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Chrysler Voyager vs SEAT Altea XL: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraHoy sale mejor parado el SEAT Altea XL (5,8 frente a 5,5 del Chrysler Voyager, una ventaja de +0,3 puntos). Si hay que quedarse con una, el 1.6 TDI o el 2.0 TDI con cambio manual: son los que mejor encajan con el uso de este coche. Los gasolina 1.4 y 1.8 TSI van por cadena, así que hay que escucharlas en frío antes de comprar uno. La caja automática de siete marchas y embrague en seco del gasolina (DSG DQ200) pide prueba en atasco; los TDI suelen montar la de seis relaciones bañada en aceite, más robusta. El Freetrack tiene aspecto de crossover, pero no todas las unidades llevan tracción total. El Chrysler Voyager sigue teniendo sentido si encuentras una unidad cuidada (Busca el 2.8 CRD con la automática 62TE y historial de aceite de la caja; si patina, da tirones o huele a quemado, déjalo. En el diésel mira humo en frío, turbo, inyectores y correa con facturas, y prueba elevalunas, luces y cierre. Descarta flotas y familias numerosas sin libro; el 3.6 Pentastar de 2011 solo encaja si aceptas su consumo.).

Ficha frente a ficha

CriterioChrysler VoyagerSEAT Altea XL
Nota hoy (sobre 10)5,5 / 105,8 / 10
Nota cuando salió7,4 / 107,3 / 10
Envejecimiento-1,9 puntos-1,5 puntos
Años de producción2008–20112006–2015
SegmentoMonovolumenMonovolumen
Etiqueta DGTCC / B
Precio usado orientativo3.500–8.000 €3.500–9.500 €
Motores disponibles2.8 CRD, 3.6 V61.2/1.4/1.6/1.8 TSI, 1.6/2.0 TDI
Qué versión comprarBusca el 2.8 CRD con la automática 62TE y historial de aceite de la caja; si patina, da tirones o huele a quemado, déjalo. En el diésel mira humo en frío, turbo, inyectores y correa con facturas, y prueba elevalunas, luces y cierre. Descarta flotas y familias numerosas sin libro; el 3.6 Pentastar de 2011 solo encaja si aceptas su consumo.Si hay que quedarse con una, el 1.6 TDI o el 2.0 TDI con cambio manual: son los que mejor encajan con el uso de este coche. Los gasolina 1.4 y 1.8 TSI van por cadena, así que hay que escucharlas en frío antes de comprar uno. La caja automática de siete marchas y embrague en seco del gasolina (DSG DQ200) pide prueba en atasco; los TDI suelen montar la de seis relaciones bañada en aceite, más robusta. El Freetrack tiene aspecto de crossover, pero no todas las unidades llevan tracción total.

Chrysler Voyager →

Es el monovolumen americano de siete plazas de la generación RT: el Grand Voyager añade el Stow'n Go para hundir asientos en el suelo sin desmontarlos. El 2.8 CRD es un VM Motori de los usados en furgoneta y suele ir con la automática 62TE; el 3.6 Pentastar aparece en 2011 y gasta más. No es un Sharan con otro morro: no comparten plataforma, caja ni recambio.

Pros del Voyager

  • El Stow'n Go y las siete plazas resuelven el día a día familiar sin pelear con los asientos.
  • El 2.8 CRD es un VM Motori muy conocido en diésel de furgoneta y mantiene recambio de esa casa.
  • El maletero es de monovolumen grande y traga sillas, maletas y la compra semanal.
  • En autopista va estable y silencioso, más que muchos monovolúmenes europeos de su época.
  • El 3.6 Pentastar es más limpio que el CRD para quien acepta pagar más en gasolina.

Contras del Voyager

  • El consumo es alto, sobre todo en el V6 Pentastar, y se nota en cada depósito.
  • La electricidad Chrysler falla a ratos y el recambio no se encuentra como el de un Volkswagen corriente.
  • No comparte plataforma con el Sharan de esos años, así que ni piezas ni taller coinciden.
  • Muchas unidades vienen de flota o de familia numerosa y arrastran un uso duro que no siempre se declara.

Problemas a vigilar

  • La automática 62TE necesita aceite a su intervalo; si se ignora, los embragues patinan y la caja da tirones.
  • El 2.8 CRD acaba necesitando turbo, inyectores y correa con los kilómetros, y el humo en la prueba es el primer aviso.
  • Los silentblocks y la suspensión se gastan con la edad y golpean al pasar un badén.
  • Los elevalunas y la centralita fallan con los años y dejan puertas o luces a medias.

Cómo ha envejecido

Ha caído casi dos puntos porque envejecer fuera de una red europea le pasa factura: recambio más difícil y una electricidad caprichosa. Un 2.8 CRD con la automática suave todavía mueve a una familia; una caja que patina o una centralita loca convierte su compra en un pozo.

SEAT Altea XL →

Es el Altea de batalla larga sobre la plataforma del Golf V, con más maletero que el corto pero las mismas cinco plazas: no hay que confundirlo con el Alhambra de siete. Los TDI cubren la carretera y los gasolina TSI de cadena son el riesgo de la gama. El Freetrack añade protecciones y aire campero, aunque no siempre tracción total.

Pros del Altea XL

  • El maletero supera al del Altea corto y da para el fin de semana familiar sin techo lleno de bultos.
  • La plataforma del Golf V es conocida en cualquier taller del grupo y el recambio aparece sin problemas.
  • El 1.6 TDI hace carretera con un consumo razonable para mover a la familia.
  • El precio queda por debajo de un Touran de la misma base mecánica.
  • Los asientos altos y el buen acceso facilitan la vida con niños y con mayores.

Contras del Altea XL

  • La caja automática de embrague en seco del gasolina no encaja bien con el uso urbano de semáforos.
  • El interior de un familiar de este tipo llega desgastado: asientos, plásticos y cinturones acusan los años.
  • La reventa es baja porque el mercado ya no busca este formato de monovolumen.
  • El Freetrack parece un todocamino y no lo es en todas las unidades, así que el sobreprecio no siempre se justifica.

Problemas a vigilar

  • La caja de siete marchas en seco da tirones y la mecatrónica sale cara de sustituir.
  • Los gasolina 1.4 y 1.8 TSI estiran la cadena de distribución y algunas unidades consumen aceite.
  • Los elevalunas eléctricos y las cerraduras fallan con la edad y dejan puertas que no abren.

Cómo ha envejecido

Ha caído punto y medio porque el mercado ya no busca monovolúmenes y los TSI de cadena pesan en la balanza. Un TDI manual sigue siendo un familiar de trabajo a precio bajo; un gasolina que consume aceite o un automático que da tirones en la prueba no merecen el viaje a verlos.

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