Citroën C-Crosser vs Jeep Patriot: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Citroën C-Crosser | Jeep Patriot |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 5,0 / 10 | 5,2 / 10 |
| Nota cuando salió | 6,8 / 10 | 6,4 / 10 |
| Envejecimiento | -1,8 puntos | -1,2 puntos |
| Años de producción | 2007–2012 | 2007–2017 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | C |
| Precio usado orientativo | 2.500–6.500 € | 4.000–9.000 € |
| Motores disponibles | 2.2 HDi, 2.4 gasolina | 2.0 CRD, 2.4 World Engine |
| Qué versión comprar | Busca el 2.2 HDi con cambio manual y comprueba que el filtro de partículas no esté colmatado: si el testigo está encendido o el coche viene de trayectos cortos, ese gasto te lo comes tú. En la prueba escucha el embrague y el volante bimasa al soltar la primera; si traquetean o vibran, deja el anuncio. Enciende el contacto un rato y mira los testigos: los sensores y la centralita de origen PSA fallan con la edad. | Si hay que quedarse con una, la 2.0 CRD con cambio manual: da un par aceptable y gasta menos que el gasolina. El 2.4 atmosférico bebe más y con los años hay que escuchar la cadena en frío. En un CRD que haya vivido en ciudad, comprueba que la válvula de gases y el turbo no estén ya cansados. Y ajusta el precio: el interior es de gama baja y un Patriot no vale lo que piden por un Compass. |
Citroën C-Crosser →
Es un Mitsubishi Outlander con parrilla Citroën: plataforma, tracción total y buena parte de la mecánica son japonesas, y eso se nota en el desguace. El 2.2 HDi mueve bien el conjunto y es el que abunda; el 2.4 de gasolina gasta claramente más. Algunas versiones equipadas montan siete plazas. Es un SUV de tracción real, no un todoterreno de reductora.
Pros del C-Crosser
- El 2.2 HDi es un motor conocido en cualquier taller y el recambio aparece sin problemas.
- La tracción total real sirve en nieve o pista, aunque sin pretensiones de todoterreno.
- El interior es amplio y algunas versiones ofrecen siete plazas aprovechables.
- Cuesta menos que un Outlander equivalente de la misma época por culpa del emblema.
- Comparte gran parte de la mecánica con Mitsubishi, así que el desguace japonés también sirve.
Contras del C-Crosser
- No tiene personalidad propia frente al Outlander y eso castiga la reventa.
- El filtro de partículas sufre mucho en unidades de trayectos cortos.
- El consumo es alto en gasolina y también en diésel cuando va cargado o con las siete plazas ocupadas.
- El valor residual es mínimo y venderlo después es difícil, porque el emblema Citroën no ayuda en un SUV.
Problemas a vigilar
- El 2.2 HDi atasca el filtro de partículas, ensucia la válvula de gases y cansa el turbo en uso urbano.
- El embrague y el volante bimasa sufren en unidades de muchos kilómetros y se delatan con ruidos y vibraciones al arrancar.
- La parte eléctrica de origen PSA da fallos de sensores y de la centralita con la edad, con testigos que se encienden a ratos.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi dos puntos porque el mercado lo ha olvidado y el filtro de partículas urbano ya tiene mala fama. Un HDi manual con el filtro limpio y la centralita en orden todavía sirve para hacer kilómetros con tracción total; uno con el filtro colmatado o los testigos bailando no lo cubre ni el precio bajo del anuncio.
Jeep Patriot →
SUV compacto de los años de Chrysler que vendía la imagen Jeep por menos dinero del habitual. Prometía aventura y entregó un coche correcto y poco más: la mecánica razonable es el diésel de origen del grupo, mientras que el gasolina es un motor viejo y sediento. El interior es de plástico duro y parte de la gama llevaba tracción total. Los CRD comparten piezas con otros modelos del grupo, así que el recambio todavía aparece.
Pros del Patriot
- El precio de ocasión es bajo para un coche con la imagen de 4x4 de Jeep.
- El diésel CRD da un par razonable con un consumo contenido para su tamaño.
- La tracción total está disponible en parte de la gama, algo raro a este precio.
- El espacio interior es aceptable para un compacto alto de esos años.
- La mecánica diésel se comparte con otros modelos del grupo y el recambio aparece sin drama.
Contras del Patriot
- El 2.4 de gasolina es un motor anticuado y con un consumo alto para lo que ofrece.
- El interior y los acabados son de gama baja, por debajo de los rivales europeos.
- El confort de marcha y el aislamiento quedan detrás de lo que daba el segmento entonces.
- La electrónica de origen Chrysler da fallos intermitentes que cuestan diagnosticar.
Problemas a vigilar
- El CRD que hace ciudad tapa la válvula de gases y acaba cansando el turbo.
- El 2.4 dispara el consumo y la cadena de distribución suena en unidades con años.
- La suspensión y los silentblocks se resienten en las unidades que han tragado muchos baches.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de un punto porque nunca fue referencia del segmento y el 2.4 de gasolina ya se ha quedado viejo de verdad. Un CRD manual de particular sigue siendo un SUV utilitario barato con cierta imagen; un gasolina, o una unidad diésel sin la válvula de gases ni el turbo revisados, sale caro para lo que da.

