortos, y el testigo salta al pedirle autovía.
- El embrague acusa el uso de reparto: si patina o el pedal está duro, esa unidad ha trabajado cargada.
Cómo ha envejecido
La nota se mantiene porque el planteamiento no ha envejecido: sigue ofreciendo mucho espacio por poco dinero, sin disimular el origen comercial. Un dCi de particular con el embrague en orden cubre familia y carga sin dramas; uno de reparto con el filtro de partículas sucio, o un TCe que bebe aceite, no valen el precio del anuncio.
