Chrysler Voyager vs Citroën C8: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Chrysler Voyager | Citroën C8 |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 5,5 / 10 | 5,5 / 10 |
| Nota cuando salió | 7,4 / 10 | 7,4 / 10 |
| Envejecimiento | -1,9 puntos | -1,9 puntos |
| Años de producción | 2008–2011 | 2002–2014 |
| Segmento | Monovolumen | Monovolumen |
| Etiqueta DGT | C | C / B |
| Precio usado orientativo | 3.500–8.000 € | 2.000–6.500 € |
| Motores disponibles | 2.8 CRD, 3.6 V6 | 2.0/2.2 gasolina, 2.0/2.2 HDi |
| Qué versión comprar | Busca el 2.8 CRD con la automática 62TE y historial de aceite de la caja; si patina, da tirones o huele a quemado, déjalo. En el diésel mira humo en frío, turbo, inyectores y correa con facturas, y prueba elevalunas, luces y cierre. Descarta flotas y familias numerosas sin libro; el 3.6 Pentastar de 2011 solo encaja si aceptas su consumo. | Quédate con el 2.0 HDi con cambio manual y pruébalo en frío: si el embrague patina o el volante bimasa suena al apagar el motor, esa reparación se acerca al precio del anuncio. Comprueba después la centralita BSI, con todos los testigos del cuadro, y abre y cierra las puertas correderas varias veces, porque en raíles y cierre fallan con el uso. Con el 2.2 HDi aplica la misma revisión, que en las unidades de muchos kilómetros el bimasa va justo. |
Chrysler Voyager →
Es el monovolumen americano de siete plazas de la generación RT: el Grand Voyager añade el Stow'n Go para hundir asientos en el suelo sin desmontarlos. El 2.8 CRD es un VM Motori de los usados en furgoneta y suele ir con la automática 62TE; el 3.6 Pentastar aparece en 2011 y gasta más. No es un Sharan con otro morro: no comparten plataforma, caja ni recambio.
Pros del Voyager
- El Stow'n Go y las siete plazas resuelven el día a día familiar sin pelear con los asientos.
- El 2.8 CRD es un VM Motori muy conocido en diésel de furgoneta y mantiene recambio de esa casa.
- El maletero es de monovolumen grande y traga sillas, maletas y la compra semanal.
- En autopista va estable y silencioso, más que muchos monovolúmenes europeos de su época.
- El 3.6 Pentastar es más limpio que el CRD para quien acepta pagar más en gasolina.
Contras del Voyager
- El consumo es alto, sobre todo en el V6 Pentastar, y se nota en cada depósito.
- La electricidad Chrysler falla a ratos y el recambio no se encuentra como el de un Volkswagen corriente.
- No comparte plataforma con el Sharan de esos años, así que ni piezas ni taller coinciden.
- Muchas unidades vienen de flota o de familia numerosa y arrastran un uso duro que no siempre se declara.
Problemas a vigilar
- La automática 62TE necesita aceite a su intervalo; si se ignora, los embragues patinan y la caja da tirones.
- El 2.8 CRD acaba necesitando turbo, inyectores y correa con los kilómetros, y el humo en la prueba es el primer aviso.
- Los silentblocks y la suspensión se gastan con la edad y golpean al pasar un badén.
- Los elevalunas y la centralita fallan con los años y dejan puertas o luces a medias.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi dos puntos porque envejecer fuera de una red europea le pasa factura: recambio más difícil y una electricidad caprichosa. Un 2.8 CRD con la automática suave todavía mueve a una familia; una caja que patina o una centralita loca convierte su compra en un pozo.
Citroën C8 →
Monovolumen de siete plazas con puertas correderas que Citroën fabricó junto al Peugeot 807 y el Fiat Ulysse, sus gemelos de carrocería y mecánica. De la gama, el 2.0 HDi es el que cubre kilómetros con mecánica conocida en cualquier taller PSA; el 2.2 HDi empuja más pero castiga antes embrague y volante bimasa. La electrónica de a bordo es su punto delicado.
Pros del C8
- El espacio interior cunde de verdad, con siete plazas pensadas para uso familiar y no de emergencia.
- El 2.0 HDi tiene empuje suficiente y es una mecánica que cualquier taller del grupo PSA conoce bien.
- El confort de marcha en viaje largo es aceptable, bastante mejor que el de una furgoneta pelada.
- El precio de ocasión es bajo frente a un S-Max equivalente de la misma época.
- Las puertas correderas son muy prácticas en aparcamientos estrechos, donde un rival de puertas convencionales no puede abrir.
Contras del C8
- La electricidad del grupo PSA de esos años lleva centralita y sensores delicados que fallan a ratos y sin avisar.
- El 2.2 HDi suma volante bimasa y embrague, una reparación con un coste elevado para lo que vale el coche.
- La calidad de los acabados queda por debajo de la de los rivales alemanes de la época.
- El consumo es alto en los gasolina y también en los HDi cuando el coche viaja cargado con siete ocupantes.
- El valor residual es mínimo, así que cuesta salir de él cuando llega el momento de cambiar de coche.
Problemas a vigilar
- En los 2.0 y 2.2 HDi con muchos kilómetros sufren el volante bimasa, el embrague y el turbo, y los tres se notan en la prueba.
- La centralita BSI y el cuadro encienden testigos intermitentes y pueden dejar el coche funcionando a medias.
- Las puertas correderas fallan en raíles y cierre en las unidades que han hecho vida de uso intensivo.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi dos puntos porque ha envejecido como lo que es: un monovolumen de trabajo familiar, con el volante bimasa y la centralita BSI siempre por delante. Un 2.0 HDi manual con el bimasa en orden todavía sirve para hacer kilómetros en familia; uno con el bimasa agotado o la electrónica dando guerra se gasta en recambio lo que cuesta el anuncio.

