Renault Twingo I
1993–2012 · Urbano
Motores: 1.0/1.2 8v, 1.2 16v, 1.4 16v, 1.6 16v, 1.2 60
Precio usado orientativo: 800–3.500 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Busca el 1.2, de ocho o de dieciséis válvulas, con cambio manual: es la mecánica más sencilla y el recambio sigue siendo barato. El Sport es el coche de aficionado; mira el chasis y pregunta si ha visto circuito. La correa de distribución se cambia por años, no por kilómetros. Quedan pocas enteras: huele el habitáculo y prueba los elevalunas antes de comprar una.
Lleva el motor delante, no detrás como el Twingo III que llegó después, y unos asientos delanteros casi centrados que definieron el urbano de los 90. Se fabricó hasta 2012, pero la seguridad es de su época y el parque está al límite. El 1.2 cubre el grueso de los anuncios; el Sport cotiza entre aficionados a los Renault de entonces.
Pros
- El diseño de los 90 sigue siendo el Twingo que todo el mundo reconoce.
- La mecánica atmosférica es sencilla y el recambio sigue siendo barato.
- El radio de giro es excelente y cabe en cualquier hueco de ciudad.
- El precio de entrada es mínimo para un urbano con carácter.
- El Sport suma chasis y se busca entre aficionados a los Renault de entonces.
Contras
- La seguridad pasiva es de los 90 y no aguanta un choque moderno.
- La insonorización es pobre en autopista y el viaje largo cansa.
- El interior tiene más de veinticinco años y los plásticos se quiebran.
- Quedan pocas unidades enteras y muchas llevan años de uso urbano duro.
Problemas habituales a vigilar
- La correa de distribución se cambia por años, no por kilómetros; si no hay factura reciente, tócala.
- Los elevalunas y el cierre centralizado se quedan sin fuerza o no responden.
- El óxido hace estragos en las unidades que han dormido fuera, sobre todo en el Sport que se busca para conservar.
Cómo ha envejecido
Ha perdido más de dos puntos porque es un urbano de los 90 y quedan pocos enteros. Un 1.2 de particular con la correa hecha todavía sirve de ciudad; un Sport oxidado o un interior podrido no merecen el viaje.