Renault Avantime
2001–2003 · Monovolumen
Motores: 2.0 16v, 2.2 dCi, 3.0 V6
Precio usado orientativo: 6.000–14.000 €
Este coche es mejor compra hoy que cuando salió.
El 2.2 diésel (dCi) es la opción razonable y el 3.0 V6, la de coleccionista; el 2.0 de dieciséis válvulas queda como entrada. Antes de comprar uno, abre y cierra las dos puertas varias veces y mira que sellan bien: con su doble bisagra y su tamaño, ese mecanismo es lo primero que se comprueba. Los recambios de carrocería y de puertas son los que marcan el presupuesto final.
Matra lo fabricó entre 2001 y 2003 sobre la base del Espace III: un monovolumen con cara de coupé, solo dos puertas enormes de doble bisagra y paneles de plástico en la carrocería. La producción fue breve y el coche murió joven, pero con los años el mercado lo ha recolocado como icono de diseño y no como el familiar que no funcionó comercialmente.
Pros
- El diseño no tiene equivalente entre los monovolúmenes de aquella época.
- El habitáculo es el de un Espace, con el acceso teatral de solo dos puertas enormes.
- El 3.0 V6 aporta un carácter que el 2.0 de acceso no tiene.
- La cotización sube entre aficionados al diseño y a los Matra de esos años.
- El precio todavía es razonable para lo raro que es encontrar uno entero.
Contras
- Los recambios de las puertas y de las piezas específicas de Matra son caros y tardan en llegar.
- La electricidad Renault de la época da guerra con los elevalunas y el climatizador.
- El V6 obliga a asumir un consumo y un mantenimiento que no son los del diésel.
- La reventa queda limitada a aficionados concretos, no al mercado general.
Problemas habituales a vigilar
- Los mecanismos y ajustes de las puertas de doble bisagra pueden fallar y dejar de cerrar o de sellar bien.
- El 3.0 V6 exige revisar distribución, refrigeración y sensores antes de plantearse un viaje largo.
- La electricidad puede dejar sin fuerza los elevalunas y el climatizador.
Cómo ha envejecido
La nota sube porque el coche murió joven y el mercado lo ha recatalogado como icono de diseño, no como monovolumen fracasado. Un V6 o un diésel con las puertas en orden es un objeto usable a diario; con la electricidad loca o una puerta que no cierra, el diseño acaba pagándose en el taller.