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Citroën Berlingo I vs Toyota Picnic: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el Citroën Berlingo I (5,5 frente a 5,4 del Toyota Picnic, una ventaja de +0,1 puntos). Prioriza el 2.0 HDi manual de los años sin filtro de partículas: es el que mejor aguanta kilómetros y el que más aparece en anuncios. El 1.9 D solo encaja si el precio es de derribo y el embrague no patina en la prueba. Antes de comprar una unidad comercial, mira soportes de motor, embrague y laterales golpeados: han trabajado cargadas y se nota. Si es para familia, el Multispace con asientos y ventanas. El Toyota Picnic sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Antes de comprar uno, pide la factura de la correa del 2.0 de gasolina: sin papeles, la distribución es una incógnita cara. El diésel de esta generación es un 2.2 turbo de la vieja escuela, no un D-4D de inyección directa por conducto común, aunque el anuncio lo etiquete así: mira los humos y escucha el soplido del turbo. Con más de 25 años a cuestas, revisa suelos y silentblocks.).

Ficha frente a ficha

CriterioCitroën Berlingo IToyota Picnic
Nota hoy (sobre 10)5,5 / 105,4 / 10
Nota cuando salió6,8 / 106,8 / 10
Envejecimiento-1,3 puntos-1,4 puntos
Años de producción1996–20081996–2001
SegmentoMonovolumenMonovolumen
Etiqueta DGTC / BB / Sin etiqueta
Precio usado orientativo1.000–3.500 €1.500–4.500 €
Motores disponibles1.4/1.6 gasolina, 1.9 D, 2.0 HDi2.0, 2.2 D-4D
Qué versión comprarPrioriza el 2.0 HDi manual de los años sin filtro de partículas: es el que mejor aguanta kilómetros y el que más aparece en anuncios. El 1.9 D solo encaja si el precio es de derribo y el embrague no patina en la prueba. Antes de comprar una unidad comercial, mira soportes de motor, embrague y laterales golpeados: han trabajado cargadas y se nota. Si es para familia, el Multispace con asientos y ventanas.Antes de comprar uno, pide la factura de la correa del 2.0 de gasolina: sin papeles, la distribución es una incógnita cara. El diésel de esta generación es un 2.2 turbo de la vieja escuela, no un D-4D de inyección directa por conducto común, aunque el anuncio lo etiquete así: mira los humos y escucha el soplido del turbo. Con más de 25 años a cuestas, revisa suelos y silentblocks.

Citroën Berlingo I →

La primera furgoneta convertida en coche familiar de Citroën, hermana del Peugeot Partner y con la misma mecánica que cualquier taller de barrio reconoce. Espacio de sobra, puerta lateral corredera y precio de ocasión mínimo. El gasolina y el diésel atmosférico van justos de ritmo; las unidades de reparto llegan castigadas de años de carga.

Pros del Berlingo I

  • El espacio interior y la puerta lateral lo hacen muy práctico para familia y bultos.
  • La mecánica es sencilla y las piezas aparecen baratas en cualquier desguace del grupo PSA.
  • El Multispace lleva asientos y ventanas, así que sirve de coche familiar y no solo de furgón.
  • El precio de ocasión es muy bajo para la cantidad de coche que entrega.
  • Cualquier taller conoce el 2.0 HDi y el 1.9 D de esta generación.

Contras del Berlingo I

  • El 1.9 D atmosférico es ruidoso y lento, y va justísimo en autovía con carga.
  • La conducción es de furgoneta: suspensión blanda, posición alta y nada de dinámica de compacto.
  • Muchas unidades comerciales llegan castigadas de carga, golpes y embrague.
  • Los gasolina pequeños mueven el conjunto con poca alegría.

Problemas a vigilar

  • El embrague y los soportes de motor sufren en unidades de carga y se notan en la prueba de arranque y retención.
  • La válvula de gases se pega en los HDi de trayectos cortos y el motor echa humo o pierde fuelle.
  • Las unidades de reparto acusan golpes en los laterales y desgaste de todo el tren delantero.

Cómo ha envejecido

Ha bajado porque nunca prometió más que espacio barato y la edad ya se cobra embrague, válvula de gases y unidades de carga agotadas. Un 2.0 HDi Multispace de particular sigue siendo útil para quien necesita volumen; un furgón de reparto con el embrague justito no se paga ni con el precio del anuncio.

Toyota Picnic →

Es el Ipsum que Toyota vendió en Europa, un monovolumen compacto de siete plazas pensado para quien no necesitaba un Previa, que es bastante más grande. El gasolina es un 2.0 de correa de sobra conocido en la casa; el diésel, un 2.2 turbo anterior a los common-rail, por mucho que el anuncio hable de D-4D. Su segmento, el de los monovolúmenes compactos de los 90, ha desaparecido.

Pros del Picnic

  • El 2.0 de gasolina es una mecánica sencilla y muy conocida en los talleres.
  • Ofrece siete plazas en un formato más contenido que el Previa.
  • El anuncio de entrada sale por mil y poco euros.
  • Pesa menos que un Previa y se mueve con menos esfuerzo.
  • El recambio del motor de gasolina es abundante porque el bloque se usó en más Toyota.

Contras del Picnic

  • Casi todas las unidades superan ya los 25 años.
  • Cuesta encontrar comprador cuando toque venderlo.
  • La estructura y los airbags son los de un monovolumen de 1996.
  • El diésel es un turbo de aquella época, sin inyección por conducto común ni la finura de un D-4D moderno.

Problemas a vigilar

  • La correa del 2.0 de gasolina hay que cambiarla a intervalo; si se rompe, se lleva el motor por delante.
  • El 2.2 diésel falla por turbo e inyectores conforme cumple años.
  • Los silentblocks traseros empiezan a crujir con la edad.

Cómo ha envejecido

Ha bajado nota porque es un monovolumen de los noventa y su segmento ya no existe: no hay sucesor ni referentes con los que compararlo. Un 2.0 de gasolina de particular, con la correa en regla, todavía cubre siete plazas por poco dinero; un diésel que humea o una unidad sin papeles de mantenimiento no compensan ni el anuncio más barato.

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