Mercedes-Benz CLS C219
2004–2010 · Berlina premium
Motores: 320/350/500/63 AMG, 320/350 CDI (OM642)
Precio usado orientativo: 5.000–14.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Prioriza el 350 CDI con la cadena del motor diésel comprobada, o el 500 de gasolina si no haces muchos kilómetros. Antes de comprar uno, escucha el diésel en frío: un ruido de cazoleta delata inyectores. Comprueba que la suspensión neumática mantiene la altura y que el compresor no suena agotado, y prueba todos los elevalunas, que el módulo electrónico los apaga cuando falla. Si buscas el familiar Shooting Brake, no es de esta generación: llegó con el C218.
El primer coupé de cuatro puertas, el coche que inventó este segmento y que Mercedes repitió después con el C218. Su diseño sigue imponiendo casi dos décadas después, pero la línea de techo deja las plazas traseras justas. Aquí no hay familiar: el Shooting Brake llegó con la generación siguiente. Entre unidad y unidad, la diferencia la marcan el motor diésel y la suspensión neumática.
Pros
- El diseño es atemporal y marcó tendencia en todo el segmento.
- El confort y el silencio de marcha son de berlina ejecutiva.
- Los V8 de gasolina tienen un carácter propio que el CDI no ofrece.
- Los precios de ocasión son muy contenidos para lo que este coche costó nuevo.
Contras
- El motor diésel arrastra inyectores cuya factura en un Mercedes ya se conoce.
- La electrónica y los módulos fallan con la edad y dejan fallos intermitentes difíciles de cazar.
- La habitabilidad trasera es justa por culpa de la línea de techo.
- Cuando algo se rompe, el mantenimiento se paga a precio Mercedes.
Problemas habituales a vigilar
- El diésel suena a cazoleta o echa humo negro cuando los inyectores empiezan a fallar.
- El módulo electrónico SAM provoca fallos intermitentes en ventanas y luces.
- La suspensión neumática pierde altura por fugas y el compresor sale caro cuando hay que sustituirlo.
Cómo ha envejecido
Ha caído casi tres puntos por la edad, por los inyectores del diésel y por una electrónica que hoy da fallos intermitentes. Un 500 de gasolina con la suspensión a su nivel todavía ofrece el CLS original por poco dinero; un CDI barato que ya cazoletea convierte el precio de anuncio en factura de taller.