Mazda Mazda6 (GJ)
2012–2018 · Berlina
Motores: 2.0/2.5 Skyactiv-G, 2.2 Skyactiv-D
Precio usado orientativo: 9.000–16.000 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Si hay que quedarse con una unidad, el 2.0 de gasolina con cambio manual: es de cadena, no de correa, y es el que menos visitas al taller genera. El 2.2 diésel encaja si haces carretera, pero antes de comprar uno hay que ver el historial del filtro de partículas y del AdBlue; en uso urbano el filtro se colmata y el aditivo cristaliza o falla el sensor. El 2.5 empuja más a cambio de un consumo algo mayor.
Berlina media de la era del diseño Kodo y la mecánica Skyactiv, que llegó en 2012 como alternativa japonesa al Passat y al Insignia. El gasolina cubre el uso razonable y el 2.2 diésel está pensado para carretera. Su punto débil de cara al rival no es la mecánica sino el maletero, justo para el segmento; a cambio, envejece mejor que buena parte de la competencia.
Pros
- El diseño Kodo todavía parece actual cuando lo ves aparcado en la calle.
- El 2.0 de gasolina es un motor sencillo, de cadena y de consumo contenido.
- El chasis y la dirección tienen un tacto que las berlinas rivales no suelen dar.
- El interior está rematado por encima de lo habitual entre los japoneses del segmento.
- Las versiones de gasolina han demostrado una fiabilidad general buena con los años.
Contras
- El 2.2 diésel genera costes de filtro de partículas y de AdBlue si el mantenimiento se descuida.
- El maletero de la berlina se queda justo frente a los rivales europeos.
- Hay poca oferta en el mercado de ocasión comparada con un Passat o un Insignia.
- Los recambios Mazda son menos abundantes que los de las marcas del grupo Volkswagen.
Problemas habituales a vigilar
- En el 2.2 diésel, el filtro de partículas se colmata cuando la unidad hace vida urbana.
- El sistema de AdBlue cristaliza y los sensores de NOx fallan en diésel con kilómetros.
- El turbo del diésel sufre en unidades que no han visto el mantenimiento que tocaba.
Cómo ha envejecido
Ha envejecido mejor que la media del segmento, pero pierde unas décimas por el coste del diésel con años y por un parque que ya tiene edad. Un 2.0 de gasolina manual sigue cubriendo el papel de berlina razonable sin sobresaltos; un diésel con el filtro de partículas colmatado necesita taller antes que llaves.