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BMW XM vs Mitsubishi Outlander II: cuál comprar de segunda mano

Comparativa editorial de ocasión: evolución de nota, versión recomendada, pros, contras y averías frecuentes.

Veredicto cara a caraEmpate en nuestra guía con un 6,0 sobre 10 hoy para ambos. La decisión depende del estado concreto de la unidad: en el BMW XM busca Busca el XM de acceso, no el Label Red, y solo con la batería del sistema híbrido medida en taller y la garantía híbrida todavía en vigor. Revisa frenos y neumáticos antes de cerrar precio: el peso del conjunto los desgasta antes de lo que sugiere el anuncio. El Label Red empuja más, pero dispara el seguro y las ruedas y no encaja como coche de diario. En el Mitsubishi Outlander II prioriza Prioriza el 2.0 o el 2.4 de gasolina: llevan cadena de distribución y te ahorras la factura de la correa. Si te tienta el 2.2 DI-D, exige que el filtro de partículas no esté saturado, sobre todo si el coche ha vivido en ciudad. Con la caja automática, comprueba nivel y color del aceite; si patina en la prueba, déjalo. Al compartir coche con el Citroën C-Crosser y el Peugeot 4007, el recambio aparece en más sitios.

Ficha frente a ficha

CriterioBMW XMMitsubishi Outlander II
Nota hoy (sobre 10)6,0 / 106,0 / 10
Nota cuando salió7,8 / 107,0 / 10
Envejecimiento-1,8 puntos-1,0 puntos
Años de producción2022–2006–2012
SegmentoSUVSUV
Etiqueta DGTCERO / CC / B
Precio usado orientativo95.000–180.000 €3.500–8.000 €
Motores disponiblesXM, XM Label Red (V8 PHEV)2.0/2.4 MIVEC, 2.0/2.2 DI-D
Qué versión comprarBusca el XM de acceso, no el Label Red, y solo con la batería del sistema híbrido medida en taller y la garantía híbrida todavía en vigor. Revisa frenos y neumáticos antes de cerrar precio: el peso del conjunto los desgasta antes de lo que sugiere el anuncio. El Label Red empuja más, pero dispara el seguro y las ruedas y no encaja como coche de diario.Prioriza el 2.0 o el 2.4 de gasolina: llevan cadena de distribución y te ahorras la factura de la correa. Si te tienta el 2.2 DI-D, exige que el filtro de partículas no esté saturado, sobre todo si el coche ha vivido en ciudad. Con la caja automática, comprueba nivel y color del aceite; si patina en la prueba, déjalo. Al compartir coche con el Citroën C-Crosser y el Peugeot 4007, el recambio aparece en más sitios.

BMW XM →

Es el SUV de M GmbH, la división deportiva de BMW: un V8 híbrido enchufable con mucha masa y una factura acorde. En ciudad el modo eléctrico tiene sentido si se carga cada día; en cuanto se sale de ahí, el V8 gasta. Dirección trasera y chasis activo vienen de serie, y batería, frenos y neumáticos son lo que decide si el capricho se puede pagar.

Pros del XM

  • La potencia y el par quedan de referencia en un SUV de este tamaño.
  • El interior monta acabados M y materiales que no se ven en un X5 al uso.
  • El modo eléctrico resulta útil en ciudad si se carga todos los días.
  • La presencia y la exclusividad son reales: se ve poco y se reconoce.
  • El chasis activo y la dirección trasera afinan el conjunto en carretera rápida.

Contras del XM

  • El consumo y el peso se disparan en cuanto se sale del modo eléctrico.
  • La depreciación es fuerte en un modelo que se fabrica en pocas unidades y penaliza su compra.
  • El mantenimiento M sale a precio de superdeportivo, no de todocamino familiar.
  • La reventa queda limitada a un comprador muy concreto y con presupuesto.

Problemas a vigilar

  • La batería del híbrido enchufable pierde capacidad con los años y su recambio supone una factura enorme.
  • Los frenos y los neumáticos se desgastan antes de tiempo por la masa del conjunto.
  • La electrónica M y la del sistema híbrido exigen diagnósticos complejos y caros en la red oficial.

Cómo ha envejecido

Ha perdido casi dos puntos porque en euros envejece mal: se fabrican pocas unidades, la depreciación es fuerte y el recambio cuesta como el de un superdeportivo. Un XM con la batería medida y garantía híbrida restante todavía se puede plantear asumiendo el gasto; sin datos de batería, el precio que se pide no se justifica.

Mitsubishi Outlander II →

Mitsubishi construyó este SUV sobre una base que también vistieron el Citroën C-Crosser y el Peugeot 4007, así que los tres comparten chasis y buena parte del recambio. La tracción total de las versiones 4x4 es real, no decorativa. El interior ofrece mucho espacio, aunque con acabados que quedan por debajo de la media del segmento.

Pros del Outlander II

  • La mecánica Mitsubishi aguanta bien siempre que el mantenimiento se haya hecho.
  • Las versiones 4x4 montan una tracción total real, no un simple adorno de carrocería.
  • El espacio interior y el maletero son generosos para un SUV de aquellos años.
  • Su precio de ocasión queda contenido frente a los rivales alemanes de su tamaño.
  • El gasolina MIVEC lleva cadena de distribución, así que no hay correa que cambiar.

Contras del Outlander II

  • Un 2.2 DI-D usado en ciudad convierte el filtro de partículas, la válvula de gases y el turbo en factura recurrente.
  • Los acabados interiores quedan por debajo de la media del segmento.
  • La depreciación ya está hecha y el coche apenas retiene valor.
  • La red de talleres Mitsubishi es más limitada desde que la marca se fue de Europa.

Problemas a vigilar

  • El filtro de partículas del 2.2 DI-D se atasca cuando el coche hace solo trayectos urbanos.
  • La caja automática necesita su cambio de aceite y acaba patinando cuando el kilometraje sube.
  • El turbo y la válvula de gases del DI-D fallan con la edad y los trayectos cortos.

Cómo ha envejecido

Ha perdido un punto por la edad, por el diésel maltratado en ciudad y por una red de talleres cada vez más corta. Un gasolina 4x4 con el aceite de la automática al día sigue dando servicio; un 2.2 DI-D urbano con el filtro de partículas colmatado no vale lo que piden por él.

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