Fiat Freemont vs Opel Frontera A: cuál comprar de segunda mano
Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.
Ficha frente a ficha
| Criterio | Fiat Freemont | Opel Frontera A |
|---|---|---|
| Nota hoy (sobre 10) | 4,5 / 10 | 4,5 / 10 |
| Nota cuando salió | 6,2 / 10 | 6,2 / 10 |
| Envejecimiento | -1,7 puntos | -1,7 puntos |
| Años de producción | 2011–2016 | 1991–1998 |
| Segmento | SUV | SUV |
| Etiqueta DGT | C / B | Sin etiqueta |
| Precio usado orientativo | 5.000–11.000 € | 1.500–5.000 € |
| Motores disponibles | 2.0 Multijet, 3.6 Pentastar V6 | 2.0/2.2/2.4 16V, 2.3 TD, 2.8 V6 |
| Qué versión comprar | Si hay que quedarse con uno, el 2.0 Multijet con cambio manual: es el de familia y el que tiene sentido con siete plazas. En la prueba mira el filtro de partículas y el embrague, porque en unidades de ciudad los dos sufren. El 3.6 Pentastar gasta mucho más y su mantenimiento es el de un seis cilindros. Enciende el contacto y repasa testigos, centralita y sensores: la electricidad del grupo en esos años es caprichosa. Lounge y Cross salen mejor equipados. | Busca el 2.2 16V de gasolina con cambio manual y, antes de comprar uno, prueba el transfer en tierra, no solo en el asfalto del concesionario: si la reductora no engrana o salta, el 4x4 es de mentira. El 2.3 TD encaja con quien va a hacer campo de verdad, y el 2.8 V6 solo con papeles de la distribución y asumiendo su gasto de gasolina. Revisa también el chasis por debajo: el óxido en el bastidor descarta la unidad. |
Fiat Freemont →
Es el Dodge Journey con el logo de Fiat: mismo coche americano, otra parrilla y una red de concesionarios italiana que nunca supo qué hacer con él. Ofrece siete plazas de verdad y un equipo generoso en los acabados Lounge y Cross. El 2.0 Multijet es la mecánica lógica para el uso familiar; el 3.6 Pentastar V6 es otra experiencia y otro consumo. Esa mezcla de americano con placa italiana explica por qué el mercado nunca lo quiso.
Pros del Freemont
- El habitáculo admite siete plazas en una configuración familiar de verdad.
- El 2.0 Multijet empuja lo suficiente y es una mecánica conocida dentro del grupo.
- Los acabados Lounge y Cross salen de fábrica con un equipo alto para lo que cuestan.
- El precio de ocasión es bajo para un SUV de siete plazas de este tamaño.
- El 3.6 V6 da otra experiencia de marcha a un precio contenido.
Contras del Freemont
- La imagen de americano remarcado penaliza la reventa desde el primer dueño.
- La calidad de los acabados queda por debajo de los SUV europeos de su tamaño.
- El V6 y el Multijet cargado gastan más de lo que el anuncio sugiere.
- El valor residual es mínimo y cuesta encontrar comprador el día que lo vendas.
Problemas a vigilar
- El 2.0 Multijet falla de filtro de partículas, turbo y embrague en las unidades de uso urbano.
- La electricidad del grupo deja la centralita y los sensores a merced de un testigo que va y viene.
- El 3.6 V6 dispara el mantenimiento cuando se ha descuidado el aceite o las bujías.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi dos puntos porque nadie lo quería nuevo y la reventa se ha hundido con los años. Un Multijet manual con el filtro de partículas en orden sigue siendo un siete plazas barato; uno con el filtro colmatado, o un V6 sin presupuesto de gasolina, no merecen el viaje a verlos.
Opel Frontera A →
Es un Isuzu con la parrilla de Opel: un 4x4 de bastidor con reductora de verdad, pensado para campo y no para aparentar en el asfalto. El 2.2 atmosférico es la mecánica más sencilla de la gama y el 2.3 TD el que encaja con trabajo duro. La seguridad y el confort son los de un SUV de principios de los noventa, y quien lo busca hoy quiere barro, no imagen.
Pros del Frontera A
- La tracción total con reductora sirve para campo de verdad, no para subirse a un bordillo.
- La mecánica de origen Isuzu es conocida y aguanta si el aceite y el transfer están al día.
- Los precios de ocasión siguen muy contenidos para un 4x4 de bastidor de esta talla.
- El espacio y la capacidad de carga sirven para herramientas y trabajo, no solo para maletas.
- Hay una comunidad off-road que documenta recambio, transfer y puentes de estos chasis.
Contras del Frontera A
- El confort, los asientos y los plásticos pertenecen a un 4x4 de 1991, no a un SUV actual.
- La seguridad es la de los noventa: pocos airbags y una estructura ya antigua.
- El 2.8 V6 gasta de verdad y su distribución exige un mantenimiento que el 2.2 no tiene.
- No existe una red de recambio moderna para este modelo, así que las piezas llegan por especialistas y desguace.
Problemas a vigilar
- El transfer 4x4 deja de engranar si nadie lo ha usado en años: la prueba en tierra lo delata.
- La distribución del 2.8 V6 se rompe con kilómetros altos y sin papeles del cambio.
- La suspensión y los silentblocks llegan agrietados tras más de veinticinco años de uso por campo.
- El bastidor acumula óxido en unidades que han vivido en barro o cerca del mar, y hay que mirarlo por debajo.
Cómo ha envejecido
Ha perdido casi dos puntos porque es un SUV de los noventa, ruidoso, incómodo y ya sin red de recambio propia. Un 2.2 16V con el transfer engranando y el bastidor sano sigue sirviendo como 4x4 de nicho a precio bajo; un V6 sin distribución o un chasis podrido no vale ni lo que pide el anuncio.
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