Mitsubishi Outlander I vs Mitsubishi Outlander III: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Mitsubishi Outlander I | Mitsubishi Outlander III |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 6,4 / 10 | 6,8 / 10 |
| Nota cuando salió | 6,8 / 10 | 7,8 / 10 |
| Envejecimiento | -0,4 puntos | -1,0 puntos |
| Años de producción | 2001–2006 | 2012–2020 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | CERO / C / B |
| Precio usado orientativo | 2.500–7.000 € | 8.000–18.000 € |
| Motores disponibles | 2.0/2.4, 2.0 DI-D | 2.0/2.4 MIVEC, 2.2 DI-D, PHEV |
| Qué versión comprar | Busca el 2.0 DI-D con cambio manual. Antes de comprar uno, engrana la tracción total en la prueba del sábado: si la caja de transferencia no acopla o suena, la unidad no vale. En el diésel hay que mirar turbo e inyectores. El valor residual es nulo, así que el estado de la unidad manda mucho más que el precio del anuncio. | Si hay que quedarse con una versión, el 2.2 DI-D con cambio manual: es el motor robusto de la gama y esquiva el variador. Antes de comprar un automático, pruébalo en frío y en aceleración larga; si la caja tira o zumba, déjalo. En el PHEV exige un informe de la batería y del historial de carga, porque cambiarla sale cara. Si el diésel ha hecho mucha ciudad, comprueba el filtro de partículas. Y si te interesan las siete plazas de las versiones largas, siéntate en la tercera fila antes de decidir. |
Mitsubishi Outlander I →
El primer Outlander es un SUV de cinco plazas de principios de los 2000 que sigue ofreciendo tracción total real en las versiones que la montan, lejos de los SUV urbanos que vinieron después. El 2.0 DI-D con cambio manual es la mecánica que mejor ha aguantado el paso de los años. Por debajo de 7.000 € ya se encuentran unidades, y el precio depende casi por completo del estado.
Pros del Outlander I
- La tracción total es real en las versiones que la montan, no una ayuda electrónica.
- El 2.0 DI-D es un diésel robusto en carretera cuando el turbo está sano.
- El espacio interior y el maletero son correctos para un SUV de aquella época.
- El precio de ocasión ya es bajo para un cinco plazas alto.
- El recambio sigue siendo accesible: es un Mitsubishi corriente y hay piezas en cualquier taller.
Contras del Outlander I
- La conducción y el confort son los de un SUV de principios de los 2000.
- El consumo es elevado tanto en gasolina como en diésel.
- La seguridad y el equipamiento pertenecen a otra época.
- El valor residual es casi nulo y la reventa se complica.
Problemas a vigilar
- La caja de transferencia no engrana o hace ruido durante la prueba, y eso descarta la unidad.
- El 2.0 DI-D cansa el turbo y falla los inyectores con la edad.
- La suspensión y los silentblocks acusan los muchos kilómetros.
Cómo ha envejecido
Ha bajado unas décimas porque la conducción, la seguridad y el recambio de un SUV de 2001 ya pesan encima. Un DI-D manual con la caja de transferencia en orden sigue sirviendo para el día a día; una unidad que no engrana la tracción total no vale ni el precio bajo al que se anuncia.
Mitsubishi Outlander III →
Tercera generación del SUV grande de Mitsubishi, la que apostó por un híbrido enchufable cuando casi nadie lo ofrecía en este tamaño. El PHEV solo ahorra de verdad si se enchufa a diario y la batería está medida; sin enchufe es un gasolina pesado. Las versiones largas montan una tercera fila de verdad y el 4x4 de las versiones que lo traen funciona fuera del asfalto, no es solo decorado.
Pros del Outlander III
- El 2.2 DI-D manual es un motor robusto y con recambio conocido en cualquier taller.
- Las versiones largas ofrecen siete plazas reales, no solo cinco de catálogo.
- El PHEV gasta poco en uso mixto si se enchufa a diario y la batería llega medida.
- La tracción total de las versiones que la montan es real y sirve fuera del asfalto.
- El precio de ocasión se mantiene contenido frente a rivales japoneses de este tamaño.
Contras del Outlander III
- El cambio automático de variador continuo da tirones, ruido y desgaste con mucho kilómetro.
- La batería del PHEV se degrada fuera de garantía y sustituirla sale cara.
- El interior y los acabados quedan por debajo de un RAV4 de la misma época.
- El diseño conservador ya acusa los años frente a los SUV que llegaron después.
Problemas a vigilar
- El variador continuo de los automáticos da tirones, zumba en aceleración y cambia mal cuando acumula kilómetros.
- El PHEV puede llegar con la batería tocada si no hay informe ni historial de carga que la respalde.
- El 2.2 DI-D atasca el filtro de partículas y la válvula de gases si el coche solo ha circulado por ciudad.
Cómo ha envejecido
Ha perdido un punto porque el mercado castiga el variador continuo y desconfía de un híbrido enchufable usado sin diagnosis de batería. Un DI-D manual de particular sigue siendo un familiar de siete plazas sensato; un automático que tira o un PHEV sin informe no vale lo que pide el anuncio.
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