Dacia Logan I
2004–2012 · Berlina
Motores: 1.2/1.4/1.6 gasolina, 1.5 dCi
Precio usado orientativo: 1.500–4.500 €
Este coche ha bajado enteros con los años.
Quédate con el 1.5 diésel con cambio manual si vas a hacer kilómetros; el 1.4 de gasolina vale para quien se mueve poco y por ciudad. Antes de comprar uno, túmbate y mira bajos, pasos de rueda y portón: si el óxido está activo, esa unidad no tiene arreglo rentable. Golpea el tren delantero en un badén durante la prueba; un golpe seco delata silentblocks agotados.
La berlina más barata de su época, construida con mecánica y piezas de Renault: tres volúmenes, maletero serio y nada de tecnología superflua. Se confunde fácilmente con un coche moderno, pero el interior, la seguridad y el valor de reventa son de otra liga. El diésel es el motor que hace los kilómetros; los gasolina son atmosféricos sencillos sin turbo.
Pros
- El 1.5 diésel es una mecánica Renault muy conocida y aguanta kilómetros de carretera sin protestar.
- Por este dinero, el espacio interior y el maletero de tres volúmenes no tienen rival fácil.
- Las piezas salen baratas y cualquier taller de barrio sabe repararlo.
- Los gasolina atmosféricos son mecánicas simples, sin turbo ni cadena que vigilar.
- La red Dacia sigue siendo amplia y el mantenimiento no dispara la factura.
Contras
- Los plásticos y el ajuste interior son de gama de acceso, y con los años se notan más.
- La seguridad y las asistencias quedan muy por debajo de un compacto actual.
- El valor residual se acerca a cero: al venderlo casi no recuperas nada de lo pagado.
Problemas habituales a vigilar
- La válvula de gases y el filtro de partículas del diésel se cargan de suciedad en uso urbano y el motor pierde fuelle.
- El tren delantero y los silentblocks golpean en los badenes cuando la unidad acumula kilómetros.
- El óxido en bajos, pasos de rueda y portón deja la chapa inservible si no se ataja a tiempo.
Cómo ha envejecido
Ha perdido siete décimas porque el transporte barato de 2006 hoy apenas cotiza y el valor residual se acerca a cero. Un diésel con los bajos limpios y el tren delantero en orden todavía mueve gente y maleta sin gastar; una unidad con óxido activo o golpes en las suspensiones no merece ni el precio del anuncio.